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SECTOR INMOBILIARIO

Así es Torre Moeve, el rascacielos de Amancio Ortega que ha sufrido un incendio en Madrid

El rascacielos, propiedad de Pontegadea, ya sufrió un incendio similar hace seis meses en una planta sótano

Imagen de Torre Foster

Imagen de Torre Foster / Archivo

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Gabriel Santamarina

Madrid
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La Torre Moeve, todavía conocida como Torre Cepsa o Torre Foster, ha vuelto este martes al centro de la actualidad por un incendio declarado en el rascacielos del número 259 del paseo de la Castellana, dentro del complejo Cuatro Torres Business Area. Una columna de humo visible desde distintos puntos del norte de Madrid ha obligado a desalojar el edificio y a cortar el tráfico en la zona. Según las primeras informaciones, Emergencias Madrid ha confirmado el fuego y los bomberos se han desplazado hasta el inmueble. Al cierre de esta edición no ha trascendido todavía la causa exacta ni el alcance definitivo de los daños, pero el suceso estaría ya controlado.

El episodio no es aislado. El 15 de diciembre de 2025, hace apenas seis meses, la misma torre ya fue evacuada por otro incendio, entonces localizado en un transformador eléctrico situado en una planta sótano. Aquel fuego fue extinguido por los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid y no dejó heridos ni intoxicados, aunque sí obligó a interrumpir el suministro eléctrico y a desalojar el edificio de forma preventiva. Varios empleados quedaron atrapados en ascensores por el corte de luz y tuvieron que ser rescatados.

En manos de Amancio Ortega

La recurrencia del incidente devuelve la atención sobre uno de los activos inmobiliarios más emblemáticos de España. La torre no pertenece a Moeve. Su propietario es Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega, fundador de Inditex. Moeve, la antigua Cepsa, es su principal inquilino y mantiene allí su sede corporativa. La energética acaba de renovar su contrato con Pontegadea y ha aparcado el traslado que tenía previsto al edificio Arroyo, en Arroyofresno, para seguir en la Castellana.

Diseñado por Norman Foster, el edificio es uno de los iconos del ‘skyline’ madrileño. Mide 248,3 metros, cuenta con 49 plantas y está considerado el segundo rascacielos más alto de España, solo por detrás de la Torre de Cristal. Su superficie total supera los 109.000 metros cuadrados. De ellos, más de 72.000 corresponden a oficinas, aunque otras fichas del sector cifran la superficie bruta alquilable en unos 56.250 metros cuadrados y añaden 37.500 metros cuadrados de garaje en cinco niveles subterráneos. Su estructura se organiza en bloques de oficinas separados por plantas técnicas, con los núcleos de servicios desplazados hacia los laterales.

La historia patrimonial de la torre es casi tan singular como su arquitectura. Fue concebida inicialmente como sede de Repsol. En 2007, antes de estar terminada, Caja Madrid la compró por 815 millones de euros para convertirla en su sede corporativa. Ese traslado nunca llegó a culminarse. Tras la crisis financiera y la nacionalización de Bankia, heredera de Caja Madrid, el valor del activo se desplomó en sus balances: la entidad llegó a revisar su valoración hasta unos 405 millones, menos de la mitad del precio pagado a Repsol.

Litigios y sanciones

La operación que terminó llevando la torre a manos de Pontegadea se cerró en 2016 y arrastra una larga sombra judicial. Bankia vendió el inmueble a Muscari, sociedad vinculada a Khadem Al Qubaisi, expresidente de Cepsa y antiguo alto cargo del fondo soberano de Abu Dabi. Muscari ejerció una opción de compra por unos 400 millones de euros y, apenas 24 horas después, revendió el rascacielos a Pontegadea por cerca de 490 millones. Esa plusvalía próxima a los 100 millones está en el centro de una investigación de la Audiencia Nacional por presunto blanqueo de capitales y delito fiscal.

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