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Efectos del turismo

Baleares busca soluciones para frenar la saturación de vehículos

Formentera inició la regulación para limitar la entrada en 2019, Ibiza la implantó en 2025, y Mallorca y Menorca trabajan para hacerla efectiva próximo año

Archivo - Puerto de Palma de Mallorca.

Archivo - Puerto de Palma de Mallorca. / APB - Archivo

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Toni Traveria

Mallorca
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La Vía de Cintura de Palma -regulada por el Consell de Mallorca- es escenario de largas retenciones y kilométricas colas en su día a día, especialmente de lunes a viernes y en las horas punta, coincidiendo con la entrada y la salida del trabajo de miles de usuarios habituales de ese estratégico eje de circunvalación. Esos atascos normalizados afectan al día a día de mallorquines y visitantes, que -ni que sea por un momento- dejan de disfrutar de la denominada isla de la calma.

A unos 60 kilómetros de Palma, en Formentor se limita desde hace años (en 2026, desde mayo y hasta octubre) el acceso con vehículo privado a ese punto geográfico, uno de los enclaves más bellos y visitados de Mallorca. En el Hotel Formentor, erigido en 1929, demolido en 2022 y reabierto este mismo año, se hospedaron en su luna de miel Rainiero y Grace Kelly, del mismo modo que fueron huéspedes destacados la también actriz Audrey Hepburn, el actor Charles Chaplin y los políticos Winston Churchill y Mijaíl Gorbachov.

La restricción de acceso de vehículos vino motivada en su momento por el colapso que sufría la carretera que une Formentor con el término municipal de Pollença, al que pertenece. Ello origina que los propios pollencins se queden sin poder visitar uno de sus puntos de referencia durante unos meses; o cuando menos no puedan hacerlo cómo lo habían hecho toda su vida.

ZBE sin obligación

También en la conocida y única Serra de Tramuntana (declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en la categoría de Paisaje Cultural de la Humanidad en 2011) se ubica Sóller, municipio que este año ha empezado a aplicar una nueva normativa cuyo objetivo es reducir la saturación del tráfico de muchas de sus calles, especialmente (aunque no solo) en el periodo de temporada alta turística. Así, desde el 27 de febrero, rige la zona de bajas emisiones (ZBE), con lo cual, en 72 hectáreas del casco urbano del municipio, únicamente pueden circular y estacionar los vehículos de los residentes y cualquier vehículo 100% eléctrico. Con la implantación de esta medida, Sóller se convirtió en el primer municipio de toda España en crear una ZBE sin estar obligado a ello por la normativa.

Mallorca vive con resignación y cierta angustia la saturación de tráfico en sus carreteras. Un tráfico denso del que participan los miles de vehículos de alquiler que circulan por la isla cada año y también (en algunas carreteras) los millares de ciclistas o cicloturistas que la visitan para practicar su deporte favorito y disfrutar de una privilegiada climatología, sobre todo los meses de primavera. Por si fuera poco, en el interior de pueblos y ciudades se suman al denso tráfico los patinetes eléctricos, que tan de moda se han puesto en los últimos tiempos y que han dado lugar a no pocos accidentes.

"No hacer nada no es una opción. La presión no es solo una cuestión ambiental, es también física", señalan desde el Consell de Ibiza

Cabe considerar en ese sentido que Baleares registra una ratio elevadísima de vehículos por habitante: según datos de la Dirección General de Tráfico relativos a 2024, en las islas había 945 vehículos por cada mil habitantes; en lo referido a turismos eran 658 por mil habitantes, mientras que, en 2023, la Unión Europea publicó un informe en que cifraba la media en 567 turismos por mil habitantes. En todo caso, son cifras referidas únicamente a la población residente; es decir, sin contabilizar los aproximadamente (el dato es estimativo y no oficial) 90.000 coches de alquiler que circulan por las carreteras de Baleares cada año.

Ley pionera

No solo Mallorca vive esa saturación de tráfico en los meses de temporada alta, sino que -con sus singularidades- también la sufren Ibiza, Formentera y Menorca. Las Pitiusas fueron las primeras islas en la comunidad autónoma en regular el acceso de vehículos: en primer término, fue Formentera, en 2019, con la aprobación de la ley de sostenibilidad medioambiental y económica y el Plan de Movilidad Sostenible, que contemplan acciones para limitar temporalmente la afluencia de vehículos a zonas de valor natural, patrimonial o paisajístico, para evitar aglomeraciones y daños ambientales. Para ese fin, el Consell puso en marcha el portal web Formentera.eco, que se aplica entre el 1 de junio y el 30 de septiembre y que establece para este verano un máximo de 10.287 vehículos concretamente. Las autorizaciones para visitantes se adjudican por estricto orden de llegada hasta alcanzar esa cuota.

