ENERGÍA
Marruecos frena las compras de gas a España tras años exprimiendo al máximo la ayuda de Sánchez
• Los envíos de gas natural al país norafricano a través del gasoducto del Estrecho acumulan tres meses consecutivos de fuertes recortes y registran ya un descenso del 24% en lo que va de año
• En abril el volumen de entregas cayó a su nivel más bajo desde 2022, en los primeros meses tras la reapertura del tubo submarino en sentido contrario al habitual para mandar gas al país vecino

EFE

Marruecos se ha erigido en los últimos años en uno de los grandes destinos del gas natural que se exporta desde España. El Gobierno español prestó ayuda a Rabat en plena crisis energética y reabrió en junio de 2022 el gasoducto submarino que pasa por el Estrecho de Gibraltar, que había cerrado Argelia de manera unilateral unos meses antes. Pero Moncloa lo hizo revirtiendo el sentido del flujo de suministro: desde entonces, el tubo ya no se usa para hacer llegar gas a España como siempre había pasado, sino que se utiliza en sentido contrario para mandar gas a Marruecos.
Los envíos de gas al país norafricano han ido creciendo de manera sostenida desde entonces y se han marcados récords al laza cada año. Pero en los últimos meses esa tendencia se ha roto. Las compras de gas de Marruecos desde España acumulan tres meses consecutivos de fuertes caídas, y el volumen transportado ha llegado a caer hasta su nivel más bajo en casi cuatro años, desde los primeros meses en que se reabrió el gasoducto (en concreto, desde octubre de 2022).
Marruecos ha recibido en lo que va de año un total de 2.319 gigavatios hora (GWh) de gas natural desde España, lo que supone un descenso de más del 24% en relación al mismo periodo del año anterior, según los registros de Enagás, el operador del sistema gasista y gestor de la red de grandes gasoductos españoles. Los descensos han sido continuos en los últimos tres meses, con caídas de las importaciones del 54% en abril, de casi el 40% en marzo y del 18% en febrero.
Récord tras récord
Desde que se revirtió el sentido del flujo del gasoducto Magreb-Europa, los envíos de gas a Marruecos no han dejado de crecer. Durante 2023, el primer año completo en que se utilizó el tubo para mandar gas al país norafricano, se alcanzaron los 9.471 GWh; al año siguiente el volumen creció un 2,8%, hasta los 9.703 GWh; hasta el récord del año pasado, con 10.375 GWh, y el mayor incremento interanual hasta ahora con un alza del 7%.
La reactivación del gasoducto fue un guiño del Ejecutivo de Pedro Sánchez a Marruecos, en un momento en que se trataban de recomponer las relaciones entre ambos países tras años de distanciamiento. Fue una ayuda a Rabat para hacerle llegar el gas natural que había dejado de recibir por la decisión de Argelia de cerrar ese mismo gasoducto. Y Marruecos ha estado exprimiendo al máximo ese favor de Moncloa, registrándose varios meses en que se ha aprovechado por completo la capacidad máxima de bombeo de la instalación. El año pasado, el volumen de envíos aprovechó más del 90% de la capacidad total del gasoducto (de hasta 11.500 GWh anuales).
En sentido estricto, España no está vendiendo gas a Marruecos. El papel de España se limita a recibir en sus plantas de regasificación los barcos con el gas que compra Rabat a cualquier país proveedor (fundamentalmente a Estados Unidos) y lo envía a través del gasoducto de Tarifa hasta el país alauí. Todo el gas reexportado desde España a Marruecos cuenta con un certificado y monitorización de origen para asegurar que no envía ninguna molécula procedente de Argelia, como exige el Gobierno de Argel.
Ni una molécula de Argelia
Aquel guiño de 2022 del Gobierno español a Marruecos fue detonante para que se tensasen aún más las relaciones diplomáticas con Argelia -tradicional principal proveedor de gas hacia el mercado español-, que ya pasaban entonces un momento de tiranteces por el giro del Gobierno en la postura tradicional española sobre el Sáhara Occidental, pasando a respaldar el plan autonomista de Marruecos y que Argel rechaza de plano.
El Gobierno argelino, de hecho, llegó a bloquear durante más de dos años (desde mediados de 2022 hasta casi finales de 2024) las relaciones comerciales con España, pero dejando fuera del boicot sus ventas de gas. Argel también amenazó con romper también contratos de suministro de gas firmados con empresas españolas si detectaba que parte de su gas acababa siendo revendido a Marruecos, con el que ha roto relaciones diplomáticas también a cuenta del Sáhara Occidental.
Marruecos fue en 2025 el segundo mayor destino de la reventa de gas desde España, concentrando casi un 26% del total de reexportaciones y colocándose solo por detrás de Francia, que sumando las compras a través de gasoducto y las realizadas por barco copó cerca de un 35% de los envíos de gas que salen de España a otros países, según los registros combinados de Enagás y de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).
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