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Pensiones y jubilación en España

Estar algunos años sin cotizar castiga más a un autónomo que a un asalariado: “Es una anomalía del sistema”

ATA denuncia que las lagunas de cotización siguen perjudicando a miles de autónomos frente al Régimen General en el cálculo de su pensión

La Seguridad Social admite la existencia de 'fallos' en el cálculo de las pensiones

Imagen de archivo de unas dependientas hacen facturas de forma manual. Autónomos y pequeños comerciantes denuncian desde hace años las diferencias en el cálculo de las pensiones, sobre todo en periodos de lagunas de cotización

Imagen de archivo de unas dependientas hacen facturas de forma manual. Autónomos y pequeños comerciantes denuncian desde hace años las diferencias en el cálculo de las pensiones, sobre todo en periodos de lagunas de cotización / R. JULVE

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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La diferencia no siempre está en cuánto se cotiza, sino en cómo trata el sistema los periodos sin actividad. Un autónomo y un asalariado con carreras laborales similares pueden acabar cobrando pensiones distintas por un detalle poco conocido de la Seguridad Social: las lagunas de cotización.

El problema afecta especialmente a trabajadores por cuenta propia que, por enfermedad, cierre del negocio o falta de ingresos, pasan meses o años sin poder cotizar antes de jubilarse. Mientras que en el Régimen General esos vacíos se compensan parcialmente al calcular la pensión, en el caso de los autónomos suelen computar como cero, reduciendo directamente la base reguladora.

“La laguna de cotización entre los autónomos y el no reconocimiento de estas lagunas es una anomalía del sistema de Seguridad Social”, denuncia Lorenzo Amor, presidente de Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), en declaraciones a EL PERIÓDICO.

La diferencia puede parecer técnica, pero tiene impacto directo en la jubilación. Según la normativa de la Seguridad Social, la pensión contributiva se calcula tomando las bases de cotización de los últimos años trabajados. En el Régimen General, las primeras lagunas sin cotizar se integran con bases ficticias vinculadas a la base mínima. En el RETA, históricamente, esos meses vacíos reducen mucho más el cálculo final.

En la práctica, eso significa que dos personas con bases y años cotizados similares pueden acabar con pensiones distintas simplemente porque una era autónoma y otra asalariada.

Un ejemplo práctico ayuda a entenderlo. Dos trabajadores llegan a la jubilación tras 35 años cotizados y con bases parecidas. Ambos atraviesan una mala etapa y pasan tres años sin actividad antes de retirarse. El asalariado mantiene parcialmente protegida su futura pensión gracias a la integración de lagunas. El autónomo, en cambio, ve cómo esos años computan prácticamente a cero y reducen notablemente su base reguladora.

Hablamos de autónomos que por enfermedad grave, por un incendio en el negocio o por causas de fuerza mayor se han visto obligados a dejar de cotizar. Eso no está cubierto como sí ocurre con los trabajadores del Régimen General

Lorenzo Amor

— Presidente de ATA

La cuestión vuelve a poner el foco sobre una realidad histórica del sistema español: las pensiones de los autónomos suelen ser inferiores a las de los asalariados, aunque no necesariamente porque el cálculo legal sea peor, sino porque durante décadas gran parte del colectivo cotizó por bases mínimas.

Las pensiones de los autónomos siguen por debajo

Según datos de Moncloa, la pensión media de jubilación de los autónomos sigue claramente por debajo de la del Régimen General. Concretamente, la pensión media de jubilación procedente del Régimen General es de 1.729,6 euros mensuales, mientras que en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos es de 1.058,5 euros. Es decir, la pensión media de jubilación de los autónomos es un 38,8% inferior a la de los asalariados.

Desde ATA consideran que la reforma de cotización por ingresos reales iniciada en 2023 no corrige todavía este problema estructural. Amor (ATA) sostiene que las medidas aprobadas hasta ahora son “un parche” y recuerda que muchos autónomos ni siquiera acceden a la prestación por cese de actividad.

La situación afecta especialmente a quienes encadenan periodos de inactividad cerca del final de su vida laboral, precisamente los años que más peso tienen en el cálculo de la pensión. Y en un contexto de envejecimiento de la población y debate permanente sobre la sostenibilidad del sistema, el tratamiento de las lagunas de cotización vuelve a abrir una discusión incómoda: si el modelo protege igual a todos los trabajadores cuando llegan los años más difíciles de su carrera.