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Círculos concéntricos

Las recetas para el cóctel más explosivo

IA más deuda más finanzas en la sombra más tensiones geopolíticas: la alerta del BIP

Pablo Hernández de Cos, durante un encuentro con estudiantes organizado por CUNEF Universidad.

Pablo Hernández de Cos, durante un encuentro con estudiantes organizado por CUNEF Universidad. / Europa Press

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Martí Saballs Pons

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Solo cinco de las primeras grandes empresas tecnológicas (Amazon, Meta, Alphabet, Microsoft y Oracle) esperan invertir un billón de dólares en Inteligencia Artificial (IA) hasta finales de año. La carrera hacia el liderazgo tecnológico dejará ganadores y víctimas a lo largo de la cadena de valor. A medida que las bolsas siguen batiendo récords históricos gracias a las expectativas de crecimiento empresariales, habrá que lidiar con los cuellos de botella: desde la generación eléctrica y la fabricación de semiconductores hasta las inversiones en centros de datos. La IA tendrá su propio cementerio al cual llegarán aquellas empresas que peor hayan gestionado su endeudamiento.

Solo cabe preguntarse si esta disrupción es distinta a las innovaciones tecnológicas del pasado. "La inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de diferir fundamentalmente de las anteriores olas de progreso tecnológico. La IA podría ir más allá al potenciar la propia producción de conocimiento. Si, en algún momento, los sistemas de IA pueden mejorar sus propias capacidades y crear tecnología e ideas, las consecuencias macroeconómicas podrían ser profundamente diferentes de las de las innovaciones del pasado". Es la profecía de la memoria anual del Banco de Pagos Internacional (BPI), dirigido por el ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Una profecía que puede cumplirse a medias.

El BPI alerta sobre los riesgos de un mercado inédito donde se entrelaza la IA, el endeudamiento del sistema, el peso del sistema financiero no bancario en la sombra y las dudas sobre la credibilidad de las políticas fiscales de los países. Un cóctel potencial explosivo que atenaza la euforia de unos mercados a quienes, por ahora, parece no afectar, los temporales geopolíticos. Ni la guerra tarifaria iniciada por Donald Trump ni la guerra en el Golfo tuvo un efecto a corto plazo. Los agoreros que estimaban incluso una estanflación económica erraron.

¿Garantiza que no se produzcan nuevas alteraciones? No. "Una corrección importante del mercado de renta variable podría tener hoy consecuencias macroeconómicas más amplias que en el pasado", afectando al ahorro de los hogares, que han invertido parte de su capital en este sector.

Si la IA estornuda, la deuda, pública y privada, cogerá pulmonía. La deuda se encuentra en máximos históricos. 352 billones de dólares, y un repunte de su coste puede tener un efecto inmediato en su capacidad de pago. El BPI destaca el papel relevante que están adquiriendo las entidades financieras no bancarias en los mercados de bonos soberanos, que dependen a sí mismo de la ingeniería financiera y las telarañas que tejen el sistema. El BPI destaca como las interacciones entre la deuda soberana, la banca tradicional y estas entidades financieras paralelas, como los fondos de cobertura y otros vehículos de crédito privado, pueden aumentar la vulnerabilidad al sistema.

Deuda Mundial
Imagen que representa la Deuda Mundial.

El BPI destaca que los bancos centrales por si solos -a través de la compra de activos financieros- no son los únicos que pueden solucionar cualquier aumento de las primas de riesgo, derivados de una nueva alteración geopolítica que altere la inflación y los tipos de interés a largo plazo. Los estados deben aprovechar la coyuntura actual para poder llevar a cabo medidas fiscales adecuadas, reduciendo deuda y realizando reformas estructurales. "Situar las finanzas públicas en una senda sosteniblemente viable y creíble es la prioridad política más fundamental", expone la memoria del Banco que ordena los bancos centrales.

Con ello, la necesidad de replantearse una regulación para las entidades financieras no bancarias. Según el BPI, si la gran crisis de 2008 reconvirtió a los bancos -más allá de los rescates realizados y su consolidación- en entidades mucho más sanas y capitalizadas, hay que generar nuevas herramientas de control para enfrentarse a los nuevos riesgos. En este aviso a inversores: "Cuando la fragilidad financiera es generalizada, puede amplificar las perturbaciones en los rendimientos de la deuda soberana, reducir el margen fiscal y limitar la política monetaria".

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