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SECTOR INMOBILIARIO

Banco Santander sale del capital de Aliseda y dice adiós al 'ladrillo' del Popular nueve años después

Blackstone se queda como único accionista de la cartera Quasar, sociedad bajo la que se aglutinó el 'ladrillo tóxico' de la extinta entidad financiera y la inmobiliaria Aliseda

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. / Eduardo Parra (EP)

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Gabriel Santamarina

Gabriel Santamarina

Madrid
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Banco Santander y Blackstone han separado definitivamente sus caminos de Quasar, cartera bajo la que se aglutinó todo el 'ladrillo tóxico' —inmuebles y préstamos impagados— de Banco Popular y la inmobiliaria de la entidad, Aliseda. El fondo norteamericano ha asumido el control de la totalidad del capital meses después de completar una operación anterior en la que pasó de controlar el 51% de este activo a más del 90%.

Tras este movimiento, Banco Santander dice adiós a nueve años de alianza con Blackstone. El banco presidido por Ana P. Botín acordó en agosto de 2017 la venta de una participación del 51% de la cartera inmobiliaria de Banco Popular solo dos meses después de que Santander comprase la extinta entidad financiera por 1 euro. En el proceso 'express' Blackstone se llevó el gato al agua y se alzó con activos inmobiliarios y créditos por un valor en libros de unos 30.000 millones de euros —aunque tasados en aquel momento en poco más de 10.000 millones— y el 100% del capital de Aliseda.

Tras varios años sin los retornos esperados, en noviembre de 2024, ambos socios firmaron una operación que se denominó 'acordeón'. Para dar salida a Santander del capital de Quasar, la sociedad firmó una reducción de capital cercana a los 300 millones de euros y, posteriormente, una ampliación que fue secundada exclusivamente por Blackstone.

Después de este movimiento, el fondo norteamericano pasó a controlar más del 90%, señalaron varias fuentes entonces. Realmente, ese porcentaje alcanzaba el 97,06%, de forma que Banco Santander se quedó solo con el 2,94%, porcentaje que ahora ha traspasado, dando el control del 100% de Quasar a Blackstone.

Diversificación del negocio

El negocio de Quasar —como el de Sareb y otros portfolios de activos tóxicos— era, por un lado, adjudicarse los activos que actuaban como garantías de préstamos impagados, desde viviendas hasta suelos, oficinas o, incluso aparcamientos. Una vez rematada esa fase, se inicia la adecuación física del inmueble con el fin de iniciar su venta a particulares. Todo este proceso lo lidera Aliseda, 'servicer' o inmobiliaria experta en este tipo de operaciones, que en los últimos años ha empezado a trabajar para terceros.

Concretamente, Aliseda resultó adjudicataria en 2022 de la gestión de una cartera de activos por un valor total de 11.379 millones de euros propiedad de Sareb, 6.150 millones de euros correspondían a inmuebles y los restantes 5.229 millones a préstamos impagados. Ahora, una vez culminado este proceso —y retiradas del perímetro todas las viviendas, que pasarán a Casa 47—, el 'banco malo' ha vuelto a licitar la gestión de todo su portfolio. Tal y como avanzó EL PERIÓDICO, Aliseda está entre los candidatos a este nuevo contrato, donde también están sus rivales Hipoges, Intrum y Servihabitat, además de un nuevo consorcio conformado por la 'proptech' Clikalia y la empresa noruega de gestión de deuda y recobros Axactor, uno de los favoritos.

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