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Empresa rural

Las mujeres que cosen paracaídas militares avalados por la OTAN en un pueblo extremeño de menos de 300 habitantes

Parafly emplea a 49 personas y factura cinco millones de euros anuales en Zarza Capilla

Vídeo | Las mujeres que cosen paracaídas militares avalados por la OTAN en un pueblo extremeño de menos de 300 habitantes

Junta de Extremadura

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Rocío Entonado Arias

Mérida
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Zarza Capilla tiene menos de 300 habitantes, calles tranquilas y horizonte de dehesa. Pero en una de sus naves se teje una parte inesperada de la industria de defensa. Entre máquinas, telas técnicas, patrones y costuras que no admiten fallos, un grupo de mujeres da forma a paracaídas y material especializado para un sector donde la precisión no es un valor añadido, sino una condición imprescindible.

Parafly no nace en un gran polígono ni en una ciudad de tradición aeronáutica, sino en un pequeño municipio de la provincia de Badajoz. Allí mantiene una plantilla de 49 personas, casi el 90% mujeres, y una facturación de cinco millones de euros anuales. El consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital, Guillermo Santamaría, ha visitado este lunes sus instalaciones y ha situado a la compañía como "ejemplo de industria, innovación y empleo de calidad en el medio rural".

"Con esta visita queremos conocer su trabajo y ofrecerles nuestra ayuda en todo lo que precisen", ha señalado. Su presencia en este taller de Zarza Capilla forma parte del recorrido de la Junta por empresas vinculadas a Baluartia, la estrategia extremeña con la que el Ejecutivo regional quiere posicionar a la comunidad en la cadena de valor de la defensa.

El consejero de Economía visita la empresa Parafly

El consejero de Economía visita la empresa Parafly / JUNTA DE EXTREMADURA

Ampliación a Siruela

Se trata de una cooperativa textil que nació en 1975 impulsada por un grupo de mujeres que vieron en la confección de ropa una oportunidad de empleo en el medio rural. La compañía madrileña Parafly, dedicada a productos militares y de seguridad, contactó con el taller para producir unas tandas de sus paracaídas y chalecos antibalas. El resultado fue tan positivo que acabó convirtiéndose en su brazo industrial y parte fundamental de la compañía.

Lo que desde fuera puede parecer un taller de confección más es en realidad una industria de alta exigencia técnica. Las costuras, los materiales y los acabados tienen que responder a estándares muy estrictos, porque el producto final se mueve en sectores donde cualquier error puede tener consecuencias críticas.

De sus instalaciones salen paracaídas de personal, sistemas de lanzamiento de carga, paracaídas de frenado de aviones y equipos de recuperación para aeronaves no tripuladas. La compañía también trabaja en sistemas estabilizadores para munición, equipamiento antibalas, material antidisturbios, vestuario técnico de vuelo y equipos especiales para pilotos y tripulaciones.

Parafly, con sede social en Tres Cantos, prueba y homologa cada producto enviado desde Zarza Capilla para después comercializarlo. Estados Unidos es uno de sus mercados, pero también otros países como Angola, México o Uruguay. Según ha destacado Santamaría, la compañía prevé ampliar su actividad con nuevos proyectos y una instalación en Siruela, donde ya se está formando personal para seguir generando empleo en el territorio.

Oficinas de Parafly en Tres Cantos (Madrid).

Oficinas de Parafly en Tres Cantos (Madrid). / ASAMBLEAEX.ES

Mucho más que armamento

Para el consejero de Economía, el caso de Parafly demuestra que la defensa no se reduce al armamento. "Hay muchas empresas que pueden encontrar en este sector una vía de desarrollo económico", ha defendido durante la visita. Santamaría ha insistido en que la empresa tiene un valor añadido por su arraigo territorial, ya que "nace de una cooperativa local, mantiene el empleo y lo transforma en oportunidades reales para fijar población en zonas rurales".

La visita del consejero se enmarca en la estrategia Baluartia, con la que la Junta pretende ayudar a las empresas extremeñas a colocarse en la cadena de valor de la defensa, impulsar la innovación y la tecnología dual, y generar empleo cualificado en la región. Parafly forma parte del catálogo de capacidades de esta estrategia y también del catálogo del Ministerio de Defensa.

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Santamaría ha recordado que en el catálogo del Ministerio figuran actualmente 15 empresas extremeñas, aunque la Junta tiene identificadas muchas más que trabajan para terceros dentro del sector. Hasta el momento, unas 300 empresas se han puesto ya en contacto con el Gobierno regional interesadas en participar en Baluartia, un dato que el consejero interpreta como muestra del interés empresarial por este campo que abarca desde la industria textil técnica hasta la ciberseguridad, la electrónica, la ingeniería, la fabricación avanzada o los suministros.

Uno de los pasos que la Junta considera clave para entrar en el sector es la certificación y de hecho, varias empresas extremeñas han recibido ayudas autonómicas para avanzar en esa dirección. Santamaría ha recordado que el programa Consolidapyme, con 2,5 millones de euros concedidos a 279 proyectos empresariales, incluía entre sus líneas la financiación de la implantación de la norma PECAL, que avala a Parafly necesaria para acreditar que los contratistas cumplen los requisitos exigidos por el Ministerio de Defensa y la OTAN.

Fuente: El Periódico de Extremadura