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Banca

El hombre que frenó la opa

César González-Bueno dice adiós al Sabadell un lustro después y deja como legado la supervivencia del banco a la operación lanzada por el BBVA

Así ganó el Sabadell la opa

El ya ex consejero delegado de Banc Sabadell, César Gónzalez-Bueno, en una imagen de archivo.

El ya ex consejero delegado de Banc Sabadell, César Gónzalez-Bueno, en una imagen de archivo. / David Zorrakino / Europa Press

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Albert Martín

Albert Martín

Barcelona
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Era la primavera de 2021 cuando César González-Bueno aterrizaba en el cargo de consejero delegado del Banc Sabadell. De entre la avalancha de gestiones en que se vio envuelto en sus primeros días, una en particular tuvo que ver con el grupo de WhatsApp del comité de dirección del banco. Al poco de entrar en él, detectó una disfunción: Josep Oliu, presidente del banco, intervenía en el grupo con asiduidad, cuando ya no podía hacerlo: había perdido sus funciones ejecutivas a principios de aquel año. Según diversas fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, González-Bueno zanjó la cuestión a su manera: le recordó a su jefe que no debía intervenir en ese chat y le dejó al margen del grupo. Llevaba sólo unas semanas y había dado una prueba de carácter que asombró a los que la vivieron de cerca. Cinco años después, muchos piensan que si no fuera por ese carácter, el Banc Sabadell ya no existiría. 

González-Bueno llegó con un objetivo claro: recuperar el precio de la acción, que en los peores momentos de 2020 había caído a la ridícula cantidad de 26 céntimos. Los mercados no creían entonces en el tándem Guardiola-Varela (anteriores consejero delegado y director financiero del banco) y apostaron por un financiero conocido por el agresivo y exitoso desembarco de neerlandés ING en España. De la mano de Leopoldo Alvear, reclutado en Bankia, González-Bueno comenzó con paso firme su misión de convencer a los mercados.

Cierto es que, como al conjunto de la banca europea, le benefició la invasión rusa de Ucrania: la guerra de Putin disparó la energía, puso en alerta al Banco Central Europeo ante el fantasma de la inflación y por primera vez en lustro y medio llegó una fulminante subida de tipos. Fueron las más rápidas que se recuerdan y cambiaron la cara a un sector financiero que llevaba años adelgazando para sobrevivir a la travesía del desierto de los tipos de interés en negativo. González-Bueno también se benefició de la bonhomía de otros: “Jaume Guardiola fue ultrageneroso cargándose de provisiones hasta las cejas para ayudar a su sucesor”, recuerdan fuentes del banco. 

En el banco recuerdan que en el consejero delegado del Sabadell se fue operando un cambio. Se había instalado en 2021 en la capital catalana con su mujer y sus dos hijos pequeños para vivir ahí, en un movimiento que cada vez menos financieros hacen. “Se enamoró del banco”, recuerdan en su entorno. “Llegó aquí mirándolo todo de reojo, pero después se enamoró”.

Así, el Sabadell llegó a la primavera del 2024 con la acción a 1,50 y subiendo. Y el 9 de mayo, tras la negativa del banco catalán a una fusión amistosa con el BBVA, llegó la opa. César González-Bueno, un directivo que a menudo admite que la banca puede ser un negocio aburrido, encontró el que tal vez ha sido el mayor reto de su vida profesional: salvar al centenario banco catalán de su desaparición. 

El ejecutivo se puso a la tarea con inquebrantable dedicación y un punto de chulería madrileña que fue muy bien recibida en la entidad catalana. “Ir con González-Bueno es como jugar la Champions con el Madrid”, decían de él, de modo gráfico pero inexacto en un directivo que no tiene el fútbol entre sus variopintas aficiones. 

Así, mientras Oliu se dedicaba a tejer la sólida red de apoyos antiopa que abarcó la práctica totalidad de la sociedad catalana, desde partidos a patronales, pasando por sindicatos e instituciones, al consejero delegado le tocó gestionar la estrategia y convencer a los accionistas, jueces únicos del combate. 

Y ahí, poco a poco, comenzó su tarea de pico y pala argumental. Mientras el BBVA vendía triunfalismo y los beneficios de la mayor escala, González-Bueno se aferraba a la buena evolución del banco en solitario. La marcha de Alvear no le hizo inmutarse y mantuvo un ritmo de trabajo al alcance de muy pocos. Por el camino sobrellevó un accidente en bicicleta mientras paseaba a su perro que pudo ser grave y del que apenas de supo nada [el parte de lesiones en la alta dirección que se podrían achacar a la opa incluye también sendas lesiones de tendón de aquiles, una de Josep Oliu cuando bajaba de su coche y otra de Carlos Torres mientras hacía esquí náutico poco después de cerrarse la batalla].

Cuando EL PERIÓDICO avanzó en la noche del 16 de octubre de 2025 que la opa había fracasado, y que sólo un 25,47% de accionistas aceptaba el canje de acciones, quedó claro que las dotes adivinatorias de González-Bueno eran finísimas. El resultado desató la euforia en la entidad catalana, que había sobrevivido a un reto existencial, y el carisma de su consejero delegado quedó claro cuando la plantilla le ovacionó a la mañana siguiente en las oficinas del banco junto a Josep Oliu. En aquel momento por alguna cabeza cruzó la idea de que quizás por primera vez alguien hacía sombra al histórico presidente de la entidad. Pero nada más lejos de la realidad. 

Las fuentes consultadas apuntan que González-Bueno ya llevaba un tiempo pensando en su adiós al Sabadell cuando la entidad lo dio a conocer el pasado febrero. Tenía a su familia entre Madrid y Lisboa y el desgaste había sido importante. Además, como ya demostró en ING o en el Gulf Bank de Kuwait, quería huir de la rutina. “César es bonísimo, extraordinario, arreglando problemas, pero conduciendo el día a día se habría aburrido”, explica un directivo que pide el anonimato. “2026 y 2027 los tenemos hechos, el banco limpio como una patena, los tipos en positivo y la economía que va tirando. César podía haber seguido y todo habría ido bien, pero para qué”, abunda esta fuente. 

El directivo se marcha con el sueldo de dos años (cerca de 4 millones de euros, vinculados a no trabajar en la competencia del banco) y con un tesoro oculto: ha hecho compras de acciones desde su llegada al Sabadell que han multiplicado su valor por muchas veces.

Este martes, en su despedida de los medios, le preguntaron qué planes tenía. “No lo sé”, respondió, “pero me apetecen mucho”. Hay quien dice que su próximo encargo podría llegar lejos de la banca. No en vano lleva 40 años en el sector y ha hecho de todo, incluida la insólita misión de salvar a un banco de una opa. 

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