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Entrevista

Teresa García Milà, presidenta del Cercle d'Economia: "La ley del alquiler está expulsando pisos del mercado, no protegiendo a quien más lo necesita"

La primera mujer al frente de la entidad en sus 67 años de historia trabaja para abrir más la institución a los jóvenes y sitúa la fiscalidad como uno de los ejes del próximo curso

La reunión del Cercle arranca con un llamamiento a impulsar el empleo de calidad y fortalecer los servicios públicos

'Afterwork' con Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d'Economia: "Es importante que el sistema de financiación autonómico se desbloquee"

Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d'Economia.

Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d'Economia. / Zowy Voeten

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Natàlia Ríos

Natàlia Ríos

Barcelona
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Un año después de romper el techo de cristal del Cercle d'Economia, Teresa Garcia-Milà hace balance de su primer curso al frente de la institución catalana. Catedrática de la Universitat Pompeu Fabra y directora de la Barcelona School of Economics, la economista aborda los grandes retos del país, como la vivienda, la energía y la financiación autonómica, y desvela hacia dónde orientará el Cercle en su segundo año de mandato.

¿Qué balance hace de su primer año al frente de la entidad?

Muy positivo. Ha sido una experiencia intensa, más de lo que esperaba, pero con muchas oportunidades de conocer gente e instituciones y de comprobar que el Cercle se tiene muy en cuenta. Es una institución que importa a mucha gente, en muchos lugares. Eso genera orgullo y la sensación de que el trabajo tiene impacto, y de que, aunque sea exigente, vale la pena.

Su perfil combina academia, empresa y asesoramiento público. ¿Qué peso tiene cada faceta en su labor como presidenta?

Es una mezcla de las tres, aunque predomina lo académico, que ha sido una faceta mucho más intensa y prolongada en mi trayectoria. La empresa llegó después. He estado en consejos de administración, tratando de entender de cerca el mundo empresarial, aunque nunca he tenido responsabilidad ejecutiva directa. Ese conocimiento combinado, sin duda, ayuda.

"Es una institución que importa a mucha gente, en muchos lugares. Eso genera orgullo y la sensación de que el trabajo tiene impacto"

¿Condiciona ser la primera mujer en asumir el cargo?

El Cercle está cambiando: crece la participación femenina, sobre todo entre los nuevos socios, aunque la base social sigue siendo mayoritariamente masculina. Es uno de los objetivos de mi presidencia, y creo que tener una presidenta mujer ayuda a atraer a más mujeres y a gente joven. La junta, de hecho, es paritaria desde hace tres mandatos, reflejo de una evolución natural que también ha llevado a que hoy haya una mujer al frente de la institución.

Ha mencionado a los jóvenes...

Estamos haciendo un esfuerzo importante para que se incorporen y se sientan cómodos en el Cercle. Esa comodidad se construye con actividades que ellos mismos lideran y donde se conocen entre sí, de modo que, cuando acuden a actos más numerosos ya cuentan con conocidos, lo que aumenta su interés en participar.

"Estamos haciendo un esfuerzo importante para que los jóvenes se incorporen y se sientan cómodos en el Cercle"

¿Qué cambios ha impulsado en la línea económica y empresarial desde que asumió la presidencia?

No ha habido cambios radicales; valoro mucho el legado de mis antecesores, en especial del último, Jaume Guardiola, cuyas dinámicas he mantenido en gran medida. Los temas van surgiendo según la actualidad y la previsión es abordarlos con una mirada de medio y largo plazo. Nos gusta anticiparnos y abordar cuestiones profundas, con impacto duradero en la economía y la sociedad. Uno de esos ejes, impulsado ya por Guardiola, es el análisis de la baja productividad de Catalunya, España y Europa frente a Estados Unidos. Al final de su mandato nació la Iniciativa para la Productividad y la Innovación (IPI), a la que desde mi presidencia estamos dando aún más fuerza y visibilidad.

¿Qué papel quiere que juegue el Cercle en el debate sobre productividad?

Nuestra productividad es relativamente baja. Hemos crecido mucho en PIB y población, pero el PIB per cápita está estancado. Necesitamos más actividad de valor añadido y, para ello, contamos con una base sólida. Tenemos buen talento, formado aquí y capaz de atraer a otros, además de universidades y centros de investigación de alto nivel. El problema es que ese conocimiento no acaba de llegar al mercado, y ahí es donde debemos poner el esfuerzo, que es precisamente el objetivo del IPI.

"Nuestra productividad es relativamente baja. Hemos crecido mucho en PIB y población, pero el PIB per cápita está estancado"

¿Quién debe liderar ese esfuerzo?

Empresas, instituciones y administración, todos a la vez. El marco regulatorio debería ofrecer más agilidad, pero las empresas también deben confiar más en lo que se genera en universidades y centros de investigación, aunque no toda investigación de frontera sea directamente transferible. Nos falta capacidad de transferencia y, en parte, conciencia entre los investigadores sobre el potencial de mercado de sus resultados. En los últimos cinco o seis años se ha avanzado, pero queda camino: es la vía para transformar el modelo económico, de forma gradual pero posible.

¿Ha logrado el Cercle aumentar su influencia ante las administraciones?

Mantenemos una relación fluida con la Generalitat, con numerosos departamentos y consellers. Nos escuchan y valoran nuestra opinión; no siempre coincidimos, pero existe un interés recíproco real.

Uno de los temas donde las posturas no coinciden del todo es la financiación autonómica...

