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Riesgo para las economías europeas

El Banco de Pagos Internacionales alerta de que las criptomonedas ligadas al dólar “amenazan la soberanía monetaria” de Europa

El organismo de los bancos centrales advierte de que el auge de las stablecoins ligadas al dólar podría debilitar la política monetaria y reforzar todavía más el dominio financiero de EEUU

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El economista Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI/BIS), la institución que ha puesto la voz de alarma sobre el auge de las criptomonedas vinculadas al dólar y su riesgo para la soberanía financiera europea

El economista Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI/BIS), la institución que ha puesto la voz de alarma sobre el auge de las criptomonedas vinculadas al dólar y su riesgo para la soberanía financiera europea / Cercle d'Economia - ARCHIVO

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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En plena apuesta de Europa por el euro digital, el auge de las llamadas stablecoins –criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable y normalmente vinculadas al dólar– deja de ser una cuestión exclusiva del ecosistema cripto y se convierte también en una preocupación creciente entre los grandes bancos centrales. El Banco de Pagos Internacionales (BPI; en inglés Bank for International Settlements o BIS), conocido como el “banco de los bancos centrales”, ha advertido esta semana de que la expansión global de estos activos digitales podría erosionar la soberanía monetaria de numerosos países y reforzar aún más el dominio financiero de Estados Unidos.

El aviso llega en una semana marcada por declaraciones y comentarios del BCE sobre sistemas tokenizados, como el caso de Luis de Guindos, o como la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, que alertó del riesgo de una “dolarización digital” provocada por el crecimiento de las stablecoins respaldadas por el dólar. En un discurso pronunciado en Tarragona, Lagarde defendió que Europa necesita desarrollar su propia infraestructura financiera y monetaria para evitar depender de sistemas dominados por activos digitales estadounidenses.

¿Qué son las llamadas stablecoins?

Las stablecoins son criptomonedas cuyo valor suele estar respaldado por activos tradicionales, como efectivo o bonos del Tesoro de EEUU. Las dos mayores del mercado, USDT y USDC, mantienen paridad con el dólar y concentran la mayor parte de un sector que ya supera los 300.000 millones de dólares en circulación, según datos citados por el BIS y el BCE.

El informe del BIS sostiene que estas monedas digitales podrían acelerar procesos de sustitución monetaria en economías con alta inflación o monedas débiles. Es decir, ciudadanos y empresas podrían empezar a ahorrar, pagar o fijar precios directamente en stablecoins vinculadas al dólar, reduciendo progresivamente el papel de la moneda local.

“La preocupación central no es solo tecnológica, sino geopolítica y monetaria”, señala el documento. El BIS advierte de que, si las stablecoins se integran masivamente en pagos internacionales, comercio electrónico o remesas, podrían ampliar el peso global del dólar incluso fuera de los circuitos financieros tradicionales.

El organismo identifica especialmente riesgos para las economías emergentes. Según el estudio, las stablecoins facilitan movimientos de capital prácticamente instantáneos y más difíciles de supervisar para las autoridades, lo que puede limitar la capacidad de los bancos centrales para controlar la inflación, gestionar el tipo de cambio o aplicar restricciones financieras.

Estados Unidos, el gran beneficiado

Además, el BIS subraya que gran parte de las reservas que respaldan estas criptomonedas terminan invertidas en deuda pública estadounidense. En la práctica, esto implica que el crecimiento de las stablecoins podría canalizar ahorro global hacia bonos del Tesoro de EEUU, reforzando aún más la posición estructural del dólar en el sistema financiero internacional.

La institución plantea incluso un escenario de “dolarización digital” en el que las stablecoins se conviertan en la principal infraestructura de pagos transfronterizos en numerosos países. Bajo esa hipótesis, los bancos perderían depósitos, los bancos centrales verían debilitada la transmisión de su política monetaria y parte de la actividad financiera se desplazaría hacia redes blockchain operativas las 24 horas del día.

La preocupación no se limita al BIS. En las últimas semanas, varios responsables monetarios europeos han intensificado sus advertencias sobre el impacto sistémico de estos activos digitales. El BCE teme que una adopción masiva de stablecoins privadas pueda reducir la eficacia de los tipos de interés oficiales y aumentar la vulnerabilidad financiera en momentos de tensión.

Al mismo tiempo, Europa mantiene abierto el debate sobre cómo adoptar la tokenización y cómo regular este mercado. La normativa MiCA –el primer gran marco regulatorio europeo sobre criptoactivos– ha endurecido las exigencias para emisores de stablecoins, aunque persisten dudas sobre cómo supervisar proyectos globales vinculados al dólar.

Una nueva industria financiera

El auge de estos activos también refleja un cambio más amplio dentro de la industria financiera. Lo que nació como una herramienta utilizada principalmente para operar con criptomonedas se está transformando progresivamente en una infraestructura de pagos y liquidación internacional, utilizada en remesas, comercio digital y finanzas tokenizadas.

Pese a las advertencias, el BIS reconoce que las stablecoins ofrecen ventajas reales, como pagos más rápidos, menores costes y capacidad de operar sin horarios bancarios. Sin embargo, el organismo insiste en que, sin regulación internacional coordinada, su expansión podría fragmentar el sistema monetario global y aumentar los riesgos financieros.

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