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Bajas expectativas de los inversores

Un estudio del Deutsche Bank revela que los inversores en criptomonedas prevén que el bitcoin caiga en 2026

El repunte de la adopción en 2026 contrasta con el creciente escepticismo de los usuarios, que prevén caídas en el precio y siguen prefiriendo activos tradicionales como el oro o la bolsa frente al bitcoin

Imagen de archivo del logotipo de Bitcoin delante de un gráfico que muestra su precio por aquel entonces

Imagen de archivo del logotipo de Bitcoin delante de un gráfico que muestra su precio por aquel entonces / BLOOMBERG - ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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El mercado de las criptomonedas vuelve a dar señales de reactivación en 2026, pero lo hace con una paradoja difícil de ignorar. Cada vez más usuarios regresan al ecosistema, mientras crece el escepticismo sobre el precio del bitcoin. Esa es la principal conclusión de un informe del área de análisis del Deutsche Bank, que dibuja un escenario de recuperación débil, muy dependiente del ciclo de mercado y con un inversor minorista menos convencido que en etapas anteriores.

El estudio, basado en una encuesta a 3.400 consumidores en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, muestra que la adopción de criptomonedas repuntó en marzo tras varios meses de caída. En el mercado estadounidense, por ejemplo, el porcentaje de usuarios que invierten en cripto pasó del 7% en febrero al 12%, en línea con la ligera recuperación del precio del bitcoin y la vuelta de los flujos hacia los fondos cotizados (ETF) vinculados a este activo.

Más usuarios, menos fe

Sin embargo, ese rebote no parece responder a una mayor convicción estructural. Más bien, apunta a un comportamiento cíclico en el que los inversores vuelven cuando sube el precio y se retiran cuando cae. “El inversor medio sigue operando con una lógica táctica, muy sensible al precio”, explica Javier Molina, analista de mercados de eToro, quien subraya que este sesgo aparentemente bajista “no refleja una pérdida de confianza estructural, sino la persistencia de un mercado dominado por dinámicas de ciclo”.

Ese matiz es clave para entender el momento actual del mercado. En los últimos meses, los ETF de bitcoin han vuelto a registrar entradas puntuales de capital, aunque todavía no compensan las fuertes salidas acumuladas desde finales de 2025. Y, en paralelo, la participación del pequeño inversor sigue siendo limitada: el volumen de negociación minorista continúa débil pese a los repuntes de precio.

Pesimismo con el bitcoin

Pero el dato más llamativo del informe del banco alemán no es el comportamiento de la adopción, sino las expectativas. Según la encuesta, la mayoría de los usuarios cree que el precio del bitcoin será inferior al actual a finales de 2026, y apenas entre un 1% y un 4% considera posible que vuelva a los máximos históricos cercanos a los 120.000 dólares. En otras palabras, incluso quienes ya están dentro del mercado muestran una visión claramente prudente –cuando no abiertamente bajista– sobre su evolución.

Para Molina (eToro), esta aparente contradicción tiene explicación: “Las expectativas de caídas no implican una visión negativa a largo plazo, sino que reflejan la reflexividad entre precio, narrativa y flujos que sigue dominando el mercado”. De hecho, según el último estudio Retail Investor Beat de eToro, las criptomonedas siguen siendo el activo más mencionado por los inversores minoristas como opción para incrementar exposición, especialmente entre perfiles jóvenes.

210830JM FOTO JOAN MATEU Cajero de Bitcoin para suplemento Activos 30/8/2021 BARCELONA

Imagen de archivo de un cajero de Bitcoin en Barcelona / Joan Mateu Parra - EPC

Este escepticismo contrasta con la narrativa habitual del sector, tradicionalmente apoyada en expectativas de revalorizaciones sostenidas. También coincide con una tendencia detectada por otros analistas, quienes comentan que el bitcoin se está comportando cada vez más como un activo macro, influido por factores como la política monetaria, la liquidez global o el apetito por el riesgo, más que por dinámicas internas del ecosistema cripto.

Oro y bolsa siguen ganando a las criptomonedas

En ese contexto, el informe apunta a otro elemento estructural: la competencia con los activos tradicionales. A pesar del auge de las criptomonedas en la última década, los inversores siguen prefiriendo opciones como el oro o los índices bursátiles. En Europa, por ejemplo, el metal precioso continúa siendo el activo favorito para nuevas inversiones, mientras que el bitcoin queda relegado a un segundo plano.

“A los criptoactivos no les falta rendimiento, sino confianza estructural”, resume Molina. “El oro tiene siglos de historia como reserva de valor y el S&P 500 se apoya en la generación de flujos de caja. El ecosistema cripto aún está construyendo ese marco”, continúa el analista.

El ecosistema cripto todavía está en una fase intermedia, donde la narrativa es fuerte pero las métricas de valoración no están plenamente estandarizadas y la percepción de riesgo sigue siendo elevada. Bitcoin empieza a acercarse al oro en términos de posicionamiento, pero el resto del mercado aún no tiene un marco claro dentro de las carteras tradicionales

Javier Molina

— Analista de mercados de eToro

Desde Binance, la lectura es complementaria: la consolidación del mercado dependerá de factores como la regulación, la infraestructura y los casos de uso. “A medida que las criptomonedas se integran en carteras diversificadas y en el sistema financiero tradicional, su percepción como activo legítimo también avanza”, sostiene Javier García de la Torre, director de Binance en España.

El perfil del inversor también aporta pistas sobre el estado de la adopción. Según el Deutsche Bank, el grueso de los usuarios de criptomonedas sigue concentrándose en rentas medias-altas y en perfiles masculinos, aunque se observa una apertura progresiva hacia otros segmentos. En Estados Unidos, por ejemplo, un 36% de los encuestados con ingresos superiores a 100.000 dólares afirma haber invertido en cripto, frente a un aumento más reciente entre las rentas más bajas .

En cuanto a los activos, el bitcoin mantiene su posición dominante dentro del ecosistema, con alrededor del 70% de los inversores teniéndolo en cartera. Sin embargo, esa hegemonía no se traduce necesariamente en confianza en su potencial alcista.

Mercado en transición

En conjunto, el informe dibuja un mercado en transición. Por un lado, la infraestructura financiera –con los ETF como principal exponente– sigue atrayendo capital e inversión institucional y consolidando el bitcoin como activo financiero. Por otro, el inversor minorista muestra señales de fatiga tras varios ciclos de alta volatilidad y expectativas incumplidas.

El resultado es un escenario híbrido, es decir, un sector más maduro, más integrado en el sistema financiero tradicional, pero también más dependiente de factores externos y con una base de usuarios menos convencida. Un mercado que crece, pero que ya no cree –al menos con la misma intensidad– en sus propias promesas.

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