DESACELERACIÓN ECONÓMICA
Las cifras económicas se deterioran por la crisis con Irán y ya lastran la economía real: "El consumo está estancado"
La confianza del consumidor y de los hosteleros ya empieza a desacelerar, ralentizada por el aumento de los precios de los alimentos y carburantes

Una camarera atiende a un grupo de señoras en la terraza de un bar. / EFE

En las últimas horas, los datos y las previsiones macroeconómicas elaboradas por las instituciones internacionales más prestigiosas del planeta han puesto en estado de alerta a la economía mundial. Solo el pasado jueves, el Banco Central Europeo (BCE) tomó la decisión de elevar los tipos de interés hasta el 2,25%, al tiempo que aumentó la previsión de inflación para 2026 al 3%, un punto porcentual más que su objetivo inicial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) enfrió el crecimiento de la Eurozona hasta el 0,9% en 2026. Finalmente, el Banco Mundial redujo el jueves la previsión de crecimiento a nivel global hasta el 2,5%, su ritmo más bajo desde la pandemia. ¿La razón de estos empeoramientos de las perspectivas? Los casi 100 días que ya dura la guerra de Irán,
Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank, considera que el escenario del fin de la guerra no tiene una solución a corto plazo. “Con los riesgos sobre la inflación y el crecimiento, las consecuencias de la guerra podrían notarse aún más en 2027, especialmente en el caso de España”. "El efecto de la desaceleración económica es claro este año", apostilla.
"Desde hace unos años se ha vuelto cada vez más difícil hacer previsiones sobre el futuro de la economía", sostiene Christian Chase, economista jefe del Círculo de Empresarios. En adelante, vaticina el economista, el panorama sugiere un crecimiento más moderado y una inflación más elevada. “Antes de la guerra, las previsiones ya apuntaban a una desaceleración en muchas economías avanzadas respecto a años anteriores”, recuerda.
Para Chase, el final del conflicto “contribuiría a revertir gran parte de los efectos negativos, porque facilita una reducción de los costes energéticos internacionales”. “Sin embargo, no creo que podamos pensar en una recuperación inmediata ni total. Una cierta desaceleración ya está descontada, pero aún es muy pronto para hablar de una recesión. Aún estamos más cerca de los escenarios moderados, antes que los adversos, que nos llevarían a esta situación", argumenta.
La macro se traslada a la micro
Lo cierto es que las malas sensaciones de las grandes cifras se están trasladando a la economía real. El aumento de los precios de los alimentos y los carburantes está ejerciendo un efecto de desánimo en los consumidores, que anticipan un futuro más incierto en el que priorizan ahorrar antes que gastar, ralentizando la demanda interna.
“El anuncio de la subida de tipos es una medida que preocupa al sector”, sostiene el secretario general de Hostelería de España, Emilio Gallego. “El consumo en hostelería, especialmente el vinculado al del día a día de los españoles residentes y no al consumo vacacional, se encuentra actualmente estancado. De hecho, lleva ya dos años sin evolucionar en positivo”, abunda.
El dirigente de la patronal apunta también que la medida se suma a la hipotética subida que plantea la Comisión Europea sobre el IVA del sector. "El consumidor español y las familias españolas están muy hipotecados, y esta situación incide directamente en la evolución de los costes de financiación, lo que puede generar serias dificultades y provocar una reducción del consumo", alerta.
Juan Manuel Martínez, socio del área de Corporate Treasury Advisory de Financial Accounting Advisory Services de EY, avisa de que el escenario de desaceleración puede "afectar seriamente sobre la renta disponible, salarios y cesta de la compra", con un descenso en la confianza y consumo, provocando un claro deterioro en el crecimiento económico y la inversión. "Entramos en un período en el que la Eurozona podría enfrentarse al desafío del descenso del consumo y la inversión, que creará cierto enfriamiento económico", señala el experto.
Los estudios detectan desconfianza
Los estudios más recientes elaborados por ‘think tanks’ y laboratorios económicos coinciden en señalar este debilitamiento de la confianza del consumidor. CaixaBank Research señaló el pasado jueves que el consumo doméstico perdió dinamismo en mayo, con un crecimiento interanual de solo +0,1%, frente al +1,9% de abril y al +3,6% de media entre 2024 y el primer trimestre de 2026.
El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) abunda en esta tesis. El indicador cayó en marzo, hasta los 66,9 puntos, 17 menos que en el mes anterior. Pese a que abril supuso un repunte, coincidiendo con las expectativas de que la guerra pudiese terminar pronto, la cifra permaneció muy por debajo de los 100 puntos, que marcan la barrera de la percepción positiva.
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