Ni apocalipsis ni desempleo masivo
David Solomon (Goldman Sachs) enfría el miedo a la IA: “La gente encontrará formas más productivas de emplear su tiempo”
El CEO de Goldman Sachs sostiene en The New York Times que la inteligencia artificial automatizará tareas, pero no provocará un desempleo masivo como temen muchos expertos

David Solomon, consejero delegado de Goldman Sachs, en una imagen de archivo / GOLDMAN SACHS

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando oficinas, empresas y sectores enteros a una velocidad inédita. Pero, frente a las advertencias sobre un posible “apocalipsis laboral” o sustitución masiva de empleos, el consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon, cree que el impacto real será muy distinto. Afirma que habrá cambios profundos, sí, aunque no necesariamente una desaparición de puestos de trabajo.
En un artículo de opinión suyo publicado recientemente en The New York Times, el máximo ejecutivo del banco estadounidense sostiene que los temores sobre una oleada de paro causada por la IA “probablemente estén exagerados” y defiende que la historia económica demuestra la capacidad de adaptación de las economías avanzadas ante grandes revoluciones tecnológicas.
“La gente encontrará formas más productivas de emplear su tiempo”, afirma Solomon, que compara el actual auge de la inteligencia artificial con otras transformaciones históricas como la Revolución Industrial, la expansión de internet o la llegada de herramientas digitales como el correo electrónico, Excel o Zoom.
El directivo reconoce que la IA tendrá un fuerte impacto en el mercado laboral. Goldman Sachs Research calcula que esta tecnología podría automatizar alrededor del 25% de las horas de trabajo actuales durante la próxima década. Los perfiles administrativos y de oficina –especialmente aquellos vinculados a tareas repetitivas o basadas en el procesamiento de información– aparecen entre los más expuestos.
Sin embargo, Solomon insiste en que automatizar tareas no equivale necesariamente a destruir empleos completos. Según explica, el aumento de productividad derivado de la IA permitirá que muchos trabajadores se centren en funciones menos rutinarias y de mayor valor añadido, mientras surgirán nuevas oportunidades ligadas al desarrollo y mantenimiento de la infraestructura tecnológica necesaria para sostener esta revolución.
“¿Realmente sentimos hoy que tenemos menos trabajo pese a la comodidad del email, Excel o Zoom?”, se pregunta el ejecutivo en uno de los pasajes más comentados del artículo. Para Solomon, la experiencia demuestra que las herramientas tecnológicas tienden a transformar la naturaleza del trabajo más que a eliminarlo por completo.
Impacto global
El debate sobre el impacto laboral de la IA se ha convertido en una de las grandes cuestiones económicas de los últimos años. Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han advertido de que una parte significativa de los empleos actuales podría verse afectada por sistemas de automatización basados en inteligencia artificial generativa. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por su parte, sostiene que más del 25% de los empleos están expuestos a la IA generativa.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, llegó a señalar a comienzos de 2024 que cerca del 40% del empleo mundial podría verse impactado por esta tecnología. No obstante, el propio organismo matizaba que el efecto final dependerá de cómo gobiernos, empresas y trabajadores gestionen la transición.
El planteamiento de Solomon coincide con una corriente cada vez más extendida entre grandes compañías tecnológicas y financieras: la IA reducirá determinadas tareas y cambiará procesos internos, pero también generará nuevos nichos de actividad económica. En paralelo, aumentará la demanda de perfiles relacionados con ingeniería, centros de datos, ciberseguridad, semiconductores o energía.
Fuerte apuesta por la IA
El propio Goldman Sachs se ha convertido en uno de los grandes actores de Wall Street más volcados en la integración de herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones internas. La entidad ya utiliza sistemas basados en IA para apoyar tareas de programación, análisis documental y elaboración de informes.
Pese al tono relativamente optimista de Solomon, el debate sigue abierto. Algunos economistas alertan de que la velocidad de adopción de la IA podría provocar tensiones en determinados segmentos laborales, especialmente entre trabajadores cualificados de cuello blanco que hasta ahora parecían menos expuestos a la automatización. Además, la mayor parte del sector sigue sin ver resultados ni retorno económico.
Aun así, el CEO de Goldman Sachs cree que el precedente histórico invita a evitar conclusiones precipitadas. “Desde la Revolución Industrial hasta la era de internet, las nuevas tecnologías han impulsado prosperidad, dinamismo y emprendimiento”, sostiene. Y concluye: “No hay una razón clara para pensar que la inteligencia artificial vaya a ser diferente”.
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