La consejera de Movilidad del Consell de Formentera, Verónica Rosselló, afirma que la ley en cuestión se aprobó a partir del descontento de la población local ante la (entonces) creciente saturación de sus carreteras y caminos. "Formentera es un territorio pequeño y frágil, de modo que la ley se aprobó para preservar nuestro entorno y nuestro medio ambiente. Nuestra isla tiene 82 kilómetros cuadrados, una carretera principal de 19,5 kilómetros y un total de 34 kilómetros de carretera".

Como Capri y Rodas

Formentera fue pionera en tomar este tipo de medidas en Baleares, pero no así en Europa, donde ya entonces existía regulación en otras islas del Mediterráneo, como la italiana Capri y la griega Rodas. "Son normativas similares; al fin y al cabo, se trata no de prohibir sino de regular. Fuimos los primeros en Baleares y para nosotros es un orgullo que el resto de islas de la comunidad se fijen en nosotros y nos contacten". El balance de la aplicación de la ley en Formentera, en opinión de Rosselló, es claramente "positivo", con todos los matices y las actualizaciones que se van incorporando año a año desde su entrada en vigor.

Archivo - Tráfico en la Vía de Cintura (Ma-20) de Palma.

Archivo - Tráfico en la Vía de Cintura (Ma-20) de Palma. / EUROPA PRESS - Archivo

Tras Formentera, fue Ibiza la isla que siguió esa estela, con la aprobación de una ley, en vigor desde 2025, que establece restricciones al tráfico de vehículos. El vicepresidente del Consell de Ibiza y consejero de Territorio, Ordenación Turística, Movilidad e Infraestructuras Viarias, Mariano Juan, defiende la necesidad y la oportunidad de esa norma. "No hacer nada no era una opción. La presión no es solo una cuestión ambiental. Es física, visible y diaria".

"Soy empresario, pero también ciudadano, y quiero que mis hijos disfruten de las islas", dice el presidente de una entidad de ‘rent a car’

El Consell de Ibiza ha fijado un tope de 17.668 vehículos tanto para este verano como para el de 2027, el 12% menos que la cifra fijada para el pasado año. Todo ello para la consecución de un objetivo claro: avanzar en un solo año la reducción de vehículos en la isla, que inicialmente estaba prevista para un horizonte de cinco años. El techo máximo de vehículos de circulación diaria implica una reducción de 2.500 vehículos respecto a 2025.

Los consells de Mallorca y Menorca también trabajan para la implantación de restricciones (o regulaciones) a la movilidad de vehículos, de modo que seguirán el camino marcado por las Pitiusas. Pero no será para este verano, sino ya para el de 2027.

Proceso político

En Mallorca, desde el Consell se informa que el proceso "está en fase de negociación, con las distintas formaciones políticas y con todos los actores implicados". El consejero de Movilidad, Fernando Rubio, demanda un "consenso unánime" tras reunirse con la patronal del alquiler turístico, las navieras o los rent a car. El protocolo a seguir para la aprobación definitiva de la futura ley regulatoria (debe ser votada y aprobada finalmente en el Parlamento de Baleares) dificulta enormemente su entrada en vigor este verano.

En todo caso, Rubio señala que "construir más carreteras no resuelve el problema, simplemente lo desplaza". Desde su departamento, se contemplan los aparcamientos disuasorios, la intermodalidad o la planificación territorial como herramientas para aliviar la presión, sin bloquear con ello el sistema económico.

Por su parte, el titular de Movilidad del Consell de Menorca, Juan Manuel Delgado, anticipa que la isla iniciará la temporada turística de 2027 con la limitación de vehículos. "Y lo hará con un modelo riguroso y con plena seguridad jurídica. El compromiso de la institución es firme e irreversible: Menorca tendrá limitación de vehículos. La limitación se empieza a implantar mediante un sistema aplicado por fases que permita garantizar su eficacia y evitarcualquier riesgo de sentencias judiciales adversas que acaben perjudicando a los menorquines". Lo que sí empezará a llevar a cabo es el registro de matrículas (a partir de junio) para, llegado el momento, poder regular con datos contrastados y fiables.

La cuestión de la movilidad terrestre en Baleares afecta al conjunto de la sociedad. En opinión de la catedrática de Geografía Humana de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) Joana Maria Seguí, "el colapso no es la causa, es el síntoma". Y razona que cada una de las islas es un territorio limitado y complejo en el que conviven población residente, población flotante y población turística; además, con una acusada tendencia al uso del vehículo privado. Todo se mueve sobre una infraestructura fija (carreteras de las islas y red de ferrocarril en Mallorca) y una infraestructura móvil (vehículos y autobuses). Es decir, "hablamos de un sistema, no de un elemento del sistema".