Nuestro modelo ideal es de tipo federal, donde cada nivel de gobierno comparte bases imponibles, recauda sus propios impuestos y asume su gasto con responsabilidad clara. Hoy no es viable, pero valoramos positivamente la propuesta actual como un paso adelante respecto a un sistema caducado e ineficiente, aunque no sea nuestro modelo final. Corrige, además, el desequilibrio vertical acumulado. Las comunidades con competencias en sanidad, educación y servicios sociales han visto crecer sus necesidades de gasto sin un aumento proporcional de financiación, mientras el Estado incrementaba sus ingresos. El nuevo modelo también iguala mejor la financiación per cápita, beneficiando a comunidades históricamente infrafinanciadas, como Murcia o Valencia. Defendemos seguir avanzando.

"Mantenemos una relación fluida con la Generalitat; no siempre coincidimos, pero existe un interés recíproco real"

¿Tienen la misma influencia fuera de Catalunya?

La relación con la Administración central es buena y estable, con independencia del color político. Es natural que aquí tengamos más impacto, porque los temas nos afectan más directamente. También aspiramos a tener peso a escala europea. Este año, precisamente, Europa y la productividad han sido nuestros dos grandes ejes. El próximo año me gustaría reforzar la presencia del Cercle en actos fuera de Catalunya. Es una asignatura pendiente. En nuestros debates económicos insistimos en que el mercado único europeo debe profundizarse y agilizarse, y nos gustaría tener incidencia en ello.

El Cercle ha fijado postura sobre la vivienda. ¿Hay algún aspecto en el que, pese a todo, aún no se haya puesto suficiente el foco?

La vivienda es uno de los temas donde no coincidimos plenamente con el ayuntamiento y la Generalitat. El diagnóstico está claro: falta oferta. Y las políticas públicas aciertan, aunque de forma insuficiente, al impulsar la vivienda pública; aplaudimos ese esfuerzo, aunque requerirá más recursos y rapidez. El problema surge en el mercado libre. La regulación del alquiler, lejos de ampliar la oferta, la está reduciendo: falta seguridad jurídica para que los propietarios arrienden con confianza. El resultado es paradójico. Con menos pisos disponibles y una demanda desbordada, cada anuncio recibe decenas de solicitudes y los propietarios eligen a los inquilinos con perfiles más solventes, no a quienes más lo necesitan, como los jóvenes con empleos precarios. Así, la política actual no protege a quienes debería proteger. Creemos que debe corregirse, y así se lo trasladamos a las administraciones en nuestras conversaciones con ellas.

¿Hay luz al final del túnel?

Percibimos interés por abordar el tema, aunque es complejo por la multiplicidad de administraciones implicadas, a lo que se suma la falta de conexión y transporte en el área metropolitana. Si Rodalies funcionara bien, la presión sobre la vivienda sería menor, porque muchas personas que buscan piso cerca de Barcelona por motivos laborales podrían plantearse vivir en otros municipios. Los grandes temas de país, como la vivienda, la educación, el agua y la innovación, deberían tener una planificación a medio y largo plazo, sostenida en el tiempo.

¿Ocurre algo similar con la energía?

Europa necesita una política energética común y mejores interconexiones eléctricas y gasistas. La península Ibérica sigue casi aislada del resto del continente por la escasa conexión con Francia, lo que limita el aprovechamiento de nuestra ventaja: producimos renovables de forma muy eficiente, pero sin buenas conexiones no podemos exportarlas ni compensar con la energía nuclear francesa cuando la generación renovable cae. España, en cambio, cuenta con una red de regasificadoras que cubre toda la península, incluido Portugal, lo que le permite diversificar sus fuentes de gas. Por eso fue el país menos afectado durante la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania. Catalunya, sin embargo, tiene poco desarrollo renovable —tanto solar como eólico— y depende de la energía nuclear para más de la mitad de su suministro. Por ello, probablemente sea necesario prolongar su uso mientras se impulsan las renovables.

"Europa necesita una política energética común y mejores interconexiones eléctricas y gasistas"

Entonces, ¿es el Cercle partidario de alargar el calendario de cierre nuclear hasta lograr ese 'mix' energético?

Ahora mismo no tenemos ese 'mix', así que debemos seguir apostando por la energía nuclear mientras se avanza. Hay que ser realistas: las energías deben combinarse y el despliegue de renovables requiere tiempo. Además, Catalunya presenta más resistencia territorial que otras zonas de España, al ser un territorio muy poblado donde instalar renovables resulta más complejo.

Este año, el Cercle se ha centrado en Europa y productividad. ¿Hacia dónde irá el foco el próximo curso?

Seguiremos con esos ejes, que continuarán siendo prioritarios. Hemos completado un ciclo sobre fiscalidad, un tema que nos interesa y en el que seguiremos trabajando, sin abandonar la inmigración ni el nuevo ciclo sobre empresa y propósito, aunque de momento no prevemos publicar una nota de opinión al respecto. El programa definitivo aún está en elaboración, ya que siempre lo ajustamos a la actualidad y al contexto económico, empresarial y social, sin perder de vista el medio y largo plazo. La fiscalidad será un eje de fondo, y la vivienda seguirá muy presente por su enorme relevancia.

Cuando deje la presidencia, ¿qué le gustaría que se dijera de su etapa?

Que el Cercle ha sabido acompañar los cambios económicos y sociales sin perder sus pilares. Somos una institución rodeada de otras muchas donde todo avanza muy rápido, y me gustaría que se percibiera que seguimos siendo tan relevantes como siempre, una institución diferente y necesaria para pensar el progreso económico y social del país.

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