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Oficios

Rubén Ariza, fontanero: "Se paga demasiado a Hacienda y hay muy poca ayuda, y eso afecta muchas veces al sueldo del trabajador"

El emprendedor cree que las elevadas cotizaciones impiden a los autónomos ofrecer mejores salarios a sus empleados

Fecha confirmada: los jubilados podrán volver a ser autónomos sin renunciar por completo a la pensión a partir de agosto

El fontanero Rubén Ariza, en un vídeo de 'Sector Oficios Podcast'.

El fontanero Rubén Ariza, en un vídeo de 'Sector Oficios Podcast'. / Youtube / Sector Oficios Podcast

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Goundo Sakho

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El número de trabajadores autónomos ha aumentado en los últimos años. Según el Ministerio de Trabajo y Economía Social, en enero de 2026 había alrededor de 3.420.000 autónomos inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta) de la Seguridad Social.

Pero lo cierto es que, si bien emprender se ha convertido en una alternativa atractiva para hacer frente a la precariedad laboral, conlleva muchas barreras económicas y administrativas.

Así lo explica Rubén Ariza en 'Sector Oficios Podcast'. Ariza empezó aprendiendo junto a su tío en un negocio familiar del sector de los seguros de hogar y hoy gestiona su propia empresa de fontanería con varios empleados, aunque asegura que el camino no siempre ha sido fácil.

Del aprendizaje a la empresa propia

En sus inicios, Ariza cobraba solo 20 euros a la semana: “Era lo típico, estaba aprendiendo”, explica. No obstante, con el paso del tiempo, fue ganando experiencia y asumiendo responsabilidades cada vez mayores, hasta convertirse en el profesional de referencia en muchas de las intervenciones que realizaba.  

Tras varios años trabajando por cuenta ajena, Ariza llegó a cobrar unos 1.200 euros mensuales. Pero entonces pensó que la carga de trabajo y la responsabilidad que asumía no se correspondían con el salario, lo que le empujó a emprender.

Rechazó una contraoferta de 1.900 euros para seguir siendo trabajador por cuenta ajena, capitalizó la prestación por desempleo y puso en marcha su propia empresa de fontanería.

El coste de contratar personal

Actualmente, cuenta con varios empleados y conoce de primera mano las dificultades de gestionar un negocio: “Las hostias que te da la Seguridad Social son que coges dinero y crees que tienes dinero, pero no lo tienes porque te lo quitan enseguida”, afirma, al explicar la realidad que afrontan muchos empresarios.  

Uno de los aspectos que más preocupa a Ariza es el coste laboral asociado a la contratación de trabajadores. Según explica, existe una gran diferencia entre lo que paga la empresa y lo que finalmente percibe el empleado: “Un aprendiz, digamos un ayudante, está cobrando en bruto 1.800 euros. Y de ahí lo que le queda a él [...] no llega ni a 1.500 euros”, señala.

A su juicio, las cotizaciones y cargas laborales reducen el margen de las empresas y limitan la capacidad para ofrecer mejores salarios. De modo que el sistema actual perjudica tanto al trabajador como al empleador: “Creo que se paga demasiado [a Hacienda] y hay muy poca ayuda al empresario, y eso afecta muchas veces al sueldo del trabajador”.  

Momentos difíciles

Además de ello, Ariza reconoce que el éxito empresarial tiene un coste personal elevado: “Yo mínimo echo 10 horas todos los días” y, en algunas ocasiones, sale de casa a primera hora de la mañana y regresa cuando ya es de noche. Por ello, uno de sus objetivos es reducir tanto su ritmo de trabajo como el de sus empleados, para poder dedicar más tiempo a su familia.

La trayectoria de Ariza no ha estado exenta de situaciones incómodas. Entre los episodios más complicados recuerda varios retrasos en los cobros que llegaron a poner en peligro la estabilidad financiera de su negocio: “Se fueron acumulando y eran ya 15.000 euros”, explica. En otra ocasión, decidió paralizar varios trabajos para presionar a una empresa que le adeudaba una factura de hasta cinco cifras.  

'Secuestrado' en una casa por una avería

También rememora las anécdotas más tensas de su carrera, cuando una clienta le 'secuestró': le encerró en su casa para que reparara una avería que su seguro no cubría. "Me ha pasado dos veces, una de ellas hasta me quitaron el teléfono", confiesa.

Pese a todo, Ariza no se arrepiente de haber elegido esta forma de ganarse la vida: "Seguiría el mismo camino, pero bajaría un poco el ritmo".