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Transformación silenciosa del empleo

Catalunya aumenta los ERE pese al récord de empleo: "Las empresas ya no recortan por pérdidas, sino para prepararse para la IA"

Algunos expertos alertan de que la automatización y las reorganizaciones internas están acelerando ajustes de plantilla incluso en compañías que siguen creciendo

Manifestación de los trabajadores de Nissan en protesta contra el ERE de la empresa, en Barcelona, el 6 de junio del 2026.

Manifestación de los trabajadores de Nissan en protesta contra el ERE de la empresa, en Barcelona, el 6 de junio del 2026. / EUROPA PRESS

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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El mercado laboral vive una paradoja cada vez más visible. Mientras España mantiene cifras récord de afiliación y empleo, los despidos colectivos vuelven a crecer con fuerza en Catalunya, pese a ser la región que lidera la creación de empleo en mayo. Solo en el primer trimestre del año se registraron 1.874 salidas por ERE, un 53% más que en el mismo periodo de 2025 y el dato más alto desde la pandemia, según el 'Observatori del Treball i Model Productiu' de la Generalitat de Catalunya. Detrás de este fenómeno, algunos expertos apuntan a un cambio profundo donde la inteligencia artificial, la automatización y la reorganización interna están transformando el empleo más rápido de lo que crece.

Los ERE han vuelto al centro del mercado laboral catalán, aunque esta vez el contexto es muy distinto al de otras crisis. Ya no se trata únicamente de empresas con pérdidas o al borde del cierre. Ahora existen compañías que ajustan estructuras para adaptarse a nuevos modelos productivos, incorporar tecnología o ganar eficiencia antes de quedarse atrás.

“Las empresas ya no se reorganizan para evitar la quiebra, sino para adaptar la estructura al futuro”, explica José Plaza, experto en materia legal y Compliance de PayFit, firma especializada en gestión laboral y nóminas. La compañía señala que las causas económicas han perdido peso frente a los despidos por motivos “organizativos, técnicos y de producción”.

El fenómeno coincide con un mercado laboral todavía fuerte. Catalunya superó esta primavera los 3,8 millones de afiliados a la Seguridad Social y mantiene una tasa de paro lejos de los niveles registrados tras la crisis financiera o la pandemia. Sin embargo, detrás de esas cifras positivas, las empresas aceleran procesos internos de transformación que están afectando especialmente a perfiles administrativos, tareas repetitivas y estructuras intermedias.

El cambio no solo afecta a grandes tecnológicas o multinacionales. Sectores tradicionales como industria, banca, seguros, logística o servicios también están revisando procesos para introducir automatización, análisis de datos e inteligencia artificial en áreas donde hasta hace poco el trabajo era completamente manual.

La IA no solo cambia tareas

La inteligencia artificial (IA) y la automatización aparecen ya detrás de parte de las reorganizaciones. Pero los especialistas insisten en que el debate no es tan simple como ‘sustituir personas por máquinas’.

“Automatizar una tarea no es lo mismo que amortizar un puesto”, advierte Plaza (PayFit). Aunque muchas herramientas ya permiten reducir trabajo administrativo o repetitivo, las empresas siguen necesitando criterio humano, capacidad de decisión y conocimiento operativo.

Itziar Nieto, Socia Directora de Lukkap, consultora estratégica especializada en transformación empresarial, considera que el cambio más profundo está en el contenido del trabajo. Las tareas rutinarias pierden peso mientras ganan importancia los perfiles analíticos, digitales y vinculados a la gestión del cambio.

La clave es entender que una reorganización no debería plantearse solo como una reducción de plantilla, sino como una transición hacia una organización más preparada para el futuro

Itziar Nieto

— Socia Directora de Lukkap

Ese proceso está obligando a muchas compañías a replantearse qué perfiles necesitarán dentro de unos años y cuáles deberán reciclarse o desaparecer. También está modificando el papel de los departamentos de Recursos Humanos, que pasan de gestionar contratación y nóminas a convertirse en áreas estratégicas de reorganización y análisis de talento.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 25% del empleo mundial está expuesto a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, el organismo subraya que el escenario más probable no es la sustitución masiva de trabajadores, sino la transformación de muchas ocupaciones.

Esa idea empieza a imponerse también entre los analistas laborales. El temor ya no se centra únicamente en cuántos empleos desaparecerán, sino en cómo cambiarán las funciones, qué perfiles serán más vulnerables y qué trabajadores tendrán más dificultades para adaptarse.

En paralelo, distintos estudios internacionales apuntan a que la IA también puede impulsar productividad y crear nuevas necesidades de empleo. Un informe global de PwC concluye que los sectores más expuestos a inteligencia artificial siguen generando trabajo. En lugar de reducir plantillas, las empresas están priorizando la eficiencia y el crecimiento de ingresos, creando oportunidades y mejorando el valor de los trabajadores.

El impacto invisible de un ERE

Más allá del coste económico inmediato, los expertos alertan de que un ERE tiene consecuencias internas mucho más profundas de lo que reflejan las cuentas de resultados.

A las indemnizaciones, costes legales y planes de recolocación se suman efectos menos visibles: pérdida de conocimiento, interrupción de proyectos, sobrecarga de trabajo y deterioro del clima interno.

Según datos de Lukkap, en procesos de reestructuración la intención de cambiar de empresa puede dispararse del 13% al 49% entre los trabajadores que permanecen en la compañía. Además, la caída de confianza y compromiso puede provocar descensos muy importantes en productividad y motivación.

Preocupación de los trabajadores tras un ERE

“Una reestructuración impacta en quienes se van, pero también en los que se quedan”, explican desde Lukkap. El riesgo, añaden, es que la incertidumbre termine afectando a toda la organización.

En PayFit coinciden en que el ajuste suele generar un periodo de desorientación interna. “Tras un ERE es habitual que la productividad baje temporalmente por la pérdida de conocimiento y la necesidad de redistribuir funciones entre menos personas”, señalan.

Uno de los colectivos que más preocupa en este contexto es el de los trabajadores de más edad, que ya son el 10% del total de ocupados. En muchos procesos de reorganización, los empleados veteranos concentran parte importante de las salidas debido a sus mayores costes salariales o a la dificultad de adaptación a determinados cambios tecnológicos. Además, en caso de despido colectivo, las empresas deben asumir convenios especiales con la Seguridad Social para mayores de 55 años.

El error que muchas empresas siguen cometiendo

Los especialistas también ponen el foco en la comunicación. Uno de los errores más frecuentes es limitar el mensaje al plano jurídico y llegar tarde a la plantilla. “Cuando la compañía no ocupa ese espacio con claridad, lo ocupan los rumores y la desconfianza”, advierten los expertos.

La gestión del cambio se ha convertido así en una pieza estratégica para los departamentos de Recursos Humanos, que cada vez utilizan más datos y tecnología para anticipar problemas de productividad, fuga de talento o desgaste interno.

“La IA puede mostrarnos datos que antes pasaban desapercibidos”, explican desde PayFit, donde destacan que las empresas analizan ya indicadores relacionados con bajas médicas, rotación, absentismo o rendimiento para tomar decisiones laborales.

El resultado es un mercado de trabajo que sigue creando empleo (sobre todo por el peso de los migrantes), pero donde cada vez más compañías rediseñan puestos, funciones y equipos para competir en un entorno marcado por la automatización y la inteligencia artificial. Y ese cambio, según los expertos, apenas acaba de empezar.

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