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Opinión

Jaime García y Alejandro Puiggròs (Banco Mediolanum): Invertir es como volver a la Luna, un plan a largo plazo

Hablamos con Jaime García y Alejandro Puiggròs, Family Bankers de Banco Mediolanum

Jaime García (izquierda) y Alejandro Puiggròs (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.

Jaime García (izquierda) y Alejandro Puiggròs (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.

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Con la última misión a la Luna, Artemis II, muchos creían que íbamos a ver a los astronautas andando sobre la superficie lunar. Una proeza que, sin duda, no se consigue con un único lanzamiento. Antes se realizan pruebas, misiones sin tripulación, vuelos alrededor del satélite y muchos entrenamientos y ajustes técnicos. En definitiva, una planificación por fases para construir un camino sostenible y seguro que pueda permitir alcanzar objetivos más ambiciosos, como instalar una base desde la que viajar a Marte.

Con la inversión ocurre algo parecido. A veces se esperan resultados inmediatos, una recompensa visible en poco tiempo. Pero la construcción de un patrimonio es un proceso de largo plazo que exige planificación, estrategia, paciencia, disciplina y, sobre todo, acompañamiento profesional para tomar las mejores decisiones en cada momento.

Porque cuando aparecen turbulencias, muchos inversores entran en pánico, escuchan únicamente el ruido del momento y se olvidan del destino. Toman decisiones rápidas, sin meditar ni consultar. Y actuar deprisa no es siempre sinónimo de actuar bien.

Los últimos datos de Inverco reflejan precisamente esa reacción. En plena escalada del conflicto en Oriente Medio, el encarecimiento del petróleo y el temor a un nuevo foco de presión en los tipos de interés, los fondos de inversión registraron suscripciones netas negativas por primera vez desde octubre de 2020. Ante el aumento de la incertidumbre, una parte de los inversores ha optado por vender en medio de las caídas en lugar de mantener la perspectiva de largo plazo o, incluso, aprovechar estas fases para reforzar su cartera con valoraciones más atractivas.

Como asesores financieros, vemos a diario cómo los ahorradores tienden a reembolsar, esperar, paralizarse o buscar respuestas rápidas que les den sensación de control en situaciones de estrés. Y cada vez más se consultan en herramientas de inteligencia artificial que, en cuestión de segundos, ofrecen alternativas genéricas sin tener ningún conocimiento sobre las necesidades del interlocutor y su situación personal. De hecho, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de publicar un estudio en el que advierte de los riesgos de utilizar la IA en decisiones que requieren supervisión humana, como son las inversiones.

Y ese es precisamente el punto crítico: cuando hablamos de nuestros ahorros, no basta con recibir una respuesta aparentemente convincente. Necesitamos a alguien que entienda nuestra situación, objetivos, horizonte temporal y tolerancia al riesgo. Alguien que nos ayude a distinguir entre una decisión razonada y una reacción impulsiva.

Para eso está el asesoramiento financiero. No solo para elegir herramientas de inversión, sino para acompañarnos en todo el proceso de construir una estrategia adaptada a nuestras metas a corto, medio y largo plazo, ajustar la cartera cuando cambian nuestras circunstancias, recordar el plan cuando el mercado se complica y evitar que el miedo o la euforia tomen el control.

Porque invertir, como viajar a la Luna, no consiste en obsesionarse con el resultado inmediato, sino en tener un plan lo suficientemente sólido como para no abandonar la misión a mitad de camino.

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