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Economía del espacio

Las ópticas para telescopios espaciales únicas en el mundo que se diseñan desde Barcelona

La 'startup' Slimop Space prevé tener listos los primeros prototipos a finales de este año y lanzarlos en una prueba real en 2028. Por el camino, ultima los detalles de una ronda de inversión de 3 millones de euros.

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Los fundadores de Slimop, Eduardo Ferrer (CEO), Armengol Torres (CTO) y Alejandro Santillan (CRD)

Los fundadores de Slimop, Eduardo Ferrer (CEO), Armengol Torres (CTO) y Alejandro Santillan (CRD) / Olaya Campbell / Slimop Space

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Esto eran un economista, un físico y un ingeniero de telecomunicaciones que se lanzaron a modernizar y transformar una tecnología que apenas ha evolucionado en 350 años. “Todos los telescopios que se hacen actualmente para la observación de la Tierra y las comunicaciones ópticas se hacen igual”, introduce Eduardo Ferrer, el economista de esta historia y también el cofundador y consejero delegado de Slimop Space. Resalta esta estabilidad, el susodicho, porque ocurre pese a que los satélites donde van encajados estos telescopios son cada vez más pequeños. Y ahí la dicotomía que llevan años abordando y que creen poder tener resuelta antes de 2030: la fabricación de unos sistemas ópticos para telescopios espaciales ultraligeros únicas en el mundo por su tamaño, la velocidad a la que pueden estar listas y el coste del proceso.

La clave es, precisamente, la forma de fabricar e integrar los espejos principales de estos telescopios. Su técnica consigue que tengan menos peso, que puedan ser modificables en remoto (lo que permite ajustar ciertas propiedades de la óptica incluso con el satélite ya orbitando) y que sean mucho más rápidos de producir.

Eduardo Ferrer conocía a Armengol Torres (ahora cofundador y director tecnológico de la ‘startup), y este conocía a su vez a Alejandro Santillán (cofundador y director de investigación y desarrollo). Tenían los tres larga experiencia en el sector aeronáutico y se convencieron en cadena de que era hora de mirar hacia el espacio. “Era donde estaban las grandes oportunidades en el futuro inmediato”, recuerda Ferrer, que habla de hace cosa de cuatro años. Estuvieron uno entero haciendo estudio de mercado y pruebas de la tecnología con maquetas caseras. Contactaron con empresas como Airbus o Sener para ver si es algo que les interesaría…. Y acabaron entrando en un programa de la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Han pasado tres años y ahora mismo estamos en lo que se conoce como TRL 6, que quiere decir que a finales de este año tendremos un prototipo que se probará en 2027 en laboratorios para obtener certificaciones de que ha pasado pruebas de estrés térmico, vibraciones, temperatura… y si todo eso funciona, en 2028 estaremos saliendo al espacio dentro de un cohete”, resume el consejero delegado de Slimop Space, una de las empresas finalistas de la edición catalana de los premios Emprende XXI, coorganizados entre Caixabank y Enisa, y ganadora del Premio Nacional de Industria al Emprendimiento industrial del año.

El consejero delegado de Slimop Space, Eduardo Ferrer, recibiendo uno de los Premios Nacionales de Industria de manos del Rey y el ministro Jordi Hereu

El consejero delegado de Slimop Space, Eduardo Ferrer, recibiendo uno de los Premios Nacionales de Industria de manos del Rey y el ministro Jordi Hereu / Cedida

A Ferrer no le inquieta llegar entonces a un sector que ha eclosionado recientemente en Catalunya, sobre todo gracias a empresas que se pusieron a ello hace ahora una década. “Lo que hacemos no lo hace nadie más a nivel mundial”, sentencia el empresario. “La prueba es que hayamos podido presentar tres patentes que no haya tenido ningún tipo de problema ni protesta”, se explica. “Además, tenemos controlada la competencia y nadie está haciendo la tecnología que nosotros estamos desarrollando, así que estamos dando una solución que el mercado necesita, y sin competencia”, remacha.

Financiación y contratación

Por el camino van financiándose con rondas de inversión y ayudas públicas. Con el primer paquete empezaron con una operación de 200.000 euros que les sirvió para empezar a rodar y están ultimando los últimos acuerdos de una operación que tendría que llegar a los 3 millones de euros. Sin embargo, apuestan especialmente por las ayudas. “Estamos en una fase muy incipiente y lo que buscamos es diluirnos poco”, justifica Ferrer. Llevan 500.000 euros levantados en programas públicos catalanes, españoles y europeos, además de préstamos públicos.

El dinero va destinado a estos primeros prototipos, a los estudios de mercado y a contratar. Trabajan 5 personas actualmente en Slimop Space, la plantilla se ampliará hasta las 8, pasado el verano y la idea es ir contratando progresivamente hasta llegar a las 25. No parecen muchos, pero es una de las claves que pueden favorecer su crecimiento. “La tecnología es cada vez más barata y accesible para empresas como la nuestra", celebra Ferrer. “Antes solo podían hacerlo los gobiernos, los grandes grupos o las fuerzas armadas, y ahora podemos acceder cualquiera”, concluye.

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