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ENERGÍA

Red Eléctrica lanza otra búsqueda de fábricas que paren en caso de urgencia con el objetivo de bajar lo que cobran del recibo de luz

La CNMC ha aprobado una reforma exprés antes de la subasta de la próxima semana para rebajar lo que pagan los clientes en la factura a la gran industria, tras la fuerte subida de los costes de la anterior puja

Torres de la red de transporte de electricidad.

Torres de la red de transporte de electricidad. / D. P. P.

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David Page

David Page

Madrid
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Red Eléctrica de España (REE) celebrará la próxima semana una nueva subasta en busca de empresas industriales dispuestas a parar sus fábricas de urgencia para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico durante el segundo semestre del año. España puso en marcha durante la anterior crisis energética un mecanismo que permite forzar la parada de grandes factorías para recortar rápidamente el consumo de electricidad si hay riesgo de desajustes graves, en caso de no tener suficiente producción eléctrica para cubrir con garantías toda la demanda y contar con margen de reserva de sobra.

Un sistema que contempla una retribución a las empresas adjudicatarias que pagan todos los clientes en el recibo de la luz. En la anterior subasta, celebrada el pasado noviembre, se disparó el coste de este servicio, prácticamente duplicándose en relación al año anterior. Y en la puja programada para el próximo 28 de mayo el objetivo es poder rebajar lo que cuesta este ‘escudo’ de protección en la factura eléctrica.

Para conseguirlo, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha aprobado, tras una tramitación exprés, una reforma de las normas de la subasta para rebajar el coste del denominado servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD). Las subastas del mecanismo se rigen por su sistema marginalista, en la que la última oferta que resulta adjudicataria (la más cara) marca el precio que cobrarán todas las demás, lo que puede suponer un problema y acabar inflando el coste.

La CNMC busca ahora evitar que la asignación de un pequeño volumen de oferta provoque un aumento significativo del coste de todo el servicio, así que permitirá a Red Eléctrica aplicar límites y tenga poder para dejar fuera algunas pequeñas ofertas adjudicatarias pero que no suponen un gran beneficio de protección del sistema eléctrico por ahorrar poca luz y sí un gran coste por encarecer la oferta de todas las demás compañías industriales. Los criterios y principios que podrá utilizar REE se incluyen en un anexo cuyo contenido es confidencial.

En paralelo, la CNMC ha optado por “limitar la transparencia” en el conocimiento de todas las ofertas presentadas por grupos industriales en cada subasta, dado que da demasiadas pistas a las compañías sobre cómo actúan sus competidores y algunas de ellas pueden modificar sus estrategias de oferta para subir el precio. Hasta ahora se daban a conocer a posteriori todas las ofertas presentadas en cada subasta, pero Competencia ha aprobado que ya sólo se publiquen las ofertas adjudicatarias e impedir el acceso a toda la información a los que pretenden inflar ofertas.

Aumento de los costes

Red Eléctrica celebró el pasado noviembre la última puja en busca de factorías industriales o compañías energéticas dispuestas a parar a momentos su actividad durante el primer semestre de 2026. REE y la CNMC habían reforzado el mecanismo con más empresas industriales dispuestas a parar, con más potencia eléctrica disponible para asegurar el buen funcionamiento del sistema y con más horas en las que el gestor puede ordenar el parón de factorías en caso de ser necesario. Y el coste pagado por todos los clientes en el recibo de luz para cubrir este servicio se disparó.

La última puja del denominado servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD) se saldó con una treintena de grupos industriales que percibirán en seis meses una retribución fija de 255,5 millones de euros, con un fuerte incremento del 80% en relación al coste equivalente del año pasado. La anterior subasta a ésta marcó una retribución de 283 millones para las fábricas dispuestas a parar en caso de ser necesario, pero en este caso eran los pagos que han recibido durante todo 2025, no sólo un semestre.

Los 255,5 millones que están pagando los clientes entre enero y junio de este año se suman a los 520 millones ya abonados desde que el mecanismo se puso en marcha a mediados de 2023. En total, la factura eléctrica ha asumido en este tiempo 775 millones a fábricas dispuestas a parar, además de los pagos variables cada vez que se activa de manera efectiva el escudo de protección. El sistema de reacción resulta más barato que otras opciones para resolver posibles desajustes, como por ejemplo activar centrales de gas para elevar la producción, según destacan desde REE.

El SRAD y el apagón

Precisamente desde el apagón de abril y todavía ahora más de un año después, Red Eléctrica está aplicando un modo de operación reforzada para reducir al mínimo la posibilidad de un nuevo colapso, frenando un poco el uso de las renovables y primando la utilización de energías tradicionales, especialmente las centrales de gas. Una seguridad extra que está implicando también un mayor precio final de la electricidad, que REE ha cifrado hasta ahora en 711 millones de euros, pero que las compañías eléctricas elevan muy por encima.

En plena resaca del histórico apagón del pasado abril, todos los mecanismos para garantizar la continuidad y el correcto funcionamiento de todo el sistema eléctrico están bajo lupa. Sin embargo, el SRAD no está concebido específicamente para evitar grandes apagones, sino que busca garantizar el mercado eléctrico tenga reserva de energía suficiente en sus servicios especiales de ajuste. Desde Red Eléctrica siempre se ha negado que en las ocasiones en que se activó el SRAD que en ningún momento hubiese habido riesgo de apagón.

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