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Primero de Mayo

Miles de sindicalistas claman en Barcelona contra otra nueva escalada de precios: "No pagaremos sus guerras"

CCOO y UGT reclaman a las administraciones intervenir en el precio del alquiler para sofocar la crisis de la vivienda y afea a Junts su 'no' al reciente decreto para proteger a los inquilinos vulnerables

Belén López (CCOO): "Los catalanes no faltamos mucho al trabajo, vamos demasiadas veces a trabajar enfermos"

Camil Ros (UGT): "Un patrón de toda la vida es mejor que la IA o un directivo salido de Iese o Esade"

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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Miles de personas se han manifestado este viernes en el centro de Barcelona contra la subida de precios, las guerras y la crisis de la vivienda. CCOO y UGT han llenado la Via Laietana en su tradicional marcha del Primero de Mayo para también reivindicar la regularización extraordinaria de migrantes y han llamado a plantar cara al auge de la ultraderecha. La cifra de asistentes ha sido muy similar a la de años anteriores, con unos 10.000 participantes, según los organizadores, y 2.500, según los cálculos de la Guardia Urbana.

"A los que nos escucháis desde las colas de la AP7, que sepáis que hoy es fiesta gracias a los sindicatos", ha ironizado el secretario general de la UGT de Catalunya, Camil Ros, refiriéndose a aquellos que han preferido irse de puente en vez de acudir a la marcha.

Entre el tronar de petardos, el olor a pólvora ha cohabitado con un sentir diferente a otros años. Después de varios Primeros de Mayo pudiendo lucir conquistas sociales, como la reforma laboral del 2021, de la mano del Gobierno, las centrales han tenido que digerir durante estos meses una derrota de calado como fue la ley para reducir la jornada a 37,5 horas semanales y una ristra de conatos legislativos que pueden seguir el mismo camino, como la nueva ley de prevención de riesgos laborales o la ampliación del permiso por defunción a 10 días, entre otros.

Protesta frente a la sede de la patronal Foment del Treball, durante la marcha del Primero de Mayo.

Protesta frente a la sede de la patronal Foment del Treball, durante la marcha del Primero de Mayo. / Zowy Voeten / EPC

La de la reducción de la jornada fue una batalla a la que CCOO y UGT fueron arrastrados por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, pues hasta entonces la reivindicación de menos horas -que figura en sus programas- había estado, pero subordinada en la negociación colectiva por la de mayor salario. Hoy por Via Laietana no han desfilado apenas pancartas ni han resonado cánticos sobre esa cruzada. "Si sube el pan, que suban los salarios", ha sido una de las consignas más coreadas. "No pagaremos sus guerras", ha sido otra.

Los sindicatos aguardan con nerviosismo cada nueva actualización del IPC, temerosos que la guerra de Irán catapulte los precios como hizo la de Ucrania en 2022 y le pegue una dolorosa mordida al bolsillo de los trabajadores. Mordida de la que, por cierto, todavía no se ha recuperado el poder adquisitivo de la mayoría, pese a que las centrales han logrado pactar subidas salariales ligeramente por encima de la inflación.

Manifestación del Primero de Mayo que arranca a las 12.00 horas en la Plaça d’Urquinaona y recorre el centro de la ciudad hasta finalizar ante el edificio histórico de Correos de Barcelona.

Manifestación del Primero de Mayo que arranca a las 12.00 horas en la Plaça d’Urquinaona y recorre el centro de la ciudad hasta finalizar ante el edificio histórico de Correos de Barcelona. / Zowy Voeten / EPC

El mazazo de 2022 fue duro, cuando la inflación se disparó sobre los dos dígitos, y durante los últimos años, pese a que los salarios pactados por convenio colectivo han ido subiendo más que los precios, el saldo continúa siendo negativo. Desde 2021 hasta marzo de este año, un trabajador medio ha perdido un 6,2% de poder adquisitivo, según los datos cruzados de sueldos pactado por convenio e IPC.

