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Patronal

La CEOE celebrará elecciones el próximo 1 de octubre

Antonio Garamendi se postula para seguir cuatro años más al frente de la CEOE, tras suprimir recientemente la limitación de mandatos en la patronal

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi / Alberto Paredes - Europa Press

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Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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La patronal CEOE celebrará sus elecciones el próximo 1 de octubre. El comité ejecutivo de la patronal se ha reunido este miércoles por la tarde y ha decidido concretar la fecha de los comicios, que ya estaba previsto que fuera para finales de año y que finalmente será el primer día del mes de octubre. El actual presidente, Antonio Garamendi, se postulará para revalidar el cargo, en el que sería su tercer mandato consecutivo. La entidad empresarial cambió en 2023 sus estatutos para eliminar el tope de mandatos y permitir así que su actual líder pudiera optar a continuar cuatro años más en el cargo. Varias de las organizaciones territoriales y sectoriales de mayor peso dentro de CEOE ya han avanzado que apoyarán al empresario vasco y existe la duda de si habrá o no candidatura alternativa.

Los patronos irán a las urnas en otoño en unos comicios condicionados por acusaciones de presuntas irregularidades. La Autoridad Independiente de Protección del Informante (AIPI) tiene abierta una investigació, que públicamente trascendió hace unos días, y ha concedido el status de "informante protegido" a un exdirectivo de la CEOE que ha denunciado a su presidente y a parte de la cúpula por interferencias en las elecciones de Cepyme -la patronal de las pymes, asociada a CEOE- en 2025, así como conflictos de intereses y opacidad en denuncias internas, entre otros.

La patronal convoca elecciones entre tambores de "guerra sucia" y tras unas elecciones polémicas el año pasado, cuando Garamendi movió ficha para sustituir a su entonces vicepresidente y líder de Cepyme, Gerardo Cuerva, por una persona de su confianza, Ángela de Miguel. Cuerva fue derrotado por un estrecho margen de 30 votos, de un total de 462 papeletas depositadas, y con diferencias previas en relación al censo electoral. Esa masa crítica que revelaron las elecciones de hace un año, sumado al desgaste mediático que pueda originarle la investigación de la AIPI, deja en el aire la posibilidad de que surja un candidato alternativo a Garamendi. Cuerva a principios de año estudiaba dicha posibilidad, si bien hasta la convocatoria oficial de este miércoles no ha dado ningún paso en público al respecto.

Interferencias en el diálogo social

El horizonte electoral en la CEOE está condicionando la vida interna de la patronal, pero también su relación con otros interlocutores habituales. Los sindicatos, por ejemplo, se lamentan de puertas para adentro de que los comicios han dejado en suspenso la apertura de negociaciones para un nuevo Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva (AENC), una especie de 'convenio de convenios' que fija, entre otros, cuánto deben subir los salarios durante los próximos años. El actual AENC venció a finales del año pasado y todavía no ha habido contactos formales -sí informales o más discretos- entre las partes para negociar uno nuevo.

Otro interlocutor que se siente damnificado de las interferencias propias de todo proceso electoral es el Ministerio de Trabajo. Las relaciones entre la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y la CEOE presidida por Antonio Garamendi han ido en los últimos meses de mal en peor. Los desencuentros y las críticas altisonantes en público entre ambos han sido constantes y los acuerdos en las mesas de diálogo social nulos.

La interpretación que hacen diferentes conocedores del diálogo social es que las elecciones no son, ni mucho menos, el principal causante de esos desencuentros -apuntan más bien hacia el bloqueo parlamentario existente que impide al Gobierno sacar adelante la mayoría de leyes que pretende-, pero influyen negativamente. Y es que, según esa lectura, Garamendi no quiere dar espacio a que ningún potencial opositor pueda tacharle de 'pactista' y presentarse como una ala más dura contra el Gobierno y sus políticas sociales.

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