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Mercado laboral

Los salarios suben al mismo ritmo que los precios hasta junio pese al repunte inflacionista de la guerra de Irán

Los convenios colectivos alcanzan el ecuador del año con un incremento medio del 3%, frente a un IPC parejo y la incógnita de si se disparará durante la segunda mitad del curso

La inflación sigue en el 3,2% en junio, la misma tasa de mayo, pese al alza de gas y luz

Un hombre reposta gasolina en una gasolinera de Barcelona

Un hombre reposta gasolina en una gasolinera de Barcelona / David Zorrakino / Europa Press

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Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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Salarios y precios llegan empatados al ecuador del año. Los convenios colectivos han registrado hasta junio un incremento medio del 3%, frente a un IPC acumulado parejo, que si bien ha aumentado durante los últimos meses, espoleado por la guerra de Irán, y que genera la duda de cómo evolucionará durante la segunda mitad del curso. Este es el balance que dejan los datos actualizados este viernes por el Ministerio de Trabajo. Tras unos años en los que los sueldos habían ido recuperando poder adquisitivo y crecido por encima que los precios, los combates en Oriente Medio, cuyas conversaciones de paz no acaban de zanjar, han frenado esa tendencia.

El 2026 arrancó bien para el bolsillo de una mayoría de trabajadores. El incremento salarial medio pactado era del 2,9%, frente a unos precios contenidos, que empezaron el año aumentando en un 2,3%. Ese diferencial de seis décimas auguraba otro año positivo para los intereses de los asalariados, perspectiva truncada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel iniciada el 28 de febrero sobre Irán y las distorsiones que ese conflicto ha provocado y está provocando en la cadena de suministros global y los precios del petróleo.

Gráfico que muestra la evolución de los salarios y los precios a lo largo del tiempo.

Ese conflicto bélico ha provocado que los precios repunten, mientras los salarios se han mantenido constantes. El IPC ha pasado de ese 2,3% interanual de enero a un 3,2% en junio, lo que deja una inflación acumulada del 2,9%. Es decir, de momento salarios y precios están parejos, con un diferencial muy ligeramente positivo todavía a favor de los sueldos, pero que amenaza con tornarse en negativo si los precios se mantienen instalados por encima del linde del 3% durante la segunda mitad del año.

Pendientes de cuándo se cumple el acuerdo de paz

Las principales casas de estudios han ido emitiendo y rectificando sus previsiones durante estos meses para tratar de dilucidar cómo quedará la inflación a lo largo del año. Las más optimistas, como la de Funcas o la Airef, aventuran un 3,2%, frente al 3,8% de las más pesimstas, como la del Banco de España o BBVA Research. No obstante, todas coinciden en señalar que "la inflación todavía tardará unos meses en volver a la senda anterior al conflicto, ya que el shock de precios generado por la guerra seguirá propagándose a través del tejido productivo", según resumía Funcas nada más conocerse el acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán a mediados de junio.

Acuerdo de paz, no obstante, que no se acaba de consolidar y los combates prosiguen. A ello se suma el efecto también incierto que tendrá la retirada total de las rebajas fiscales aplicadas por el Gobierno para amortiguar las secuelas del conflicto. Sus dimensiones no empezarán a vislumbrarse en la estadística hasta los datos de julio o agosto.

Frente a una inflación que se presume irá al alza, queda la incógnita de cómo evolucionarán los salarios pactados. Si bien el incremento medio pactado se encuentra actualmente en el 3%, esa cifra mezcla los convenios firmados años antes pero vigentes con los nuevos pliegos rubricados. Si solo se miran los convenios firmados este año, la subida salarial media pactada está en el 3,9%, lo que invita a pensar que a medida que se renueven pliegos durante la segunda parte del ejercicio la subida salarial media, en conjunto, subirá. No obstante, resta la duda de si subirá lo suficiente como para atrapar a la inflación o no.

Si finalmente el ejercicio concluye con un incremento mayor de precios que de salarios se rompería una racha de tres años consecutivos en los que los españoles, de media, han ganado poder adquisitivo. No se alcanzará, presumiblemente, las cotas del fatídico 2021, cuando la diferencia entre precios y salarios fue de más de cinco puntos, la mayor mordida para el bolsillo de los asalariados en décadas.

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