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Control de las incapacidades

La Seguridad Social puede revisar y retirar la incapacidad permanente incluso años después

La Ley General de la Seguridad Social permite modificar o extinguir la prestación por mejoría, error de diagnóstico o cambios en la situación del pensionista

Ni estar de baja ni tener parte médico: la Seguridad Social puede suspender la prestación por incapacidad en algunos casos

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y portavoz del Gobierno, en una imagen de archivo

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y portavoz del Gobierno, en una imagen de archivo / José Luis Roca

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Cobrar una incapacidad permanente no significa necesariamente conservarla para siempre. La Seguridad Social puede revisar el estado del pensionista incluso años después de reconocer la prestación y modificar su grado o retirarla en determinados casos previstos por la ley.

La posibilidad está recogida en la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), que regula la revisión de las pensiones de incapacidad permanente por causas como la mejoría médica, el agravamiento de la enfermedad, un error de diagnóstico o incluso cambios en la situación laboral del beneficiario.

Aunque muchas personas consideran este tipo de pensión como definitiva, la normativa prevé que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) pueda volver a evaluar el estado del pensionista y revisar el grado reconocido inicialmente. En algunos casos, eso puede traducirse en una reducción de la prestación o incluso en su extinción.

El artículo 200 de la LGSS establece que la incapacidad permanente puede revisarse “por agravación o mejoría del estado incapacitante profesional” mientras el beneficiario no haya alcanzado la edad ordinaria de jubilación.

Fecha de revisión

Uno de los aspectos menos conocidos es que la resolución mediante la que se concede una incapacidad permanente suele incluir una fecha a partir de la cual el INSS puede revisar la situación del pensionista.

Eso no significa que la pensión vaya a retirarse automáticamente, pero sí que la Seguridad Social mantiene la capacidad de volver a citar al beneficiario para comprobar si persisten las limitaciones que dieron origen a la prestación.

La revisión puede producirse tanto a iniciativa de la propia Administración como a petición del trabajador, de las mutuas colaboradoras o incluso de las empresas en determinados supuestos.

En función del resultado, el INSS puede:

  • Mantener el mismo grado de incapacidad.
  • Reconocer un grado superior.
  • Reducir el grado inicialmente concedido.
  • Extinguir la prestación.

Compatibilidad con el trabajo

Otro de los escenarios que más dudas genera es la compatibilidad entre incapacidad permanente y trabajo.

La legislación permite, en determinados casos, compatibilizar una pensión de incapacidad permanente con una actividad laboral. Sin embargo, el desempeño de ciertos trabajos también puede servir a la Seguridad Social para revisar si el estado del pensionista ha mejorado o si las limitaciones reconocidas siguen existiendo.

Por ejemplo, una persona con una incapacidad permanente total puede desempeñar trabajos distintos a su profesión habitual, mientras que otros grados presentan mayores limitaciones de compatibilidad.

Precisamente por ello, expertos en derecho laboral recuerdan la importancia de comunicar adecuadamente cualquier cambio de actividad y de comprobar las condiciones concretas de compatibilidad antes de iniciar un nuevo empleo.

Más de un millón de pensiones de incapacidad permanente

La incapacidad permanente forma parte de las prestaciones contributivas del sistema público de pensiones y afecta a más de un millón de personas en España, según los últimos datos oficiales de la Seguridad Social.

Dentro de este grupo existen distintos grados reconocidos por la Administración:

  • Parcial.
  • Total.
  • Absoluta.
  • Gran invalidez.

Cada uno de ellos implica diferentes niveles de limitación laboral y cuantías económicas distintas.

En los últimos años, además, el incremento de las bajas laborales por salud mental ha aumentado también el interés sobre las prestaciones de incapacidad y sus posibles revisiones posteriores.

Especialistas en previsión social recuerdan que la revisión de una incapacidad permanente no implica necesariamente la pérdida automática de la pensión. Sin embargo, recomiendan conservar toda la documentación médica actualizada y atender las comunicaciones del INSS para evitar problemas administrativos o suspensiones de la prestación.