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Mar

Guerra contra las redes fantasma, una amenaza real para la biodiversidad de las rías gallegas

No se ven, pero existen y diezman de manera alarmante la población de especies como el pulpo, calamar o choco. Son las «redes fantasma» y el Centro de Buceo Rías Baixas lanza un proyecto para frenar sus devastadoras consecuencias.

Buceo Rías Baixas recupera huevas de choco y calamar adheridas a la basura

Buceo Rías Baixas recupera huevas de choco y calamar adheridas a la basura / Buceo Rías Baixas

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David García

Cangas
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Se llaman redes fantasma, pero son reales. Y, sobre todo, muy peligrosas. Una amenaza real para la fauna marina de las rías, como los pulpos, chocos o calamares. Los aparejos suelen estar fabricados con plásticos muy resistentes, que pueden permanecer a la deriva durante un tiempo indefinido capturando y matando sin control los huevos y larvas de las distintas especies que habitan en el ecosistema de las rías. El Centro de Buceo Rías Baixas, en Aldán, es muy activo en iniciativas de concienciación y conservación ambiental y ha puesto en marcha un proyecto bautizado como «En busca de redes fantasma». El objetivo es rastrear fondos de la ría de Aldán para retirar esta basura y rescatar las puestas de huevos adheridas a esos aparejos fantasma.

Esta acción se enmarca dentro del Plan Social Ence VI y cuenta con la colaboración de la empresa Octolarvae, que forma parte de la división de acuicultura regenerativa del grupo Profand. El primer paso consistió en una inmersión piloto, en la que los buzos del Centro de Buceo Rías Baixas se centraron en recuperar puestas de choco y calamar. Una vez extraídas se trasladan al laboratorio de Octolarvae, donde se incubarán artificialmente para recuperar esas huevas y luego poder devolverlas al mar para repoblar los fondos de la ría.

Un proceso delicado y minucioso. Los buzos localizan esos aparejos a la deriva o abandonados, como el caso de las nasas. Si comprueban que tienen adheridos los huevos de una puesta de alguna de las especies que habitan la ría proceden a recortar con cuidado el trozo donde están las larvas. Una vez en la superficie se deposita en un capacho con agua de mar para su conservación hasta el traslado al laboratorio.

Puede parecer un gesto pequeño, pero sus efectos son enormes. «Es algo que puede generar muchísima riqueza marina. Por poner un ejemplo, solamente una puesta de pulpo puede estar formada por más de 200.000 huevas y que pueden perderse en estas redes fantasma», explica el responsable de Buceo Rías Baixas, Hugo Albés. Esta es una de las razones por las que son tan peligrosos los conocidos como «cacharros» del pulpo: estos recipientes se asemejan a una madriguera y una hembra puede depositar allí decenas de miles de huevos. Una inmensidad de larvas que se perderán para capturar únicamente un ejemplar adulto. Una verdadera aberración ambiental.

Solo en lo que llevamos de año los buzos del Centro de Buceo Rías Baixas ya sacaron del mar más de 1.200 kilos de artes de pesca abandonadas. «Con este proyecto queremos seguir con nuestro afán de visibilizar y poner freno a toda la problemática derivada de los residuos marinos en los fondos de nuestras rías», concluye Hugo Albés.

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