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Viviendas grandes y gasto creciente

‘Downsizing’ inmobiliario: cada vez más jubilados se plantean vivir en casas más pequeñas para gastar menos

El aumento del coste de vida, las derramas, el mantenimiento de viviendas grandes y la emancipación tardía de los hijos están alimentando el debate sobre el llamado ‘downsizing’ entre algunos pensionistas

Los jubilados españoles siguen ahorrando más de lo esperado y los analistas alertan de su impacto en la economía

Una persona mayor mirando las ofertas en una inmobiliaria. Cada vez más jubilados venden su casa para mudarse a una vivienda más pequeña

Una persona mayor mirando las ofertas en una inmobiliaria. Cada vez más jubilados venden su casa para mudarse a una vivienda más pequeña / Manu Mitru

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Mantener una vivienda grande empieza a convertirse en un problema económico para muchos hogares jubilados. Lo que durante años fue símbolo de estabilidad familiar –pisos amplios o casas compradas en plena etapa laboral– hoy puede traducirse en más gastos, más mantenimiento y menos eficiencia en una etapa marcada por pensiones ajustadas y un fuerte aumento del coste de vida.

Aunque el sector inmobiliario evita hablar de una tendencia masiva, economistas y expertos en vivienda sí detectan un interés creciente por fórmulas que permitan reducir gastos fijos durante la jubilación. Entre ellas aparece el llamado ‘downsizing’, un concepto muy extendido en países anglosajones que consiste en vender una vivienda grande para mudarse a otra más pequeña, accesible o eficiente.

En España no existen estadísticas oficiales que midan cuántos jubilados realizan este cambio de vivienda, pero sí hay indicadores que ayudan a explicar el fenómeno. Según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, los mayores concentran buena parte de la vivienda en propiedad en España, mientras que organismos como el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan el fuerte incremento de los gastos asociados al hogar en los últimos años, especialmente en energía y mantenimiento.

“El interés existe desde hace tiempo, sobre todo cuando los hijos se emancipan y la vivienda queda sobredimensionada”, explican fuentes del sector inmobiliario consultadas por este medio. La diferencia ahora es que ese cambio residencial empieza a verse también condicionado por factores económicos.

Derramas, calefacción y viviendas infrautilizadas

Uno de los factores que más pesan en muchos hogares son las llamadas “costes ocultos” de la vivienda. A las cuotas de comunidad se suman cada vez más derramas para rehabilitación energética, instalación de ascensores o mejoras de accesibilidad en edificios envejecidos.

A eso se añaden gastos corrientes como:

  • Calefacción.
  • Aire acondicionado.
  • IBI.
  • Seguros.
  • Reparaciones.
  • Consumos energéticos más elevados en viviendas antiguas y de gran tamaño.

Para algunos jubilados, especialmente quienes viven solos o en pareja tras la marcha de los hijos, mantener pisos de más de 100 metros cuadrados deja de tener sentido práctico y económico.

Además, los mayores de 65 años cuentan con una ventaja fiscal importante: la venta de la vivienda habitual está exenta de tributar en el IRPF por la ganancia patrimonial, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la Agencia Tributaria.

El fenómeno choca con otro problema: la emancipación tardía

Sin embargo, el ‘downsizing’ también se enfrenta a una realidad cada vez más visible en España: los hijos tardan más en abandonar el hogar familiar. Y aun así, muchas veces siguen necistando ayuda económica.

Según Eurostat, España sigue situándose entre los países europeos donde los jóvenes se emancipan más tarde, en gran parte por el elevado precio de la vivienda y el encarecimiento del alquiler. En 2023, la edad media de emancipación en España escaló hasta los 30,4 años, situándose en el grupo de cabeza de la UE junto a Croacia, Eslovaquia y Grecia.

La consecuencia es una paradoja residencial: mientras algunos mayores buscan reducir gastos y espacio, otros siguen necesitando viviendas grandes porque los hijos continúan viviendo en casa pasada la treintena.

Los expertos insisten en que no existe una solución universal y que cada caso depende de factores económicos, familiares y emocionales. Pero el debate sobre cómo adaptar la vivienda a la jubilación gana cada vez más espacio en un contexto de envejecimiento de la población, aumento de costes y presión sobre el mercado inmobiliario.

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