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DE LA MACRO A LA MICRO

Inflación, absentismo, deuda y déficit: el cóctel que oscurece las cifras de España

Las cuatro magnitudes ensombrecen el crecimiento económico del país, y los expertos coinciden en que por resolverlas pasará la sostenibilidad del boom macroeconómico

De la macro a la micro: por qué el crecimiento económico español no se nota en la calle

“De la emergencia nacional” de Escrivá al “no hay que construir a lo loco” de Rodríguez: la vivienda desangra al crecimiento de la economía española

04.11.2024. MADRID. Pablo, uno de los hermanos dueños de la fruteria Hermanos Gonzalez-Sanz. Foto: Alba Vigaray

04.11.2024. MADRID. Pablo, uno de los hermanos dueños de la fruteria Hermanos Gonzalez-Sanz. Foto: Alba Vigaray / Alba Vigaray / EPE

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Jaime Mejías

Jaime Mejías

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Pese a las cifras de crecimiento económico que España exhibe en los últimos meses, superiores a la de la mayor parte de sus socios europeos, la economía nacional sigue contando con una serie de asignaturas pendientes que debe resolver para maximizar el potencial de expansión económica.

Cuatro de los talones de Aquiles de la economía española son la inflación, el déficit, la deuda pública y el absentismo laboral. Para la mayor parte de expertos en economía, estos son los cuatro frentes que España debe centrarse en resolver para despejar el horizonte económico, pujante pero incierto.

Ormuz dispara los precios

La inflación es, en la actualidad, uno de los problemas más inmediatos que enfrenta la economía española. La guerra en Oriente Medio y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los costes energéticos, y la escasez de productos como los fertilizantes ha repercutido a su vez en la cesta de la compra.

Los economistas coinciden en que la problemática inflacionaria es aún coyuntural, pero siempre existe el temor de que se vuelva estructural. En España, el IPC lleva tres meses estabilizado en el 3,2%, en parte gracias al escudo social que el Gobierno puso en marcha como respuesta a la crisis. Sin embargo, las medidas decaerán con el tiempo, y la tasa amenaza con subir si el conflicto se enquista.

"La inflación mina la confianza de los consumidores y dificulta la inversión, lo que afectaría a dos de los motores del crecimiento actual en España, el consumo y la inversión. Además, un repunte de las tensiones inflacionarias en la eurozona podría llevar a un nuevo endurecimiento de la política monetaria, con subidas de tipos adicionales a la observada en junio", observa Christian Chase, economista jefe del Círculo de Empresarios.

Los analistas de CaixaBank Research pronosticaron una previsión de inflación del 3,5% en 2026, que se moderaría hasta el 2,7% el próximo año. El departamento de análisis de la entidad afirmó, sin embargo, que no espera efectos de segundas ronda, por lo que en principio la inflación no repuntaría una segunda vez tras la subida automática de los salarios.

Gráfico sobre PIB y productividad
Gráfico que muestra la relación entre el PIB y la productividad.

El binomio deuda-déficit preocupa

En cuanto al déficit público, la diferencia entre lo que el país gasta e ingresa en un año concreto, España cerró el año 2025 con la magnitud controlada en el 2,2% del PIB, mejorando por cuarto año consecutivo el objetivo pactado con la Unión Europea, del 2,5%. En términos absolutos, la cantidad ascendió a 36.780 millones de euros, 8.811 millones menos que en 2024.

Por su parte, el último dato de deuda pública, divulgado a mediados de junio, mostró que la estadística se situaba en el primer trimestre del año en máximos de 1,740 billones de euros, un 4,3% más que en 2024, según los datos del Banco de España (BdE). En términos relativos, el endeudamiento moderó su peso respecto al PIB hasta el 101,6%.

Para Santiago Carbó, catedrático de CUNEF Universidad, ambos problemas son estructurales y preocupantes. “Está claro que el déficit, tal y como se ha mantenido a lo largo de los años, es persistente como problema estructural. La deuda, por supuesto, llevamos con ella desde que se disparó durante la crisis financiera, y también es un problema estructural”, apunta el catedrático.

Gráfico del PIB por persona ocupada
Gráfico que muestra el PIB por persona ocupada.

Chase, asimismo, recuerda citando a la AiReF, que las próximas décadas "conllevarán un aumento importante del gasto en partidas presupuestarias clave por el envejecimiento de la población, como las pensiones o la sanidad". "Una forma de evitar decisiones difíciles en el futuro es buscar la disciplina fiscal en el presente", concluye.

Rafael Domenech, responsable de Análisis económico de BBVA Research, coincide en la tesis estructural, aunque apunta que “pueden mejorar coyunturalmente cuando el crecimiento es elevado y los ingresos públicos crecen por encima del PIB”.

De los cuatro riesgos, Domenech identifica el binomio deuda-déficit como una amenaza para el medio plazo. En el corto plazo estaría la inflación, sobre todo “si se reactivan shocks energéticos o geopolíticos, porque afectaría a la renta real, tipos de interés y confianza”. En el largo plazo, el cóctel de baja productividad, envejecimiento, absentismo, déficit estructural y vivienda cara limitarían el crecimiento potencial.

Patronal y sindicatos discrepan sobre el absentismo

El absentismo ha sido identificado como uno de los mayores dramas de la economía nacional por algunos de los más importantes representantes laborales, especialmente en el seno de las empresas. A mediados del mes de junio, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) organizó una jornada en su sede para hablar sobre este fenómeno.

El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, ofreció un dato que ilustra a la perfección la profundidad del problema: 1,4 millones de personas no acudieron ningún día a su puesto de trabajo el año pasado. Al hilo de este dato, Garamendi reclamó al Gobierno que la Seguridad Social asuma el coste de las bajas por enfermedad desde el primer día.

El coste alcanza ya los 17.000 millones de euros para las compañías, que se suman a los 16.000 millones que asume cada año la Seguridad Social por las prestaciones que cubren los periodos de inactividad de estos trabajadores. En total, 33.000 millones de euros. Pero esas son, quizá, las cifras menos perceptibles de la dramática escalada de esta emergencia laboral.

Si la patronal y los sindicatos rara vez se ponen de acuerdo, el absentismo no ha sido excepción. El secretario general de CCOO, Unai Sordo, reclamó a las empresas que, si quieren negociar medidas para abordar el absentismo, tendrán que abandonar primero el discurso de “los trabajadores de cristal”.

“Si se quiere plantear la idea de que hay un abuso sistemático de las bajas porque los trabajadores son de cristal, con las bajas psicosociales, y que los médicos dan bajas al tuntún, nosotros no vamos a dar la partida”, sostuvo el líder sindical en Santander. Para Sordo, la eclosión del problema del absentismo tiene mucho que ver con una “infrafinanciación de servicios públicos”.

Carbó coincide en que el absentismo es ya un problema de magnitud estructural. “Preocupa, porque cada vez está más en máximos, afecta a la productividad y a los costes empresariales. Habría que hacer una concienciación, y deberíamos poner en marcha políticas para que se redujera”, opina el economista, aunque la discordia en la negociación colectiva dificulta esto último.

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