"No a la guerra"

La consigna que ha cohesionado este año a los delegados, afiliados y simpatizantes de CCOO y UGT ha sido "Ni guerra, ni fascismo, más sindicalismo". No era la primera vez que muchos de los asistentes, cuya edad y militancia probablemente les llevó hace 20 años a salir a las calles contra la participación española en la invasión de Irak, entonaban el particular "No a la guerra" que ha resonado por Via Laietana.

En la marcha que ha llenado la céntrica arteria barcelonense y ha discurrido desde plaza Urquinaona hasta el histórico edificio de Correos han tenido especial visibilidad distintas organizaciones internacionalistas, con una enorme bandera de Palestina anticipando la cabecera -los retenidos de la flotilla han estado en todos los discursos- y una columna que pedía "Detened la agresión y dejad vivir a Cuba".

Barcelona, 01/05/2026. Sociedad. Camil Ros, secretario general de la UGT y Belén López, secretaria general de CCOO de Catalunya. Manifestación del Primero de Mayo que arranca a las 12.00 horas en la Plaça d’Urquinaona y recorre el centro de la ciudad hasta finalizar ante el edificio histórico de Correos de Barcelona. Foto: Zowy Voeten / El Periódico.

Camil Ros, secretario general de la UGT de Catalunya y Belén López, secretaria general de CCOO, durante la marcha del Primero de Mayo. / Zowy Voeten / EPC

Los sindicatos preparan a los suyos ante un posible cambio de ciclo político, con la extrema derecha en auge. "¿Habéis visto lo callados que están [Sílvia] Orriols y [Santiago] Abascal sobre la subida de precios de la gasolina?", se ha preguntado el líder de UGT. "La extrema derecha divide y la gente no vive mejor", ha avisado.

Entre las reivindicaciones de este año también se han colado temas candentes de actualidad, como la regularización extraordinaria de migrantes activada por el Gobierno y que en Catalunya beneficiará a unas 150.000 personas. "Es poner fin a la explotación laboral extrema", ha valorado la secretaria general de CCOO de Catalunya, Belén López.

Sindicalistas protestan por Via Laietana, durante la marcha del Primero de Mayo.

Sindicalistas protestan por Via Laietana, durante la marcha del Primero de Mayo. / Zowy Voeten / EPC

Y el otro gran tema ha sido la vivienda, una reivindicación que en los últimos años se ha vuelto central en la agenda de los sindicatos. "Estamos en un momento en el que el principal factor de desigualdad es la vivienda", ha lamentado López. Las centrales han reclamado la intervención del mercado de alquiler para rebajar precios y ha afeado a Junts su voto contrario al real decreto con medidas de protección para los inquilinos vulnerables.

Pese al momento de crecimiento que vive la economía española, con tasas superiores a la media de la UE, los sindicatos catalanes tienen encima de la mesa varios expedientes de calado. Firmas de la industria catalana como Ficosa, Nissan, Serra Soldadura o Nestlé están negociando sus respectivos expedientes, lo que puede derivar en más de 400 despidos solo en Catalunya.

Despliegue político

En la manifestación de este viernes ha habido el tradicional despliegue de líderes políticos, como el presidente de ERC, Oriol Junqueras o el alcaldable de los Comuns a Barcelona, Gerardo Pissarello. También el ministro de Cultura, Ernest Urstasun. Quien este año no ha estado ha sido Junts, que el año pasado sí envió una pequeña delegación de representantes.

La portavoz del PSC, Lluïsa Moret, en la manifestación del 1 de mayo en Barcelona.

La portavoz del PSC, Lluïsa Moret, en la manifestación del 1 de mayo en Barcelona. / Alberto Paredes / Europa Press

Por parte del PSC ha acudido la presidenta de la Diputació de Barcelona, Lluïsa Moret, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni y el secretario general de Empresa i Treball, Pol Gilbert, estos dos afiliados de la UGT. A ellos los sindicalistas les han pedido "altura de miras" y que alcancen un acuerdo para unos nuevos presupuestos de la Generalitat, tal como se comprometió PSC y ERC antes del 30 de junio.

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