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La deuda británica vive su peor jornada desde 1998 tras el revés electoral de Starmer y el avance de Farage

La deuda soberana del Reino Unido a 30 años registra su nivel más alto en 28 años, alcanzando el 5,79% ante creciente presión sobre el número uno de Downing Street

Imagen de archivo del primer ministro británico Keir Starmer.

Imagen de archivo del primer ministro británico Keir Starmer. / ANDY RAIN / EFE

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Monique Zamora Vigneault

Monique Zamora Vigneault

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Dolores de cabeza en el parqué de Londres este martes. El rendimiento del gilt británico — la deuda soberana del Reino Unido— a 30 años ha alcanzado el 5,79% este martes, su rendimiento más alto desde 1998, ante mayores temores a un cambio brusco de liderazgo en Downing Street.

Los bonos ingleses viven su peor jornada en 28 años a medida que recrudecen los miedos a una salida repentina del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer tras la derrota de su partido en las urnas. El alza de las rentabilidades de la deuda implica que los inversores exigen mayores intereses para prestar dinero al Estado, una señal de desconfianza que encarece la financiación pública y presiona a los mercados.

La presión crece sobre Starmer

La confianza de los inversores se ha tambaleado a medida que más políticos del círculo cercano de Starmer han pedido la dimisión del líder del Ejecutivo británico. Un cambio de guardia en Downing Street conlleva riesgos para la política fiscal, sobre todo, de cara a los próximos Presupuestos y a la continuidad de la ministra de Hacienda, Rachel Reeves. Aunque el cerco se estrecha sobre Starmer, el número uno del Gobierno ha vuelto a reiterar que no dimitirá este martes. “El país espera que sigamos adelante con la labor del Gobierno”, afirmó Starmer. “Eso es lo que estoy haciendo y lo que debemos hacer como Gobierno”. 

Nigel Farage, leader of Reform UK, outside Havering Town Hall following the local election in Romford, UK, on Friday, May 8, 2026. Farage's Reform UK racked up sweeping gains in the first counts in local elections, with British voters continuing to turn away from Prime Minister Keir Starmer's governing Labour Party. Photographer: Chris Ratcliffe/Bloomberg

El líder de Reform UK, Nigel Farage. / Chris Ratcliffe / BLOOMBERG

Farage rompe bastiones históricos laboristas

Apenas unos días tras la aplastante derrota del Partido Laborista en las elecciones locales del Reino Unido, más de 70 de los 403 diputados del partido han pedido la dimisión de Starmer. El auge del partido nacionalpopulista y euroescéptico de Nigel Farage, Reform UK, llevó al Partido Laborista a perder escaños clave. El partido de Starmer perdió el control del Parlamento de Gales y tres de cada cinco escaños en los ayuntamientos ingleses, una noticia que también ha lastrado la libra esterlina. En paralelo, el partido de Farage ganó más de 1.400 concejales en las urnas y arrebató el control de 14 ayuntamientos, un varapalo tanto para los laboristas como para los conservadores del país. 

Los presupuestos, en el ojo del huracán

Thomas Gillet, analista de ratings soberanos y del sector público de Scope Ratings, explica que las elecciones ponen en juego a los próximos presupuestos. “Para pasar de un déficit primario del 2,8% del PIB en 2025 a una situación de equilibrio o incluso superávit en 2029-2030, serán necesarias subidas de impuestos y recortes del gasto impopulares, en un contexto de presión al alza sobre la inflación y una tasa de desempleo del 4,9%”. Según Gillet, los gilts cotizan en máximos históricos como “reflejo de la dificultad de los equilibrios políticos necesarios” y ante la probabilidad de una subida de tipos de interés por parte del Banco de Inglaterra. 

El mercado de apuestas, Polymarket, ahora cifra una probabilidad del 79% de que Starmer dejará su cargo el próximo 31 de diciembre, con un volumen de negociación de 20,5 millones de dólares. 

Para Matthew Amis, director de Inversiones de Aberdeen, los resultados electorales no han sido tan malos como los inversores temían. “El mercado de Gilts había construido una narrativa según la cual hoy podría ser el principio del fin para el primer ministro Starmer, y aunque estos resultados no son positivos para el Partido Laborista, no son tan malos como muchos en el mercado temían”. 

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