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La brecha de la vivienda

La generación que se quedó sin patrimonio: los menores de 35 años han perdido el 77% de su riqueza desde la crisis de 2008

Un informe elaborado con datos del Banco de España revela el desplome patrimonial de los jóvenes desde la crisis de 2008, mientras la riqueza se concentra cada vez más en los mayores y en el 1% más rico

Dos jóvenes observan ofertas en una inmobiliaria, algo cada vez más común pero a la vez más complicado para una generación que has perdido tres cuartas partes de su riqueza desde la crisis del 2008

Dos jóvenes observan ofertas en una inmobiliaria, algo cada vez más común pero a la vez más complicado para una generación que has perdido tres cuartas partes de su riqueza desde la crisis del 2008 / ELISENDA PONS

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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España ha pasado de ser un país de clases medias propietarias a otro donde la riqueza se concentra cada vez más en las generaciones de mayor edad. Tener trabajo ya no garantiza acumular patrimonio y acceder a una vivienda se ha convertido en una barrera casi infranqueable para buena parte de los jóvenes, pese a pequeñas excepciones.

Ese cambio de modelo aparece reflejado en un informe del Instituto Santalucía elaborado a partir de los datos de la Encuesta Financiera de las Familias realizada por el Banco de España, que dibuja una fractura generacional cada vez más profunda. El dato más llamativo es el desplome patrimonial de los menores de 35 años, quienes han visto como su riqueza mediana pasó de 101.040 euros en 2008 a apenas 23.500 euros en 2022, lo que supone una caída del 76,7%.

La investigación sostiene que la crisis financiera, el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y el retraso en el acceso a la propiedad han dejado a buena parte de los jóvenes fuera del proceso tradicional de acumulación de riqueza que sí tuvieron generaciones anteriores.

La pérdida no significa necesariamente que los menores de 35 años sean hoy más pobres en términos absolutos de renta o consumo que hace dos décadas, sino que tienen mucha menos capacidad para acumular activos, especialmente vivienda y ahorro financiero. El estudio analiza patrimonio neto –activos menos deudas– y refleja cómo se ha estrechado el acceso de los jóvenes a la propiedad inmobiliaria y a otros instrumentos de ahorro.

Además, el peso de los menores de 35 años dentro de la riqueza total del país también se ha reducido de forma drástica. Si en 2002 concentraban el 8,2% del patrimonio nacional, en 2022 apenas representaban el 2,1%.

La vivienda, el gran factor de desigualdad

El informe identifica el mercado inmobiliario como uno de los principales motores de esta brecha generacional. España vivió entre 2002 y 2008 un fuerte boom inmobiliario impulsado sobre todo por la subida de precios y el acceso masivo al crédito hipotecario. Quienes compraron vivienda antes de la crisis pudieron beneficiarse posteriormente de la revalorización de esos activos, mientras que quienes llegaron más tarde se encontraron con precios elevados, salarios más bajos y mayores dificultades de financiación.

La consecuencia es una desigualdad patrimonial creciente entre generaciones. Los hogares de más edad no solo concentran más riqueza, sino que han recuperado mucho mejor el impacto de la crisis financiera y de la inflación reciente.

Según el estudio, los mayores de 75 años han duplicado prácticamente su peso en la riqueza nacional en apenas dos décadas; han pasado de concentrar el 8,3% del patrimonio total en 2002 al 18,3% en 2022.

La situación también se refleja en el reparto global de la riqueza. El 1% más rico concentra ya el 21,1% del patrimonio total en España, frente al 13,6% de hace dos décadas. Mientras, la mitad más pobre apenas controla el 7,1%.

Un problema que ya detectan varios organismos

La dificultad de los jóvenes para acumular patrimonio no es un fenómeno aislado ni exclusivo de este informe. El Banco de España ha alertado este del deterioro del acceso a la vivienda entre las nuevas generaciones y de la caída de la tasa de propiedad en España, sobre todo entre los menores de 35 años.

En paralelo, organismos internacionales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) también llevan años advirtiendo de que los jóvenes actuales –a nivel global, no solo en España– acumulan menos riqueza que sus padres a la misma edad y destinan una mayor parte de sus ingresos al alquiler y a la vivienda.

El problema tiene implicaciones que van mucho más allá del mercado inmobiliario. Los expertos vinculan esta pérdida de capacidad patrimonial con el retraso en la emancipación, la caída de la natalidad, el menor ahorro y una creciente dependencia de las herencias familiares para acceder a una vivienda.

De hecho, el propio informe del Instituto Santalucía apunta a una transformación estructural: mientras los hogares con más recursos diversifican su patrimonio entre vivienda, fondos de inversión, acciones y otros activos financieros, los hogares jóvenes y de menor riqueza dependen casi exclusivamente de la vivienda habitual –cuando consiguen acceder a ella– y soportan mayores niveles de endeudamiento relativo.

Una brecha generacional cada vez más profunda

La recuperación económica posterior a la pandemia tampoco ha corregido esta tendencia. Según el estudio, la riqueza se sigue desplazando hacia los grupos de mayor edad y hacia los hogares que ya contaban con patrimonio previo.

La conclusión es que la gran brecha económica en España ya no es únicamente salarial, sino patrimonial y generacional. La diferencia no está solo en cuánto se gana, sino en quién puede comprar vivienda, invertir, heredar o acumular activos con el paso del tiempo.

Para una parte creciente de los jóvenes, el problema no es únicamente llegar a fin de mes, sino quedarse fuera del reparto de la riqueza durante décadas.

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