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Burnout, ansiedad y conciliación

El absentismo laboral se dispara en España y ya cuesta 45.000 millones de euros: “Es difícil reducir su impacto”

Las ausencias al trabajo marcan récords y los expertos alertan del impacto creciente de la salud mental, el agotamiento y las dificultades para conciliar

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Un despacho de una oficina completamente vacío. El absentismo laboral y las bajas por ansiedad, ‘burnout’ o cuidados familiares se disparan en España, aumentando la preocupación en las empresas

Un despacho de una oficina completamente vacío. El absentismo laboral y las bajas por ansiedad, ‘burnout’ o cuidados familiares se disparan en España, aumentando la preocupación en las empresas / ARCHIVO

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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España registra cada día cerca de 1,6 millones de trabajadores ausentes de sus puestos. Detrás del fenómeno ya no están solo las enfermedades comunes: los expertos apuntan al burnout, la ansiedad y las cargas familiares como algunos de los factores que más están impulsando las bajas laborales.

El absentismo laboral ha dejado de ser únicamente un problema de productividad para convertirse en uno de los grandes desafíos del mercado laboral español. Las ausencias al trabajo alcanzaron niveles récord en 2025 y ya generan un impacto económico superior a los 45.000 millones de euros anuales. La cifra refleja un fenómeno cada vez más complejo, en el que la salud mental, el estrés laboral o las dificultades para conciliar vida personal y empleo están ganando peso frente a las causas tradicionales.

Los datos muestran además una tendencia sostenida al alza. Según el último informe de Randstad Research, el absentismo cerró 2025 en el 7,1% de las horas pactadas, rozando máximos históricos y afectando a casi 1,6 millones de empleados al día.

En paralelo, las empresas empiezan a detectar un deterioro creciente del bienestar emocional de las plantillas. Ansiedad, agotamiento psicológico, burnout o estrés crónico aparecen cada vez con más frecuencia detrás de las bajas laborales, especialmente entre los trabajadores jóvenes.

Salud mental

“La salud mental se ha convertido en uno de los grandes factores invisibles del absentismo”, explican desde la firma especializada en bienestar laboral y análisis de rendimiento Wonest, que trabaja con compañías como Repsol, Telefónica, Huawei, L’Oréal o P&G. Según sus análisis, el 16,6% de los trabajadores concentra cerca del 70% de las bajas laborales, lo que evidencia la existencia de patrones recurrentes que muchas empresas todavía no saben identificar.

El fenómeno no afecta por igual a todos los perfiles. Mientras los trabajadores jóvenes registran bajas más frecuentes y vinculadas al desgaste emocional o la ansiedad, en los empleados de mayor edad predominan las ausencias prolongadas relacionadas con enfermedades o cuidados familiares. Las mujeres, además, siguen presentando tasas más elevadas de absentismo, algo que los expertos relacionan con una mayor carga de conciliación y cuidados.

En los últimos años, el cuidado de hijos o familiares dependientes ha pasado de ser un problema privado a convertirse en un factor con impacto directo en el mercado laboral. Wonest estima que solo el cuidado de hijos provoca la pérdida de más de 678.000 horas laborales al año entre las empresas analizadas por la compañía, mientras que la atención a personas mayores supera los 40 millones de euros anuales en costes asociados.

Depresión, burnout y mala calidad del sueño

A ello se suma el auge de los problemas de salud mental. Según el análisis de Wonest, el burnout, la depresión o los trastornos del sueño ya representan entre el 15% y el 25% de las bajas laborales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció en 2019 el síndrome de burnout como un fenómeno asociado al entorno laboral, en un contexto de creciente preocupación internacional por los riesgos psicosociales en el trabajo.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo también ha alertado recientemente del aumento del estrés y la ansiedad entre los empleados europeos. En España, distintos estudios y expertos llevan tiempo señalando que la sobrecarga de trabajo, la hiperconectividad y la dificultad para desconectar están deteriorando progresivamente la salud mental de los trabajadores.

Las empresas han avanzado en la medición interna, pero aún existe una brecha en la comprensión de los factores que condicionan el rendimiento. Sin esa visión, es difícil anticipar el absentismo y reducir su impacto

Mayte Martínez

— CEO global de Wonest

Mayte Martínez, CEO global de Wonest, advierte además de que una ausencia no planificada puede llegar a costar hasta tres veces más que una prevista, debido no solo al impacto económico directo, sino también a la sobrecarga que genera en los equipos, la caída de productividad y el aumento del riesgo de nuevas bajas.

Este cambio de escenario está obligando a muchas organizaciones a replantearse sus políticas laborales. El bienestar emocional, la flexibilidad horaria o la conciliación han dejado de verse únicamente como beneficios sociales para convertirse en herramientas vinculadas a la retención del talento y la productividad.

“Cuidar de los empleados no es un coste, sino una inversión”, sostiene María Claudia Borda Gallón, directora médica del clúster Pacífico de P&G (multinacional estadounidense de productos de higiene y cuidado personal). La empresa asegura haber comprobado mejoras en productividad y eficiencia tras reforzar sus programas internos de bienestar y salud laboral.

En un mercado laboral marcado por la presión, el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas de salud mental, los expertos coinciden en que el absentismo ya no puede analizarse únicamente desde recursos humanos. Cada vez más empresas empiezan a asumir que detrás de muchas bajas no solo hay enfermedades, sino también agotamiento, ansiedad y dificultades crecientes para sostener el equilibrio entre trabajo y vida personal.

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