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Modelo económico

Los sectores con salarios por debajo de 27.500 euros “subvencionan” el modelo económico catalán, según un informe

El documento señala que el 52% de la ocupación neta creada entre 2008 y 2023 se dio en sectores donde los ingresos no cubren el coste de los servicios públicos básicos

Catalunya no comparte su prosperidad: los trabajadores son más productivos pero sus salarios reales bajan

Un restaurante en el Passeig Joan de Borbó, en la Barceloneta.

Un restaurante en el Passeig Joan de Borbó, en la Barceloneta. / FERRAN NADEU

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Sabina Feijóo Macedo

Sabina Feijóo Macedo

Barcelona
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Cada pernoctación en un hotel de tres estrellas de sol y playa situado en las costas catalanas recibe una subvención implícita de seis euros de las arcas públicas, de la que el 80% beneficia a turistas extranjeros. De forma similar, en la industria cárnica, con 35.031 trabajadores y un peso del 4% sobre el PIB de la región, cada kilo producido en un matadero catalán lleva incorporada una subvención implícita de 0,70 euros, que no paga ni el productor ni el comprador final, sino el conjunto de los contribuyentes catalanes.

Los datos los han expuesto este viernes los economistas Xavier Cuadras Morató, Modest Guinjoan y Miquel Puig, autores del Informe Fènix, presentado en el Col·legi de Periodistes de Catalunya con el asesoramiento de Jordi Galí, Guillem López Casasnovas y Jaume Ventura, y la coordinación de Xavier Roig.

Las 127 páginas del documento utilizan el turismo y el sector cárnico como ejemplo de dos sectores de gran peso en la economía catalana con “salarios altamente subvencionados”. Es decir, aquellos en los que “el salario medio es tan bajo que, a lo largo de su vida, lo que se paga al trabajador no genera suficientes recursos fiscales ni cotizaciones sociales para financiar los servicios públicos más elementales de los que disfrutan todos los ciudadanos”.

Concretamente, entre 2008 y 2023, el 52% de la creación neta de ocupación se produjo en sectores por debajo del salario medio catalán —34.950 euros anuales—, y hasta un 44% de estos nuevos puestos de trabajo pertenecen a sectores con “salarios altamente subvencionados”, por debajo de los 27.500 euros.

El umbral de los 27.500 euros

Se trata de un umbral que no alcanzarían los 53.029 trabajadores en servicios de alojamiento, con un salario medio de 25.307 euros; tampoco los 135.774 trabajadores en servicios de comida y bebida, que perciben 23.203 euros; ni los 35.031 trabajadores de la industria cárnica, que de media cobran 26.337 euros anuales.

En este sentido, la agricultura, como señaló Guinjoan durante la presentación, queda fuera de esta lógica, precisamente, porque su producción tiene un valor estratégico de soberanía alimentaria o "de mantener la población en territorio" y porque una parte sustancial de lo que produce se consume localmente. Otro ejemplo de sector subvencionado sería el de los riders, donde cada entrega necesitaría hasta una subvención de 3 euros.

Más PIB, menos bienestar

Este aumento del empleo en sectores poco competitivos ha contribuído a que, si bien el PIB de Catalunya haya crecido por encima de la media europea durante los últimos 25 años, cuando se aterriza ese crecimiento estructural al PIB per cápita —el indicador que mide el bienestar real de sus ciudadanos—, se observa que este ha caído 12 puntos porcentuales respecto a la media europea en ese mismo período. Y no solo eso: en el año 2000, Catalunya estaba seis puntos por encima, mientras que hoy está seis puntos por debajo.

Como resultado, ese avance económico no solo no ha mejorado el bienestar colectivo, sino que lo ha deteriorado. “Vendemos cosas a un precio muy competitivo, como embutidos o noches en la Costa Brava, pero, ¿a quién benefician realmente estas ganancias? A empresarios muy concretos y a personas de fuera" expuso Jaume Ventura durante la presentación.

En esta línea, la productividad por hora trabajada, la variable que más explica el bienestar a largo plazo según los propios datos del informe, también ha empeorado, pasando del 92% al 87% de la media europea en estos 25 años. Comparada con regiones similares —Lombardía, Ródano-Alpes o las grandes regiones industriales alemanas—, Catalunya aparece sistemáticamente a la cola.

Si el modelo no cambia, las proyecciones apuntan a que en 2050 Catalunya habría caído al cuarto puesto entre las comunidades autónomas españolas por PIB per cápita, superada por Aragón, una comunidad que hoy está muy por debajo.

“Este modelo no frenará solo”

Las propuestas del informe para revertirlo pasan por subir el salario mínimo hasta frenar la expansión de empleos poco cualificados, reducir la capacidad turística e implementar políticas de inmigración selectiva basadas en la cualificación.

En materia fiscal, el informe considera que Catalunya es “especialmente hostil” con los profesionales y directivos de rentas elevadas, lo que “dificulta la instalación de sedes empresariales y centros de decisión”, trasladó Guinjoan. Para compensarlo, proponen fórmulas como elevar el IBI sobre las segundas residencias o incrementar la fiscalidad turística —incluida una subida del IVA al sector, que actualmente tributa a tipo reducido—. El objetivo, dicen, es reequilibrar un sistema que hoy penaliza las rentas del trabajo altas y subvenciona implícitamente las actividades de menor valor añadido.

El informe advierte, sin embargo, que ninguna de estas medidas funcionará si no se actúa sobre la lógica de fondo. Mientras haya una oferta casi ilimitada de mano de obra barata y sectores dispuestos a absorberla, el modelo se retroalimentará solo. “Este modelo no frenará solo”, advirtió Ventura, “Catalunya es pequeña y hay mucha gente dispuesta a venir. La única forma de pararlo es cambiando las reglas del juego: haciendo que los precios sean justos”.

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