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El camino de la igualdad en la alta dirección

La canadiense Eva Azoulay, CEO de la multinacional aeronáutica con sede en Vizcaya ITP Aero.

Imagen EVA AZOULAY ITP LYZ2733

Imagen EVA AZOULAY ITP LYZ2733 / Lucia Ybarra

Juan Carlos Lozano

Juan Carlos Lozano

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Eva Azoulay (Montreal, 1970) es una de las escasas mujeres en el mundo con un puesto de máxima responsabilidad en una gran multinacional industrial. Es la consejera delegada (CEO) de ITP Aero, una compañía nacida en 1989, con sede en Zamudio (Vizcaya), que está especializada en la fabricación de impulsores para motores de aviación comercial. ITP, uno de los grandes líderes mundiales de su sector, muestra unos niveles de ingresos superiores a los 1.600 millones de euros y espera duplicar su tamaño en cinco años.

Afirma que, para que haya más mujeres al frente de grandes empresas, "el cambio debe producirse en varios frentes al mismo tiempo". Empezando por las escuelas —"donde a niñas y niños se les debe mostrar todo el abanico de posibilidades profesionales"—, y continuando por la etapa de juventud -"no deberíamos facilitar que los jóvenes abandonen demasiado pronto asignaturas avanzadas de matemáticas o ciencias; una vez se dejan, es muy difícil retomarlas, y son donde está el futuro". Pero por supuesto, todo acaba en el entorno laboral: "Se trata de garantizar que los puestos de liderazgo estén realmente abiertos a todos, que los candidatos y candidatas no estén preseleccionados ni condicionados por los mismos patrones que se han repetido durante décadas".

Para ello, es clave que en los procesos de selección y promoción participen perfiles diversos, lo que "ayuda a reducir sesgos inconscientes y a ampliar la forma en que evaluamos el potencial". Azoulay resalta que «alcanzar un puesto de alta dirección en una gran empresa industrial requiere los mismos fundamentos clave para todas las personas, pero las mujeres a veces debemos navegar en entornos donde la representación femenina sigue siendo limitada».

Impulsar y acompañar

Quizá por esa presencia limitada, se siente especialmente responsabilizada con su posición: "Como líder y CEO, y también como mujer, siento una profunda responsabilidad de impulsar y acompañar a la próxima generación de líderes. En mi rol en ITP Aero, busco crear un entorno en el que las oportunidades sean accesibles para todas las personas, reconociendo que la diversidad de procedencia, experiencias y géneros contribuye directamente al éxito de nuestra compañía".

"En entornos con una mayoría masculina, es especialmente importante que las mujeres confíen en sus capacidades, expresen sus ambiciones, asuman riesgos y aporten su propio estilo de liderazgo. La autenticidad no es solo algo personal: forma parte del valor que aportas", añade.

Las cuotas [de mujeres en puestos directivos] no son perfectas, pero pueden ser un catalizador que nos ayude a avanzar más rápido y a considerar perfiles diferentes

Eva Azoulay

— CEO, ITP Aero

Para el estilo de gestión de Azoulay, tan importante como la formación y la preparación es la disposición a romper con el statu quo, pese a que en ocasiones resulte incómodo o difícil: "En mi caso, intento aportar una forma de trabajar que fomente la apertura: debate real, escucha genuina y disposición a cuestionar el statu quo. Yo lo llamo decisión colaborativa: ponemos las ideas sobre la mesa, las contrastamos, alineamos posturas y después actuamos de forma conjunta".

Polémica de las cuotas

La CEO de ITP Aero confiesa "sentimientos encontrados" respecto a que existan cuotas para favorecer que las mujeres rompan el llamado techo de cristal en las empresas. Por una parte cree firmemente que siempre debe seleccionarse a la mejor persona, independientemente de su género, pero también es consciente de que "el cambio no ocurre por casualidad". "Si no implantamos mecanismos reales para ampliar el acceso a las oportunidades, el progreso seguirá siendo lento. Las cuotas o los objetivos no son el fin en sí mismo; son un acelerador temporal para crear las condiciones que permitan una cantera de liderazgo más equilibrada", explica. Incidiendo en esta idea, resalta que "las cuotas no son perfectas, pero pueden ser un catalizador que nos ayude a avanzar más rápido y a considerar perfiles diferentes".

Entre las ideas fuerza de la CEO de ITP para la gestión en una compañía destaca una palabra: responsabilidad. "El trabajo duro es importante, pero lo que realmente diferencia a los y las líderes es la responsabilidad: cumplir con los compromisos, estar orientadas a soluciones y mantenerse ágiles en un mundo en constante evolución. No permitir que ni el conocimiento ni la actitud se estanquen".

Azoulay es consciente de que nada cambia de la noche a la mañana, "hace falta resiliencia para seguir empujando cuando el progreso parece lento". "Para mí, el verdadero éxito llegará cuando el género deje de ser el titular y estemos hablando de lo que realmente importa: capacidad, impacto y creación de valor. Aún no hemos llegado, pero avanzamos, aunque sea a un ritmo gradual, y cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar para acelerarlo".

La joya de la corona de Ajuria Enea

La canadiense Eva Azoulay es una de las escasas representantes femeninas al máximo nivel ejecutivo en una gran compañía industrial. ITP Aero, especializada en componentes para motores de aviación, es una de las firmas líderes en este terreno, y lo gestiona todo desde su sede en Zamudio (Vizcaya), lo que la convierten en una de las joyas de la corona del Gobierno vasco, junto a los fabricantes de trenes CAF y Talgo.

Un dato: siete de cada diez nuevos aviones en el mundo tienen componentes de ITP en sus motores. La empresa, controlada por la gestora estadounidense Bain Capital, con el 77%, tiene en el accionariado, al Ejecutivo vasco, con el 6%, e Indra, con el 9,5%, y el fondo JB Capital, fundado por Jaime Botín, con otro 7%.

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