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Despidos disciplinarios

Despido disciplinario en Catalunya: una trabajadora modifica su sueldo y categoría profesional sin autorización previa de la empresa

La empleada modificó su salario y categoría profesional entre mayo y noviembre de 2023, lo que la empresa consideró un fraude y motivo de despido disciplinario

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Los tribunales validan el despido de la trabajadora por alterar el contrato laboral y obtener un beneficio propio

Los tribunales validan el despido de la trabajadora por alterar el contrato laboral y obtener un beneficio propio / ARCHIVO

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Alejandro Navarro

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Emplear de forma abusiva el cargo en una empresa para sacar provecho puede conllevar sanciones importantes y, en algunos caso, puede ser motivo de despido. De hecho, este ha sido el caso de una trabajadora que abusó de su poder en una empresa para obtener beneficio propio.

De hecho, según confirma el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, esta mujer se autoconcedió un aumento de más de 20.000 euros anuales en su sueldo, además de elevar su categoría profesional y asignarse días extra de vacaciones. Todo ello ocurrió sin que la dirección lo supiera y mucho menos lo autorizase.

Un despido disciplinario por infracción del contrato laboral y abuso de confianza

Según se explica en la sentencia, esta trabajadora había estado trabajando desde marzo de 2018 como "oficial de primera administrativa". Sin embargo, entre mayo y noviembre de 2023, pasó a realizar funciones de "Responsable Operativa".

Unos meses más tarde, en enero de 2024, le comunicaron su despido disciplinario por no respetar lo establecido en el contrato y abusar de la confianza. De hecho, la empresa señala que esta empleada modificó su salario y categoría profesional sin autorización, además de añadirse dos días más de vacaciones.

En vista de ello, trabajadora impugnó el despido ante el Juzgado de lo Social n.º 1 de Manresa. Aun así, el tribunal declaró este despido procedente, ya que había cometido un "evidente fraude".

Los tribunales vuelven a confirmar el despido

Como última opción, la empleada recurrió la sentencia, presentando un recurso de suplicación ante el TSJ de Catalunya, donde pedía que se modificara el texto para reflejar que ejercía como "responsable de operaciones", con un salario superior a los 52.000 euros.

Además, sostuvo que ella solo recibía órdenes y no tomaba decisiones propias, por lo que era imposible que la empresa no estuviera al tanto de estos cambios. Asimismo, aseguró que la condena era excesiva, ya que nunca había tenido ningún problema en su trayectoria profesional.

Con todo ello, los tribunales volvieron a darle la razón a la empresa, al considerar que los actos de la empleada suponían una falta muy grave, legitimando el despido disciplinario. De este modo, la trabajadora aprovechó su cargo de responsable para alterar sus condiciones laborales y beneficiarse, cometiendo fraude, deslealtad y abuso de confianza.