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Entorno rural

Álvaro (39 años) dejó la ciudad para salvar el pueblo de su padre: "Veníamos con las mochilas, el cámping gas y víveres para 15 días"

Muchos pueblos de España guardan historias increíbles, pero están desapareciendo

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Álvaro, frente a la casa en que vive en su pueblo de Asturias.

Álvaro, frente a la casa en que vive en su pueblo de Asturias. / Youtube / Hilux Aventura

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Oriol García Dot

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En una de las zonas más deshabitadas de Asturias, entre pueblos sepultados por la vegetación y casas que llevan décadas sin nadie que resida en ellas, Álvaro mantiene viva la memoria de su familia. Hace seis años volvió a la zona por trabajo y decidió no dejar que el pueblo donde se crio su abuela terminara de desaparecer.

"Mi padre me contaba muchas anécdotas de cuando venía de pequeño en verano, que todavía vivía mi bisabuelo, y él amaba mucho esta tierra", explica Álvaro, de 39 años, mientras recorre las ruinas del pueblo en un vídeo publicado en el canal de YouTube @hilux_aventura, que se dedica a explorar pueblos olvidados, lugares abandonados y conocer las historias de sus últimos habitantes.

Y la realidad es que Álvaro no se ha quedado en este pueblo solo para honrar a su familia y vivir ahí sin aportar nada, sino que quiere ayudar a este lugar a perdurar en el tiempo. "Uno de mis objetivos principales es mantener el pueblo, por lo menos el acceso en carretera, que esté bien, que tenga agua y que la gente lo disfrute cuando venga", explica en el vídeo.

Único habitante del pueblo

El que ahora es el único habitante del pueblo explica cómo era venir de pequeño, ya que el pueblo estaba ya abandonado: "Cuando veníamos de pequeños, solíamos quedarnos en la casa familiar grande que hay allí detrás y teníamos que dejar el coche en el pueblo de arriba. Con las mochilas, el cámping gas y víveres, para 15 días más o menos, bajábamos andando y era un poco una aventura".

Álvaro, en el entorno del pueblo.

Álvaro, en el entorno del pueblo. / Youtube / Hilux Aventura

Además, explica cómo su padre tenía la ilusión de tener algo en el pueblo que fuera propio. Bajo esa idea, compró una propiedad, contrató gente de la zona, consiguió los materiales que fueran también de la zona, ya que quería que todo fuera kilómetro cero. Luego empezó a hacer su nueva casa con una gran similitud a la del bisabuelo de Álvaro para honrarlo.

La casa de su familia

Y aunque solo la pudo disfrutar unos pocos años, puesto que falleció en 2018, Álvaro decidió mudarse al pueblo para seguir cuidando la casa y, de alguna manera, sentirse cerca de su padre y de toda su familia.

Álvaro, en el interior de la vivienda.

Álvaro, en el interior de la vivienda. / Youtube / Hilux Aventura

Esta misma casa es la que Álvaro enseña en el vídeo. Fue construida, según una inscripción hallada en su interior, en 1794 y guarda una serie de elementos históricos muy destacables. En el interior de la casa se pueden encontrar gramófonos, baúles de piel de cocodrilo traídos de América, un diploma universitario de 1906, periódicos de la Segunda República con la noticia de la muerte de Thomas Edison y hasta un banco de carpintería original.

Joyas del siglo pasado

"Esto son auténticas joyas", repite Álvaro varias veces durante el recorrido, mientras enseña habitaciones con camas de hierro forjado, sombreros colgados y armarios intactos desde mediados del siglo pasado, ya que las últimas familias abandonaron el pueblo a principios de los años sesenta.

Otro de los edificios más importantes que conserva este antiguo pueblo es la escuela. Lejos de la arquitectura o el interior, lo que destaca de esta construcción es su historia. Básicamente, en un pueblo que está al otro lado del monte, se necesitaba una maestra y una mujer de los alrededores intentó conseguir el trabajo. Lamentablemente, cuando llegó, la vacante ya estaba ocupada y la mujer tuvo que irse y acabó llegando al pueblo en el que habitaba el bisabuelo de Álvaro.

Escuela con historia de amor

Cuando su bisabuelo vio a esta chica, se enamoró y, para evitar que se fuera del pueblo, decidió construirle una escuela, para que pudiera ejercer su profesión, que al final terminó acogiendo a muchos alumnos de los pueblos de alrededor. "Todavía hay algún alumno, que son gente mayor, que me ve y me dice que venía a la escuela aquí, al pueblo de mi abuela", explica Álvaro.

Por tanto, con esta historia podemos ver la realidad de muchos pueblos de España que guardan historias increíbles, pero que están desapareciendo poco a poco. Aun así, gracias a personas como Álvaro, la memoria de estos municipios sigue teniendo quien la cuente y la conserve.