Personas
Marta Iranzo, la estratega de las marcas que nunca deja de bailar
Dueña de Nexia y presidenta de la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia

Marta Iranzo, en la sede de Nexia, empresa de la que es propietaria. / Miguel Ángel Montesinos
Marta Iranzo confiesa que le "encanta bailar, sobre todo salsa y bachata". Le gusta tanto que pueden ser, si es necesario, su paño de lágrimas: "No hay nada que una buena salsa o una buena bachata no puedan arreglar", afirma esta empresaria nacida en Valencia en 1974, que durante años fue a una academia a aprender los pasos y que solo ve virtudes en esos movimientos caribeños, porque "son ejercicio físico, te ayudan a desconectar y, además, no puedes bailar sin sonreír".
No es de extrañar que a renglón seguido afirme: "La República Dominicana es mi paraíso, y Santo Domingo, mi segunda casa". La visita a menudo, al igual que México, Colombia y Argentina, países a los que viaja una semana cada mes. Está muy solicitada como conferenciante y, cuando lo hace, es para hablar de lo que la ocupa, sustancialmente el branding, que es la forma en que se gestionan las estrategias de marca de una empresa.
Iranzo es nieta, hija y madre de emprendedores. Su historia arranca en Carrocerías Bañuls, la empresa que regentaba su abuelo materno. Sus progenitores también se dedicaron al mundo mercantil. Su padre es ingeniero industrial y creó una firma de materiales neumáticos para el sector secundario. "En mi casa siempre ha sentido la cultura del esfuerzo y el emprendimiento, no como algo esclavo, sino con la ilusión por el trabajo", recuerda tantos años después quien confiesa que no fue "una estudiante brillante". "Iba aprobando, pero había que estar pendiente de mí. Me despistaba con facilidad", añade.
Vocación por casualidad
Tanto, que su madre se preocupaba. "Y mi padre le decía que el día que yo encontrara lo que me gustaba sería la mejor", apunta. Ese destino pasó al final por la Facultad de Ciencias de la Información del CEU San Pablo de Valencia, en la rama de Publicidad y Relaciones Públicas. De algún modo fue una casualidad. "Me gustaba el mundo de la empresa, pero no los números. Un amigo me dijo que iba a estudiar esa carrera, que en aquel momento era muy nueva, hasta el punto de que no había ninguna promoción en el mercado laboral, y ahí lo vi claro, porque lo que me iba era lo creativo".
Dice que en aquel momento no se visualizaba como empresaria: "Simplemente, me estaba formando". Fue después, al terminar los estudios, cuando no se vió "trabajando para una sola empresa". De golpe, se le juntó todo. Se casó con su novio de toda la vida -del que se separó hace cuatro años pero con el que mantiene la amistad y al que sigue considerando de la familia, junto a sus dos hijas-, se quedó embarazada y, durante su trabajo como responsable de comunicación en una franquicia de videojuegos para España y Portugal, llegó a la conclusión de que "no encajaba ahí" y que debía ponerse por su cuenta.
Experta en 'branding' está muy solicitada como conferenciante, no solo en España, también en Latinoamérica, que visita muy a menudo
Es en 2003 cuando fundó Nexia, una firma que sigue la filosofía de Iranzo de que "las personas son muy importantes en la empresa" y que también hacia ahí hay que enfocar la comunicación interna. Ese discurso de la "prioridad de las personas en las organizaciones costó que calara". "Lo que me demandaban sobre todo los clientes -detalla- es que me centrara en hacer publicidad para vender producto". Todo cambió con el COVID, afirma. La compañía está especializada en branding y el objetivo de este es "entender para qué está la empresa en la sociedad, qué impacto tiene, por qué tiene que existir, qué representa la marca".
"Ofrezco trabajar estratégicamente en la marca", apunta Iranzo para hablar de Nexia, que ya da empleo a una decena de empleados y entre cuya clientela hay multinacionales con el foco puesto en Latinoamérica, como ha quedado dicho. Además, en aquellas tierras, y en España, también es muy reclamada como conferenciante. Por esto último asegura que sus gustos literarios han cambiado, porque lee sobre todo libros e informes relacionados con su profesión y a gurús del branding. Atrás quedan los atracones de novela histórica con la marca Santiago Posteguillo, que, según confesión propia, devoraba en su tiempo.
‘Scout’ desde niña
¿Qué más entre sus hobbies? Pues el cine: "Lo tengo abandonadísimo", dice. Y difícilmente la van a encontrar en la cocina de su casa: "No soy buena cocinera", admite. A pesar de ello, en unos días va a pasar una semana en uno de los encuentros que el movimiento Scout organiza en España todos los veranos. Allí se va a dedicar -¡milagro!- a cocinar. Cuenta que pertenece desde niña a esa agrupación de inspiración católica y no cree que sus pocas dotes para los fogones sean un problema, porque «allí se es poco exigente» y no se complican demasiado con los platos que elaboran.
Por encima de todo, el gran pilar de su vida son sus hijas, que también van para emprendedoras. La mayor ha terminado Psicología y quiere abrir una clínica propia. La menor va a seguir los pasos maternos en publicidad y márketing. La saga continúa.
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