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Cuentas Financieras de la Economía Española

La riqueza financiera de los hogares crece un 9,3% y su deuda sobre PIB cae a mínimos de 1999

El índice de endeudamiento de las empresas baja al 62,5% del PIB, el nivel más reducido desde el tercer trimestre de 2001

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, en el seminario de la UIMP

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, en el seminario de la UIMP / JUANMA SERRANO-EUROPA PRESS

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Pablo Gallén

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Madrid
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La riqueza financiera neta de los hogares españoles y de las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH) se situó en 2,7 billones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento del 9,3% respecto al mismo periodo del año anterior, según las Cuentas Financieras de la Economía Española publicadas este jueves por el Banco de España. Este avance se produce en paralelo a una moderación del endeudamiento familiar en relación con el tamaño de la economía. Aunque la deuda de los hogares aumentó en términos absolutos hasta los 728.000 millones de euros, frente a los 700.000 millones registrados en marzo de 2025, su peso sobre el PIB descendió hasta el 42,5%, el nivel más bajo desde finales de 1999.

En porcentaje del PIB, la riqueza financiera neta de los hogares, que se obtiene al restar los pasivos de los activos financieros, se situó en el 155,3% al cierre de marzo, por encima del 150,7% registrado en el primer trimestre de 2025.

Los activos financieros de las familias, también conocidos como riqueza financiera bruta, aumentaron en 261.000 millones de euros respecto a un año antes y alcanzaron el 202,3% del PIB. Por instrumentos, el Banco de España constata un ligero aumento de las participaciones en capital y en fondos de inversión, compensado parcialmente por la evolución a la baja del efectivo y los depósitos.

El avance de la riqueza neta se explica principalmente por la revalorización de los activos, especialmente de las participaciones en capital y de los fondos de inversión. Las transacciones netas, por su parte, también mostraron un ligero incremento frente al promedio observado desde 2022.

Las operaciones acumuladas de cuatro trimestres de los activos financieros totales de los hogares aumentaron en el primer trimestre hasta los 100.000 millones de euros, equivalentes al 5,8% del PIB, por encima del promedio de los últimos trimestres. Este repunte se apoyó sobre todo en la mayor inversión en efectivo y depósitos y en participaciones en fondos de inversión.

Por el lado del pasivo, las transacciones netas de los hogares también se incrementaron, hasta alcanzar el 2,7% del PIB, frente al 0,7% de media desde 2022. Este comportamiento se explica principalmente por el avance de los préstamos, que se situaron en el 1,9% del PIB, muy por encima del 0,3% observado en los últimos trimestres.

La deuda empresarial se reduce

En el caso de las empresas, la deuda consolidada aumentó en términos absolutos hasta los 1,070 billones de euros en el primer trimestre de 2026, desde los 1,049 billones de marzo de 2025. Sin embargo, en relación con el PIB, la ratio descendió hasta el 62,5%, un mínimo no observado desde el tercer trimestre de 2001.

Las operaciones consolidadas acumuladas de los activos financieros totales de las empresas alcanzaron los 86.000 millones de euros en el primer trimestre, lo que representa el 5% del PIB, frente al 4,4% de media desde 2022.

Aunque las inversiones empresariales siguieron concentrándose fundamentalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones, el aumento registrado en el trimestre se debió principalmente al crecimiento del efectivo y los depósitos.

En cuanto a los pasivos, las operaciones consolidadas totales acumuladas se situaron en el 4,3% del PIB, por encima del promedio del 2,7% registrado desde 2022. La menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones fue más que compensada por la evolución del resto de instrumentos financieros.

Más préstamos de las instituciones financieras

Las instituciones financieras monetarias elevaron de forma significativa la concesión de préstamos en el primer trimestre de 2026, hasta situarla en el 5,1% del PIB, frente al promedio del 1% observado desde 2022. El incremento se produjo en todos los sectores, especialmente en las sociedades no financieras y en los hogares.

Por su parte, los activos de las instituciones financieras se situaron en el 340% del PIB, por debajo del promedio de los últimos trimestres. Esta evolución estuvo marcada por reducciones en las tenencias de efectivo y depósitos, préstamos y valores representativos de deuda.

En conjunto, las operaciones financieras netas de los sectores residentes —empresas, hogares, instituciones financieras y administraciones públicas— arrojaron en el acumulado de cuatro trimestres hasta marzo una financiación neta positiva de 61.000 millones de euros, equivalente al 3,5% del PIB.

Los hogares elevaron la financiación neta concedida hasta el 3,2% del PIB, frente al promedio del 2,9% registrado desde 2022, mientras que las administraciones públicas redujeron su saldo negativo hasta el -2,2% del PIB, frente al -3,7% de media desde 2022.

Las sociedades no financieras y las instituciones financieras, en cambio, redujeron su financiación neta, hasta el 0,8% y el 1,8% del PIB, respectivamente. En los flujos financieros entre sectores, destacaron como principales receptores de fondos el resto del mundo y las administraciones públicas.

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