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Divorcio

La advertencia de Laura Lobo, abogada, si no quieres que tus hijos vean a la nueva pareja de tu ex

La experta en divorcios aclara cuándo se puede actuar legalmente y cuándo no es posible impedir ese contacto

¿Qué pasa si mi hijo quiere vivir solo conmigo? Laura Lobo, abogada, aclara las dudas sobre el cambio de custodia

La advertencia de una abogada si no quieres que tus hijos vean a la nueva pareja de tu ex.

La advertencia de una abogada si no quieres que tus hijos vean a la nueva pareja de tu ex. / INFORMACIÓN

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Patricia Páramo

Patricia Páramo

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Cuando una pareja se separa, los hijos suelen convertirse en la principal preocupación de ambos progenitores. Más allá del final de la relación sentimental, las decisiones del día a día continúan marcadas por una responsabilidad compartida: garantizar el bienestar emocional, físico y familiar de los menores. En muchos casos, la ruptura obliga a reorganizar rutinas, domicilios, tiempos de convivencia y formas de comunicación, lo que puede generar incertidumbre, tensiones y dudas sobre cómo actuar ante determinadas situaciones nuevas. Una de las más habituales aparece cuando uno de los dos rehace su vida sentimental y presenta a sus hijos a una nueva pareja.

Para muchas madres y padres, ese momento puede resultar especialmente delicado. No siempre es fácil aceptar que los hijos pasen tiempo con una persona que acaba de incorporarse a la vida del otro progenitor, sobre todo si la separación ha sido reciente.

Nueva pareja

La abogada Laura Lobo aclara una de las inquietudes más comunes tras una separación: qué puede hacer un progenitor si no quiere que sus hijos pasen tiempo con la nueva pareja de su ex. Según señala la letrada, la clave está en distinguir entre una incomodidad personal y una situación de riesgo real para los menores. Es decir, que a un padre o a una madre no le guste la nueva relación sentimental de su expareja no significa que pueda prohibir el contacto de los hijos con esa persona. La vida personal de cada progenitor continúa después de la separación y, salvo que exista un motivo grave, forma parte de su esfera privada.

En palabras de Laura Lobo, “siempre que esa persona no suponga un riesgo o un peligro para tus hijos, no vas a poder evitar que pasen tiempo con la nueva pareja de tu ex”. El desacuerdo, los celos, la desconfianza o el malestar emocional no son suficientes para impedir que los menores coincidan con la nueva pareja del otro progenitor durante los periodos de convivencia que le correspondan. Mientras esa persona no perjudique a los niños, no los ponga en peligro ni altere negativamente su bienestar, el otro progenitor no puede imponer una prohibición general basada únicamente en su rechazo personal.

Esto no significa que cualquier situación deba aceptarse sin más. Si existen indicios reales de que la nueva pareja puede representar un peligro para los menores, el escenario cambia. Por ejemplo, si hay conductas violentas, consumo problemático de sustancias, antecedentes relevantes, trato inadecuado hacia los niños, situaciones de abandono, manipulación, amenazas o cualquier comportamiento que afecte directamente a su seguridad o estabilidad emocional, el progenitor preocupado puede actuar. En esos casos, lo importante es reunir información, documentar los hechos y acudir a asesoramiento jurídico para valorar qué medidas pueden solicitarse. La prioridad siemrpe es proteger a los hijos.

Interés del menor

La cuestión central, por tanto, está en el interés superior del menor. Los tribunales no suelen atender peticiones basadas únicamente en el malestar de uno de los adultos, sino en hechos concretos que permitan demostrar que un determinado contacto puede ser perjudicial para los niños. Por eso, antes de iniciar un conflicto, conviene analizar si el problema está en la conducta de esa persona o en la dificultad emocional de aceptar la nueva situación familiar. También es recomendable evitar utilizar a los hijos como mensajeros, no hablar mal de la nueva pareja delante de ellos y no trasladarles tensiones que pertenecen al mundo adulto. La separación ya supone un cambio importante para los menores, y añadir presión o conflictos de lealtad puede aumentar su malestar.

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Fuente: Información