Pese al recurso en la Audiencia Nacional
Indra y Santa Bárbara negocian una alianza para impulsar los grandes contratos de defensa
Acercan posiciones y estudian crear una sociedad conjunta para desbloquear los contratos de artillería de 7.240 millones

Josep María Recasens inicia sus responsabilidades como consejero delegado de Indra

Indra y Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics, mantienen conversaciones avanzadas para articular una alianza industrial que permita crear desbloquear los programas de artillería sobre ruedas y sobre cadenas, adjudicados por el Gobierno y valorados conjuntamente en 7.240 millones de euros, además de otros posibles contratos de blindados.
La fórmula que gana peso es la creación de una sociedad conjunta, aunque siguen abiertas otras alternativas. El objetivo es integrar capacidades industriales y tecnológicas en un momento de fuerte crecimiento del gasto militar en España y Europa, impulsado por los planes de rearme y por la necesidad de reforzar la autonomía estratégica. Según apuntan fuentes conocedoras de la situación, los cambios en la cúpula de Indra, con la llegada de Ángel Simón a la presidencia y de Josep Maria Recasens como consejero delegado, han sido clave para desatascar una negociación llamada a reordenar el mapa español de la defensa terrestre.
La negociación avanza pese al recurso presentado por Santa Bárbara ante la Audiencia Nacional contra los contratos de artillería valorados en 7.240 millones. La compañía también ha acudido al Tribunal Supremo por las ayudas aprobadas para financiar estos programas. Fuentes conocedoras de las conversaciones sostienen que los recursos tienen "un componente procedimental" y no impiden que las partes sigan explorando un acuerdo.
Indra mantendría el control accionarial
Uno de los puntos centrales es la estructura accionarial de la eventual alianza. La opción más avanzada contempla que Indra Land Vehicles, filial de vehículos blindados militares de Indra, controle el 51% del capital, mientras que Santa Bárbara tendría el 49% restante. Esta distribución permitiría a Indra conservar el liderazgo industrial e incorporaría a un fabricante histórico con experiencia en plataformas terrestres, blindados y sistemas de artillería.
Los dos contratos fueron adjudicados a la unión temporal de empresas (UTE) formada por Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). En el programa de artillería sobre ruedas, Indra tiene el 34,44% y EM&E el 65,56%. En el contrato de artillería sobre cadenas, Indra controla el 57,11% y EM&E el 42,89%. Las conversaciones con Santa Bárbara se centran, en principio, en la participación de Indra dentro de esas UTE, mientras que EM&E mantendría un papel relevante en las estaciones de armas.
La entrada de Santa Bárbara supondría un giro significativo en una relación que se había deteriorado durante los últimos meses. Bajo la presidencia de Ángel Escribano en Indra, la tecnológica llegó a estudiar la compra de Santa Bárbara, operación que General Dynamics rechazó. Después, Indra se adjudicó una parte sustancial de los programas terrestres lanzados por Defensa, incluidos los de artillería, lo que elevó la tensión entre ambas compañías.
Santa Bárbara aspiraba especialmente al contrato de obuses autopropulsados sobre cadenas, para el que había planteado su sistema Némesis. Al quedar fuera de la adjudicación, optó por la vía judicial. El conflicto se agravó por la cancelación de contratos de mantenimiento vinculados a los Leopard y a los sistemas SIAC, una decisión que la empresa relacionó con ajustes de empleo en su planta de Sevilla.
Los cambios en la cúpula de Indra, claves
El cambio en la dirección de Indra ha alterado el escenario. José Vicente de los Mozos, anterior consejero delegado, ya había intentado recomponer los puentes con Santa Bárbara, aunque sin culminar un pacto. La llegada de Recasens a la primera línea ejecutiva y el papel de Simón han acelerado las conversaciones y han abierto la puerta a una solución más ambiciosa que la de incorporar a Santa Bárbara como simple proveedor.
La futura alianza también obligará a encajar el papel de Tess Defence, la UTE integrada por Sapa, Santa Bárbara, EM&E e Indra, responsable del Dragón 8x8 y del Vehículo de Apoyo de Cadenas. El primero ha sufrido retrasos, aunque Indra sostiene que ya está estabilizado; el segundo continúa pendiente de firma definitiva. También queda por definir la relación con EM&E, cuyas capacidades en torretas y sistemas de armas siguen siendo relevantes.
El desenlace dependerá del reparto accionarial, el encaje de los contratos adjudicados, la posición de los socios actuales y la evolución de los recursos judiciales. Pero el acercamiento entre Indra y Santa Bárbara apunta a un cambio de ciclo: de la confrontación abierta a una posible cooperación industrial para competir por los grandes programas que marcarán el rearme europeo en la próxima década.
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