Innovación
El BSC celebra una década de empresas nacidas de la supercomputación con más de 100 millones captados y 600 empleos creados
La primera 'spin-off' del centro, Nostrum Biodiscovery, abrió en 2016 un camino que hoy suma 15 compañías tecnológicas dedicadas a la IA, la computación cuántica o los semiconductores
Eduard Vallory (BIST): “El problema de los científicos catalanes es que no saben qué hacer con tanta investigación”

Mateo Valero, director del BSC-Centro Nacional de Supercomputación. / Alex Domínguez

Cuando en julio de 2016 un grupo de investigadores del Barcelona Supercomputing Center (BSC) y del Institut de Recerca Biomèdica (IRB Barcelona) anunció la creación de Nostrum Biodiscovery, el objetivo era demostrar que la ciencia de frontera también podía convertirse en empresas capaces de competir en el mercado.
“Ya no hay fármacos fáciles por descubrir, cada año se lanzan menos medicamentos al mercado y estos son extraordinariamente caros”, destacaba entonces Modesto Orozco, investigador del IRB Barcelona, catedrático de la Universitat de Barcelona y presidente de Nostrum BioDiscovery, en un contexto donde la creación de empresas surgidas de los centros de investigación todavía encontraba importantes barreras administrativas y legales en España.
Diez años después, aquella primera aventura empresarial se ha convertido en un ecosistema de innovación que ha generado más de 610 empleos de alta cualificación, ha atraído más de 100 millones de euros de inversión privada y ha permitido transferir 45 tecnologías desde el laboratorio al mercado.
El balance, que sitúa al BSC como uno de los principales viveros de empresas científicas y tecnológicas de Catalunya y España, ha tenido lugar la tarde jueves, cuando el centro dirigido por el científico Mateo Valero celebró el décimo aniversario de su primera 'spin-off' en un acto que ha contado con la participación de la consellera de Recerca i Universitats, Núria Montserrat, y de representantes de las empresas surgidas en la última década.
"Siempre hemos tenido claro que la investigación del BSC tenía que llegar a la sociedad en forma de soluciones tecnológicas reales", aseguró Valero durante la conmemoración. Ello porque, "la excelencia científica se traduce en innovación, riqueza y empleo de calidad", ha dicho.
De los fármacos a los chips
Desde el nacimiento de Nostrum Biodiscovery en 2016, el BSC ha impulsado otras 14 compañías de base tecnológica, hasta alcanzar un total de 15 'spin-offs'. El abanico de sectores es amplio y refleja algunas de las grandes apuestas tecnológicas europeas: desde el descubrimiento de nuevos medicamentos mediante inteligencia artificial hasta la computación cuántica, la predicción de riesgos climáticos, la agricultura de precisión o el desarrollo de semiconductores.
Entre las compañías surgidas del ecosistema del centro figuran nombres como Mitiga Solutions, especializada en riesgos climáticos; Qilimanjaro Quantum Tech, centrada en tecnologías cuánticas; o la cada vez más sonada Openchip, dedicada al diseño de chips y aceleradores para inteligencia artificial y supercomputación que en los últimos meses se ha hecho con 115 millones de euros del Gobierno para acelerar la carrera tecnológica de Europa.
Sin embargo, el impacto económico de estas empresas va más allá de las cifras de empleo y financiación. El BSC destaca que las compañías han despertado el interés de fondos de capital riesgo nacionales e internacionales y de grandes corporaciones tecnológicas, contribuyendo a reforzar la autonomía tecnológica europea en ámbitos considerados estratégicos. Además, muchas de estas iniciativas se han desarrollado junto a instituciones de referencia como la Universitat Politècnica de Catalunya, la Universitat de Barcelona, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas o el Imperial College London.
La transferencia, una nueva carrera para los investigadores
Para el BSC, el aniversario también simboliza un cambio cultural en la investigación pública. La responsable de Innovación y Desarrollo de Negocio del centro, Mariona Sanz, reivindicó el papel de los científicos que han dado "el salto del laboratorio al mercado" y defendió la transferencia tecnológica como "uno de los motores reales de la innovación disruptiva".
El centro quiere ahora redoblar esta apuesta y fomentar que el emprendimiento se consolide como una salida profesional más para los investigadores. El objetivo, según la institución, es seguir transformando el conocimiento científico en empresas capaces de reforzar la competitividad y la soberanía tecnológica de Cataluña, España y Europa.
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