Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad

La industria de defensa reclama más capital, talento y consorcios para ganar escala en España y Europa

Carlos Pérez de Jáuregui (Nazca Capital), Joan Martorell (Aeros) y Diego Crescente (EOI) coinciden en que el sector vive un cambio de paradigma y necesita especialización, cooperación empresarial y formación acelerada para responder al aumento de la demanda

Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica; Carlos Pérez de Jáuregui, socio de Nazca Capital; Joan Martorell, vicepresidente de Aeros y presidente de Taskforce y Diego Crescente, director general de la EOI.

Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica; Carlos Pérez de Jáuregui, socio de Nazca Capital; Joan Martorell, vicepresidente de Aeros y presidente de Taskforce y Diego Crescente, director general de la EOI.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pablo Gallén

Pablo Gallén

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La industria española de defensa y seguridad afronta una etapa de crecimiento marcada por el aumento de la inversión pública, la necesidad de ganar escala y la urgencia de formar profesionales especializados. Así lo defendieron Carlos Pérez de Jáuregui, socio de Nazca Capital; Joan Martorell, vicepresidente de Aeros y presidente de Taskforce; y Diego Crescente, director general de la EOI, durante una mesa redonda centrada en los retos industriales, financieros y formativos del sector este jueves en el II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa, un encuentro organizado por El Periódico, Prensa Ibérica y 'activos'.

Así ha sido el  II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa

Así ha sido el II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa / Ferran Nadeu y Patricio Ortiz

Los tres ponentes coincidieron en que el contexto ha cambiado de forma acelerada. Un ámbito que hasta hace pocos años generaba reticencias reputacionales o quedaba fuera del foco de muchos inversores y empresas se percibe ahora como estratégico, tanto para las administraciones como para el tejido productivo. Martorell subrayó que en Catalunya la defensa “estaba prácticamente demonizada” hasta hace poco, mientras que hoy empieza a asumirse como “una obligación, una responsabilidad y una oportunidad para crecer”.

Desde la perspectiva inversora, Pérez de Jáuregui explicó que Nazca Capital ha lanzado un fondo especializado en aeroespacio y defensa dotado con 600 millones de euros, el segundo mayor de Europa centrado en esta industria. Según detalló, el fondo nace de un cambio de percepción sobre un sector que tradicionalmente era “poco elegible” para el capital privado, pero que ahora se considera estratégico por su contribución a la estabilidad, la seguridad y el desarrollo industrial.

El socio de Nazca Capital apuntó que la tesis de inversión se apoya en tres grandes palancas: el aumento de la inversión en defensa, la necesidad de consolidar un sector muy fragmentado y la transformación tecnológica que está redefiniendo la industria. En este sentido, aseguró que están analizando más de 50 oportunidades y que en apenas un año ya han invertido cerca de 170 millones de euros en cinco compañías. También indicó que el fondo aspira a completar su ciclo inversor en tres o cuatro años, por debajo del plazo habitual de cinco.

Pérez de Jáuregui defendió que la consolidación será clave para que las compañías españolas puedan competir en los grandes programas europeos. A su juicio, el sector está formado por un reducido número de grandes actores y un ecosistema muy fragmentado de empresas familiares y pymes con capacidades tecnológicas relevantes, pero necesitadas de tamaño, capital y acompañamiento. “Estamos trabajando en proyectos de consolidación en aeroestructuras, componentes, comunicaciones y ciberseguridad”, señaló.

Martorell coincidió en la necesidad de ganar dimensión y advirtió de que el gran riesgo para España y Catalunya es no disponer de suficiente capacidad industrial para atender la demanda que viene. El vicepresidente de Aeros reclamó que los futuros contratos no se queden únicamente en las grandes tractoras, sino que lleguen también a la cadena de suministro, donde se concentra buena parte del tejido empresarial. “Hay que apoyar a las pymes para que crezcan”, defendió.

En este sentido, el vicepresidente explicó que Aeros trabaja en la identificación de capacidades industriales en Catalunya y en la creación de consorcios que permitan optar a proyectos de mayor envergadura. La asociación cuenta ya con un centenar de empresas y, según avanzó, prepara cuatro proyectos que serán presentados próximamente al Ministerio de Defensa. Para el también presidente de Taskforce, el objetivo debe ser articular alianzas entre grandes compañías, tecnológicas, 'start-ups' y empresas procedentes de sectores como la automoción, que pueden aportar conocimiento industrial y tecnologías duales.

Agilidad administrativa

El responsable de Aeros también puso el foco en la necesidad de transformar empresas de sectores tradicionales hacia el ámbito de la defensa y la seguridad. Catalunya, señaló, dispone de capacidades en automoción, manufactura, aeroestructuras, textil y tecnologías avanzadas que pueden integrarse en la nueva cadena de valor del sector. Para ello, reclamó agilidad administrativa, apoyo a la inversión y mecanismos que permitan que la financiación llegue también a las empresas medianas y pequeñas.

El talento fue otro de los grandes ejes de la mesa. Diego Crescente, director general de la EOI, advirtió de que el crecimiento del sector exige un esfuerzo formativo de gran escala. Según explicó, las necesidades de profesionales especializados se cifran en torno a 200.000 personas, una magnitud que se repite en otros sectores estratégicos de la economía española. Ante este escenario, defendió que las empresas no solo deberán atraer y retener talento, sino también implicarse directamente en su formación.

Crescente sostuvo que la velocidad del cambio tecnológico obliga a repensar los modelos formativos. A su juicio, ya no basta con identificar perfiles profesionales concretos, sino que es necesario formar en competencias y capacidades transversales, con profesionales polivalentes y multidisciplinares. También apuntó que la demanda de formación es tan intensa que obliga a reforzar la colaboración con otros países y escuelas internacionales, con especial atención a Iberoamérica, Alemania o Australia.

La mesa redonda abordó asimismo el cambio de percepción social y financiera sobre la defensa. Pérez de Jáuregui recordó que incluso instituciones europeas han modificado su aproximación al sector, que ha pasado de quedar condicionado por criterios de exclusión reputacional a ser considerado una actividad estratégica. Aunque reconoció que siguen existiendo debates en torno a determinados ámbitos, como la munición, afirmó que el paradigma “ha cambiado completamente” y que ya no existe el rechazo generalizado que había hace unos años.

Los ponentes coincidieron en que España y Europa deben acelerar si quieren construir una base industrial competitiva. Para Martorell, el reto pasa por "crecer, crecer, crecer" y asegurar capacidad industrial suficiente, ya sea mediante alianzas, adquisiciones, consorcios o la incorporación de empresas procedentes de otros sectores. Para Pérez de Jáuregui, el capital privado puede desempeñar un papel relevante si aporta especialización, recursos y visión de largo plazo. Y para Crescente, ninguna estrategia será viable sin una apuesta decidida por la formación.

Suscríbete para seguir leyendo