Sin soluciones "mágicas"

Siguiendo su línea argumental, Seguí explica que "Baleares tiene una alta demanda intensiva de mano de obra por una economía basada en el turismo; tiene también una alta presión turística, que alcanza los 20 millones de visitantes al año, personas que se unen a una comunidad que cuenta con 1.260.000 habitantes; también se ha multiplicado por tres el tráfico de los aeropuertos…". "En definitiva -prosigue-, un conjunto de variables que están bastante en el límite y que tienen incidencia sobre la movilidad terrestre. En mi opinión, no podemos crecer hasta el infinito, entre otras cuestiones porque el territorio es finito". La catedrática recalca la complejidad de la cuestión y anticipa que no cabe esperar "soluciones mágicas". Y aboga por la aplicación de "una conjunción de medidas", siendo la mejora del transporte público una de las más importantes, porque "está estudiado y demostrado que disponer de más carreteras no resuelve la situación a largo plazo".

"Las islas tienen unas variables, como la presión turística, que están al límite e inciden sobre la movilidad", recuerdan los expertos

En este sentido, las empresas de alquiler de vehículos en Baleares están a menudo en la diana cuando se habla de saturación o colapso de las carreteras en los meses de temporada alta turística. Las grandes plataformas se manifiestan, globalmente hablando, contrarias a la regulación, a diferencia de las pequeñas compañías del sector. Así, el presidente de la Agrupación Empresarial de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor de Baleares (AEVAB), Ramón Reus, dice estar a favor de la regulación. Y lo argumenta con una frase muy gráfica. "Claro que soy empresario, pero también soy ciudadano de Mallorca y de Baleares. Quiero que mis hijos y mis nietos puedan seguir disfrutando de las islas como es debido".

Reus fue uno de los actores participantes en las reuniones previas del Consell de Mallorca para la posterior aprobación de la regulación de vehículos en la isla, que de momento está en stand-by. "Por lo que sabemos, por el momento en la isla no se aplica por una cuestión política, que debe respetarse, pero sí creemos mayoritariamente en nuestro sector que debería hacerse, puesto que existen otros medios de transporte para que la ciudadanía local y los turistas puedan llegar a cualquier punto de la isla: una playa, un restaurante… Sería bueno para todos que hubiera menos coches".

Potenciar la caminabilidad

Siendo como es la regulación de vehículos en Baleares una cuestión social (además de política), la asociación Mallorca Vianants tiene su posicionamiento al respecto. Su portavoz, Sonia Jichi, esgrime que su objetivo como entidad "es conseguir políticas de movilidad que faciliten a la ciudadanía desplazarse a pie por pueblos y ciudades; estamos hablando de diseño urbano y de promover la denominada pirámide de la movilidad sostenible, que se fundamenta precisamente en potenciar la caminabilidad y los desplazamientos en bicicleta como las formas de movilidad más sostenibles y saludables".

Como quiera que no todo el mundo tiene esa posibilidad, Jichi insta también al uso del transporte público. "La demanda insaciable de coches ha hecho que se hayan ido incrementando también las infraestructuras, hasta el punto de que tenemos aproximadamente entre un 80% y un 90% del espacio urbano dedicado al coche". En contrapartida, alude a un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), de 2020, según el cual en Palma solo el 4% del espacio estaba dedicado a los peatones.

Llamativa paradoja

En la capital balear se produce, por otro lado, una llamativa paradoja. Pese a la gratuidad del transporte público y al exponencial incremento de usuarios, no se ha reducido un ápice la circulación de vehículos privados en la ciudad. Así las cosas, la portavoz de Mallorca Vianants recalca que, "si tenemos una población que no para de crecer constantemente y cada vez tenemos un promedio más alto de coches por habitante, el colapso y la saturación son previsibles".

Desde el Clúster de Transición Ecológica, su gerente, Gonzalo Carreras, refiere que "la movilidad sostenible no solo pasa por una apuesta por la movilidad eléctrica sino también por una cierta contención [o control] del número de vehículos que componen el parque móvil de Baleares, sabiendo que la gran mayoría son vehículos de combustión". "Por ello -añade-, consideramos especialmente relevantes las medidas que se tomen de fomento del uso de alternativas, como el transporte público y el carsharing".

No tanto en lo relativo a la saturación del tráfico rodado en Baleares, pero sí mucho más en la lucha contra el cambio climático, el vehículo eléctrico encuentra en las islas el lugar idóneo para su implantación. "Hablando de Mallorca, la isla es un escenario perfecto para realizar pruebas de implantación de electromovilidad. Por una sencilla razón: de una punta a otra de la isla, de Sant Elm [en Andratx] al faro de Capdepera hay una distancia de unos 120 kilómetros de trayecto en carretera. Esta circunstancia favorece la implantación del vehículo eléctrico, cuya autonomía media está en la actualidad en unos 300 kilómetros", explica Carreras.

Sea como fuere, en Baleares se viene evidenciando que la congestión de vehículos no es un fenómeno referido solo al verano, sino una condición estructural, ante lo cual no existe una solución única.

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