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La IA o el declive

Deutsche Bank alerta de que la economía mundial se juega la próxima década a una sola carta: “Todo depende de la IA”

El banco alemán cree que la deuda, el envejecimiento y la tensión política están deteriorando las economías desarrolladas y que solo un gran salto de productividad mediante la inteligencia artificial puede evitar años de estancamiento

La IA enfrenta a la economía en 2026 a un dilema inédito: una nueva burbuja ‘puntocom’ o una “tercera revolución industrial”

Un trabajador supervisa un sistema automatizado en una planta industrial europea, en una imagen de archivo. La automatización y la inteligencia artificial serán claves para sostener la productividad de las economías desarrolladas, según Deutsche Bank

Un trabajador supervisa un sistema automatizado en una planta industrial europea, en una imagen de archivo. La automatización y la inteligencia artificial serán claves para sostener la productividad de las economías desarrolladas, según Deutsche Bank / ALVARO MONGE

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Deutsche Bank cree que la economía mundial afronta el momento más delicado desde la crisis financiera de 2008 y las crisis del petróleo de los años 70. Y sostiene que solo un gran salto de productividad impulsado por la inteligencia artificial puede evitar una etapa prolongada de bajo crecimiento, marcada por el envejecimiento de la población, el aumento de la deuda pública y una creciente tensión política y geopolítica.

Esa es la principal conclusión del informe Megatrends: AI vs the decade’s structural headwinds, publicado esta semana por el instituto de análisis del banco alemán, que advierte de que el mundo entra en una etapa de “cambio histórico” en la que las grandes fuerzas estructurales vuelven a condicionar la economía y los mercados.

“Estamos profundamente preocupados por la trayectoria actual”, señalan los analistas de Deutsche Bank en un documento que compara el deterioro de los grandes indicadores globales con los peores momentos económicos de las últimas décadas.

La tesis central del banco es clara: la IA ya no es solo una revolución tecnológica, sino una posible tabla de salvación económica para las grandes economías desarrolladas.

No obstante, el acelerado crecimiento de los ingresos de Nvidia y sus márgenes brutos estables reflejan un negocio con “un fuerte impulso fundamental” y “sin señales de pérdida de cuota de mercado” ni de deterioro en su capacidad de fijación de precios, según analistas de la gestora Federated Hermes Limited.

La IA frente a la deuda, el envejecimiento y la tensión política

El informe identifica seis grandes “megatrends” o megatendencias que marcarán el rumbo económico hasta 2030: tecnología, deuda soberana, demografía, geopolítica, descontento social y transición energética.

Según Deutsche Bank, la mayoría de esas tendencias están deteriorándose al mismo tiempo. Especialmente preocupante es el aumento de la deuda pública en un entorno de tipos de interés más altos y menor margen fiscal.

El banco cita las previsiones de la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos (CBO), que apuntan a que la deuda estadounidense pasará de rondar el 100% del PIB a cerca del 120% en 2036. A eso se suma el envejecimiento demográfico en buena parte de Occidente y una creciente polarización política que, según el informe, favorece decisiones económicas de corto plazo.

“Todo depende de la IA”, resume el estudio al analizar el choque entre las fuerzas negativas que presionan a la economía y el posible efecto positivo de una revolución tecnológica basada en inteligencia artificial.

Las economías deben prepararse tanto para un boom de productividad como para una desaceleración severa y prolongada

Luke Templeman & Galina Pozdnyakova

— Analistas de Deutsche Bank Research Institute

La entidad sostiene que, si la IA logra generar un salto de productividad similar –o incluso superior– al de internet en los años 90, las economías desarrolladas podrían evitar una etapa de “malaise” o estancamiento prolongado. Pero advierte de que el escenario contrario también es posible.

Inestabilidad económica

El análisis de Deutsche Bank coincide con otras advertencias recientes de organismos internacionales sobre la fragilidad económica global.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó este año del aumento de los riesgos financieros asociados a la deuda soberana y a la volatilidad geopolítica, mientras que la OCDE lleva tiempo avisando de que el envejecimiento poblacional reducirá el crecimiento potencial de muchas economías avanzadas durante la próxima década, además de tensionar todavía más las pensiones.

En paralelo, el auge de la inteligencia artificial ha provocado una oleada de inversiones multimillonarias en centros de datos, semiconductores y software. Las grandes tecnológicas estadounidenses lideran esa carrera, como el caso de Google y SpaceX, mientras gobiernos y empresas intentan acelerar la adopción de herramientas basadas en IA para mejorar la productividad.

Deutsche Bank cree que esa transformación será mucho más profunda de lo que hoy descuentan muchos inversores y empresas.

“El impacto de la IA podría superar incluso al del boom tecnológico de los años 90”, sostiene el banco, que prevé que el indicador tecnológico de su modelo alcance antes de 2030 niveles superiores a los registrados durante la expansión de internet.

Los refugios tradicionales ya no funcionan igual

Otro de los puntos más llamativos del informe es la advertencia sobre los llamados activos refugio. Deutsche Bank sostiene que instrumentos tradicionalmente considerados seguros, como la deuda pública estadounidense o algunas divisas fuertes, están perdiendo capacidad para proteger a los inversores durante las grandes crisis.

El banco recuerda que durante episodios recientes de máxima tensión –como la pandemia, las fuertes subidas de tipos de interés o los conflictos geopolíticos de esta década– muchos de esos activos dejaron de comportarse como refugios clásicos.

Para la entidad, el regreso de la inflación, la fragmentación geopolítica y el elevado endeudamiento están alterando parte de las reglas económicas que dominaron el mundo durante los años de tipos ultrabajos posteriores a la crisis financiera de 2008.

Por eso, el informe concluye con una advertencia poco habitual en el tono de los grandes bancos de inversión: el mundo se aproxima a una transformación económica de gran alcance y la capacidad de adaptación tecnológica será decisiva. “La próxima década”, resume Deutsche Bank, “dependerá de si la IA cumple realmente sus promesas”.

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