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Aumento de los pagos digitales entre los jóvenes

La Generación Z ya ‘no paga’: ejecuta “pagos invisibles” y terminan la compra en un clic

Un estudio de Sipay confirma el cambio generacional en los pagos: menos fricción, más inmediatez

El Banco de España ya detecta el avance del móvil frente al efectivo

Una joven consultando una página de comercio electrónico, algo cada vez más habitual en cuanto hábitos de consumo y métodos de pago de la generación Z

Una joven consultando una página de comercio electrónico, algo cada vez más habitual en cuanto hábitos de consumo y métodos de pago de la generación Z / IMAGEN DE ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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La forma de pagar está dejando de ser un acto consciente. Para una parte creciente de consumidores, especialmente los más jóvenes, el pago ya no es el final de la compra, es un paso casi invisible dentro de ella.

Una publicación de la fintech española Sipay, a partir de datos de Bizum y del Banco de España, apunta a una brecha clara, donde la Generación Z prioriza rapidez, automatización y experiencias sin fricción, mientras que los millennials mantienen una mayor preferencia por la tarjeta y procesos más tradicionales.

No es tanto una cuestión de dispositivo –móvil frente a tarjeta– como de enfoque, y es que los jóvenes buscan terminar la compra en un clic, sin interrupciones ni pasos intermedios.

Del método de pago al “momento de pago”

El cambio relevante no está en qué se usa para pagar, sino en cómo y cuándo ocurre el pago dentro de la experiencia de compra.

Según el estudio, cerca del 50% de los consumidores de la Generación Z opta por wallets digitales, frente a un 63% de millennials que sigue prefiriendo la tarjeta. Pero más allá del dato, la tendencia apunta a que los jóvenes buscan reducir al mínimo la fricción en el proceso de verificación.

Ese fenómeno se traduce en:

  • Pagos con un clic.
  • Credenciales guardadas.
  • Autenticaciones automáticas.
  • Integración del pago dentro de apps y plataformas.

En la práctica, el usuario ‘no paga’ en el sentido tradicional: simplemente confirma una acción.

Un cambio que ya reflejan los datos oficiales

El giro no es solo generacional. Los datos institucionales confirman una transformación más amplia del sistema de pagos.

El Banco de España señala que el uso del efectivo sigue perdiendo peso, mientras que los pagos electrónicos crecen de forma sostenida. En paralelo, el pago móvil se consolida como alternativa habitual, especialmente entre los menores de 35 años. Precisamente por esto, el propio Banco de España recomienda tener siempre entre 70 y 100 euros en efectivo, por si suceden hechos excepcionales como el gran apagón de 2025.

Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge una digitalización progresiva del consumo, con un aumento constante del comercio electrónico y de los servicios digitales. Según el propio INE, el 26,6% de las empresas realizó ventas mediante comercio electrónico en 2024.

Indicador clave Tendencia actual
Uso de efectivo En descenso
Pago con tarjeta Mayoritario
Pago móvil / wallets En fuerte crecimiento
Comercio electrónico Al alza sostenida
Radiografía del cambio en los pagos en España

Impacto directo en comercio y negocio digital

Este cambio tiene implicaciones claras para empresas y plataformas:

  • Más conversión: menos fricción implica menos abandono en el pago.
  • Más competencia en experiencia: el diseño del checkout se vuelve crítico.
  • Más peso del ecosistema fintech: wallets, BNPL e integraciones ganan terreno.

El pago deja de ser un trámite para convertirse en una ventaja competitiva.

Una transición silenciosa pero estructural

La conclusión es menos llamativa, pero más profunda. No estamos ante una moda generacional, sino ante un cambio estructural en la economía digital.

La Generación Z, cada vez más alejada del sistema financiero tradicional, no está introduciendo un nuevo método de pago, sino una nueva expectativa, la de que pagar no suponga ningún esfuerzo.

En ese escenario, ganan las empresas que logren que el proceso sea imperceptible. Porque, cada vez más, la mejor experiencia de pago es aquella que ni siquiera se percibe como tal.

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