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La reforma de pensiones entra en su fase final

La letra pequeña de la jubilación para los nacidos desde 1960: casi 39 años cotizados para retirarse a los 65 con el 100% de la pensión

Los trabajadores que no alcancen el periodo mínimo de cotización tendrán que esperar hasta los 67 años para jubilarse sin recortes

Los jubilados nacidos entre 1960 y 1970 podrán solicitar hasta el 100% de su pensión

Los nacidos a partir de 1960 necesitarán casi 39 años cotizados para poder jubilarse a los 65 con el 100% de la pensión

Los nacidos a partir de 1960 necesitarán casi 39 años cotizados para poder jubilarse a los 65 con el 100% de la pensión / MANU MITRU

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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La generación nacida a partir de 1960 ya está entrando de lleno en la fase más exigente de la reforma de pensiones aprobada en España hace más de una década. La Seguridad Social elevará progresivamente las condiciones para acceder a la jubilación ordinaria a los 65 años y, desde 2027, será necesario haber cotizado al menos 38 años y 6 meses para poder retirarse a esa edad sin penalizaciones.

Aunque en las últimas semanas ha proliferado la confusión sobre este asunto, lo cierto es que no se trata de una nueva reforma aprobada ahora, sino de la culminación del calendario gradual diseñado en la Ley 27/2011, la gran reforma del sistema público de pensiones impulsada para responder al envejecimiento demográfico y al aumento del gasto en jubilaciones.

El cambio afecta especialmente a quienes nacieron desde 1960 porque son las generaciones que comienzan a alcanzar la edad de retiro justo cuando el endurecimiento de las condiciones entra en su tramo final.

Actualmente, en 2025, la edad ordinaria de jubilación se sitúa en 66 años y 8 meses para quienes no alcancen el periodo mínimo de cotización exigido. Sin embargo, quienes acrediten al menos 38 años y 3 meses cotizados todavía pueden jubilarse a los 65 años.

Esa exigencia aumentará ligeramente en 2027, cuando será necesario haber trabajado y cotizado durante 38 años y 6 meses para conservar el derecho a jubilarse con 65 años. En caso contrario, la edad ordinaria pasará a ser de 67 años. Es decir, se acabó la jubilación a los 66 años.

Según los datos oficiales de la Seguridad Social, esta transición forma parte del calendario gradual aprobado en 2011 y aplicado progresivamente desde 2013. El objetivo de fondo era adaptar el sistema al aumento de la esperanza de vida y a la jubilación masiva de la generación del baby boom.

Jubilarse a los 65 no significa cobrar el 100% del sueldo

Uno de los principales malentendidos que se han extendido en torno a esta cuestión es la idea de que tener derecho al “100% de la pensión” equivale a cobrar el último salario íntegro. No es así.

En realidad, el sistema calcula la pensión en función de la llamada base reguladora, que se obtiene a partir de las bases de cotización acumuladas durante años. Por tanto, dos trabajadores con el mismo tiempo cotizado pueden recibir prestaciones muy diferentes dependiendo de sus salarios y carreras laborales.

Además, los requisitos para cobrar el 100% de la base reguladora y los necesarios para jubilarse a los 65 años no son exactamente los mismos, aunque en la práctica suelen coincidir en carreras laborales largas.

La Seguridad Social también recuerda que quienes opten por la jubilación anticipada seguirán enfrentándose a coeficientes reductores permanentes sobre la pensión, especialmente en los casos de retiro voluntario antes de la edad ordinaria.

Un sistema de pensiones muy tensionado

El endurecimiento progresivo de la jubilación llega en un contexto marcado por la presión demográfica sobre el sistema público. España supera ya los 9,3 millones de pensionistas y el gasto en pensiones marca máximos históricos mes tras mes.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido en distintos informes que el gasto en pensiones escale del 12,9% del PIB en 2023 al 16,1% del PIB en 2050. Al mismo tiempo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) prevé que la población mayor de 65 años continúe aumentando de forma sostenida en las próximas décadas, elevando la presión financiera sobre la Seguridad Social.

En paralelo, en estudios como el Análisis Intrageneracional del Sistema de Pensiones, elaborado por el Instituto Santalucía, se expone que el diseño del sistema español es complejo, lo que provoca que muchos cotizantes desconozcan cómo afectan las lagunas de cotización o las carreras laborales cortas al importe final de su prestación.

Por ello, expertos en previsión social recomiendan revisar periódicamente la vida laboral (que no es lo mismo que los años reales de cotización) y las simulaciones oficiales de jubilación disponibles en la Seguridad Social, especialmente entre quienes se acercan ya a la década previa al retiro.

La reforma iniciada hace más de diez años encara así su recta final y deja una conclusión clara para los nacidos a partir de 1960: jubilarse a los 65 años seguirá siendo posible, pero solo para quienes acrediten carreras de cotización cada vez más largas.