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Práctica habitual en muchas familias

No, no es una donación: Hacienda explica qué pasa al poner a tu hijo en tu cuenta bancaria

Añadir a un hijo como cotitular no implica pagar impuestos por donación, pero Hacienda advierte: el uso del dinero y su origen son clave

Un hombre revisa la cuenta bancaria en su teléfono móvil

Un hombre revisa la cuenta bancaria en su teléfono móvil / IMAGEN DE RECURSO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Añadir a un hijo a una cuenta bancaria es una práctica extendida, sobre todo por comodidad o previsión. Sin embargo, la duda aparece con frecuencia: ¿puede Hacienda considerar ese gesto una donación encubierta? La respuesta oficial es clara, pero no tan simple como muchos sugieren.

Ni multa ni impuesto automático. Según el criterio reiterado de la Dirección General de Tributos (DGT), órgano dependiente del Ministerio de Hacienda, incluir a un hijo como titular o cotitular de una cuenta no constituye por sí mismo una donación. Es decir, el simple hecho de compartir titularidad bancaria no genera automáticamente la obligación de pagar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

La clave está en distinguir entre dos conceptos que a menudo se confunden: la titularidad formal y la titularidad real del dinero. Mientras que el banco reconoce como titulares a quienes pueden operar con la cuenta, Hacienda atiende a quién es el verdadero propietario de los fondos. Y ahí es donde está el matiz decisivo.

Lo que realmente mira Hacienda

El criterio fiscal es consistente: el dinero pertenece a quien lo ha aportado, no necesariamente a todos los titulares que figuran en la cuenta. Por tanto, añadir a un hijo puede responder únicamente a razones operativas (facilitar gestiones, pagos o acceso en caso de necesidad) sin que exista una transmisión patrimonial.

Este enfoque se apoya tanto en la normativa del impuesto como en consultas vinculantes recientes de la DGT, que insisten en que no hay donación si no hay un desplazamiento real de patrimonio con intención de donar. En otras palabras: no se presume la donación por el mero hecho de compartir cuenta.

Cuándo sí puede haber problemas con Hacienda

El escenario cambia cuando entran en juego los movimientos de dinero. Hacienda puede apreciar la existencia de una donación si se dan tres elementos:

  • Enriquecimiento del hijo.
  • Empobrecimiento del progenitor.
  • Voluntad de donar.

Esto ocurre, por ejemplo, si el hijo utiliza fondos que no ha aportado como si fueran propios, o si no puede justificarse el origen del dinero. En estos casos, la Agencia Tributaria puede interpretar que existe una transmisión gratuita de patrimonio y exigir el correspondiente impuesto.

Además, la normativa tributaria establece que la carga de la prueba recae en el contribuyente. Es decir, si hay dudas sobre la titularidad real del dinero, corresponde a los interesados demostrar quién es el verdadero propietario de los fondos.

Legal, pero con matices. En la práctica, esto implica que añadir a un hijo a una cuenta no es ilegal ni implica automáticamente pagar impuestos, pero sí exige cierta precaución. Mantener trazabilidad sobre el origen del dinero, evitar usos indebidos y poder justificar los movimientos son aspectos clave para evitar conflictos con Hacienda.

En conclusión, compartir una cuenta con un hijo puede ser una solución útil y perfectamente válida, pero no debe confundirse con una transferencia de propiedad. El riesgo fiscal no está en el nombre que figura en la cuenta, sino en cómo se utiliza el dinero.