España entra en la era del ahorro sénior
Los jubilados españoles siguen ahorrando más de lo esperado y los analistas alertan de su impacto en la economía
Diversos estudios detectan que muchos pensionistas mantienen hábitos de ahorro similares a los de su etapa laboral pese a tener vivienda pagada, patrimonio acumulado y pensiones estables

La economía española depende cada vez más de los sénior, quienes ya concentran el 68% del ahorro / MANU MITRU

España está entrando poco a poco en una economía cada vez más marcada por el peso de los sénior. Los mayores de 55 años ya concentran el 68% del ahorro anual de los hogares españoles, según un informe elaborado por Fundación Mapfre y FEDEA, una cifra que refleja hasta qué punto el envejecimiento está cambiando el comportamiento económico del país.
Pero más allá del dato global, economistas y estudios especializados están detectando otro fenómeno: muchos jubilados y pensionistas siguen ahorrando incluso después de retirarse, pese a haber entrado teóricamente en la etapa de “desahorro” de la vida.
La teoría económica clásica sostiene que las personas suelen ahorrar durante su etapa laboral para utilizar parte de ese patrimonio en la jubilación y así mantener su nivel de vida. Sin embargo, distintos análisis muestran que en la práctica una parte importante de los mayores de 65 años continúa conteniendo gasto y manteniendo hábitos de ahorro muy similares a los de antes de jubilarse.
Un estudio de CaixaBank Research sobre patrones de consumo y ahorro tras la jubilación en España concluye que el consumo cae tras retirarse incluso en hogares con ahorro acumulado y pensiones relativamente estables. La entidad habla directamente del llamado retirement-consumption puzzle, un fenómeno ampliamente estudiado en economía que describe por qué muchos jubilados reducen gasto más de lo que anticipa la teoría económica.
Según ese análisis, realizado con datos anonimizados de clientes jubilados entre 2014 y 2018, el consumo mediano se reduce un 1,2% el primer año tras la jubilación y un 6,4% cinco años después.
El miedo a gastar sigue muy presente
Detrás de este comportamiento aparecen varios factores. Uno de los principales es el llamado ahorro precautorio: muchos pensionistas mantienen reservas económicas por miedo a futuras necesidades farmacéuticas o sanitarias, dependencia, inflación o pérdida de poder adquisitivo.
También influye un componente psicológico. Generaciones que crecieron en contextos de crisis, desempleo o incertidumbre económica tienden a mantener patrones de prudencia financiera incluso cuando disponen de vivienda pagada, patrimonio inmobiliario o ingresos estables vía pensión.
Los expertos señalan además que España tiene una característica particular: buena parte de los jubilados posee patrimonio, sobre todo vivienda en propiedad, pero mantiene niveles de consumo relativamente moderados. Eso genera situaciones en las que hogares con activos elevados siguen actuando con una lógica de contención del gasto.
El propio estudio de CaixaBank Research apunta a que el ahorro acumulado juega un papel clave para sostener el consumo tras la jubilación, aunque no siempre se traduce en un mayor gasto.
La economía española depende cada vez más de las personas mayores y de los jubilados
El fenómeno ya no se analiza únicamente desde el punto de vista social o familiar. Cada vez más informes lo observan también como una cuestión macroeconómica.
El informe de Fundación Mapfre y FEDEA calcula que los mayores de 55 años representan el 32,8% del PIB español y aportan más de un tercio de impuestos y cotizaciones. Además, concentran una parte muy significativa del ahorro nacional.
Esto convierte a la llamada economía sénior en uno de los grandes motores del consumo, el ahorro y la estabilidad financiera de muchos hogares españoles.
Al mismo tiempo, varios estudios detectan que los mayores de 55 ayudan económicamente a hijos y familiares adultos en un contexto marcado por el elevado coste de la vivienda y la inflación.
¿Puede afectar esto al consumo?
Algunos economistas creen que esta tendencia puede tener efectos sobre el conjunto de la economía si el envejecimiento demográfico continúa avanzando.
La combinación de mayor peso de pensionistas, consumo más contenido, elevada tasa de ahorro, y prudencia financiera, podría modificar patrones de gasto en sectores como vivienda, ocio, turismo o consumo cotidiano.
Aun así, los expertos matizan que no se trata necesariamente de un problema. En muchos casos, este comportamiento responde a decisiones racionales ante una esperanza de vida más larga, la incertidumbre futura o el deseo de dejar herencia y ayudar a la familia.
Lo que sí parece claro es que el ahorro de los jubilados y pensionistas se está convirtiendo en un factor cada vez más relevante para entender cómo evoluciona la economía española en plena transición demográfica.
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