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Perfumería y alimentación

Una plataforma de IA para formular aromas y fragancias que ha llamado la atención de los Puig (y de otra quincena de inversores)

La ‘startup’ catalana Mafer AI cierra una ronda de 2 millones de euros para incrementar equipo, captar más clientes y seguir desarrollando sus modelos propios

Las 'startups' catalanas generan ya 3.000 millones de euros de negocio y 30.000 empleos

El equipo de Mafer. En primera línea, los cofundadores Marc Montalbo (director tecnológico) y Fer Oliver (consejero delegado).

El equipo de Mafer. En primera línea, los cofundadores Marc Montalbo (director tecnológico) y Fer Oliver (consejero delegado). / Mafer AI

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Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Se conocen desde los cinco años. Saben que quieren emprender (a poder ser juntos) desde su adolescencia. Y ha sido a los 26, una vez acumulada considerable experiencia en el universo de la tecnología, el emprendimiento y la inversión, que han visto claro que es el momento. Marc Montalbo y Fernando Oliver constituyeron Mafer AI en diciembre del año pasado y, seis meses después, tienen a tres grandes clientes y acaban de atar una ronda de inversión de 2 millones de euros con una quincena de inversores de alto nivel.

Han entrado en el capital de la 'startup' los fondos Kfund, 4Founders, Masia y Lavanda (el brazo de inversión en 'startups' de la familia Puig, la fundadora del grupo de perfumería y cosmética con mismo nombre). También inversores independientes como Adrián Mato, Dídac Lee, Manuel Roca (Atrápalo y Wikiloc), Fernando Castiñeiras (Athos Capital), Juanjo Mostazo, y "un grupo de inversores provenientes de MIT, Google, Samaipata, Bain, BCG o Happy Robot", ultima la empresa en un comunicado.

Atribuyen semejante plantel de socios, en parte, a los contactos hechos tras años involucrándose en el mundo de la innovación tecnológica y de la inversión en este campo. Pero, también, a haber desarrollado un producto pensado específicamente para resolver lo que resuelve.

"Nuestra empresa nace de detectar que la inteligencia artificial (IA) estaba explotando, decidir que era el momento de hacer algo y dedicar muchas horas a investigar y hablar con mucha gente", perfila Oliver. Buscaban hacer algo que ayudara a una industria en concreto, en un problema muy concreto, y, si bien acertaron con el sector (el de los aromas y fragancias para alimentos, bebidas, perfumes, cosméticos o productos de aseo personal), no fue hasta interactuar con medio centenar de sus empresarios que vieron que había una idea mejor a la generación de moléculas mediante IA que perfilaban al principio: entrenar modelos de IA que ayudaran a las empresas de este sector en sus formulaciones, entre otros procesos elementales en la creación de producto.

Fórmulas críticas

Son compañías –cuenta el consejero delegado de Mafer– que necesitan identificar muy bien los ingredientes que componen un producto, algo que con inteligencia artificial se logra de forma mucho más rápida y certera. Y son fórmulas tan críticas que nadie las volcaría en ChatGPT u otras plataformas masivas, por el miedo a que salieran de la compañía.

Además, un producto de este tipo puede llegar a tener 150 compuestos distintos, que hay que combinar sin perjudicar el olor o apariencia del resultado final. "Es todo un proceso técnico muy complejo", resume el emprendedor, para explicar, también, por qué se han centrado en la industria de la alimentación y los químicos, y por qué no se plantean abrirlo a otras. En otros casos, dice, "se tendría que atacar el proceso de forma distinta".

Trabajo en el BSC

La cuestión es que han llamado la atención. Han sido, por ejemplo, los primeros en entrar a formar parte de la hornada de 'startups' que están pudiendo utilizar los superordenadores del Barcelona Superocmputing Center (BSC) a través del proyecto europeo AI Factories. Sus oficinas, de hecho, están físicamente dentro de este centro. Son una plantilla de ocho personas, y prevén destinar parte de los 2 millones de euros captados a contratar y llegar, para finales de este año, a las 12.

También pretenden financiar así las pruebas acordadas con los clientes actuales, demostrar lo que su plataforma puede aportar y lograr, de este modo, nuevos clientes, así como mejorar y sofisticar sus modelos tecnológicos.

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