Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Empresas

Tubos Reunidos no descarta pedir "un concurso de acreedores" por la situación del grupo

La falta de financiación, el bloqueo con acreedores y el parón industrial tras el ERE agravan la crisis del grupo siderúrgico vasco

Tubos Reunidos no descarta pedir "un concurso de acreedores" por la situación del grupo

Tubos Reunidos no descarta pedir "un concurso de acreedores" por la situación del grupo

Redacción

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La crisis de Tubos Reunidos entra en una fase crítica. La compañía ha reconocido ante la CNMV que su viabilidad está comprometida y que no puede descartar un concurso de acreedores si no logra financiación o acuerdos en el corto plazo.

La empresa se encuentra en una situación "que compromete su viabilidad y que podría exigir la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado", ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El aviso llega en pleno deterioro operativo y financiero, tras meses de incertidumbre sobre el futuro del grupo.

Sin financiación ni acuerdos

Según la comunicación remitida al supervisor, la empresa sigue sin cerrar acuerdos con acreedores ni obtener nueva financiación, dos pilares clave para sostener su plan de continuidad. Tampoco ha logrado avanzar en la búsqueda de alianzas estratégicas que permitan reactivar el negocio.

La compañía asegura que continúa negociando, pero admite que, a día de hoy, ninguna de estas vías se ha materializado. Este bloqueo deja al grupo en una posición límite, en la que la reestructuración de la deuda —incluida la que mantiene con la SEPI— sigue sin resolverse.

De hecho, la compañía ha caído este lunes un 37,5 % en la bolsa ante la posibilidad de que presente un concurso de acreedores. En lo que va de año, la empresa ha perdido el 55,84 % de su valor bursátil.

Impacto del ERE y parón en Amurrio

A la presión financiera se suma el deterioro industrial. La empresa reconoce que la caída de la actividad se ha agravado tras el fracaso de las negociaciones con el comité de empresa en el marco del ERE en las plantas de Amurrio y Trápaga.

Ese desacuerdo ha derivado en una paralización “indeseada” de la producción en Amurrio, lo que intensifica el impacto en ingresos y operativa. La compañía vincula además parte de la crisis al arancel del 50% impuesto por Estados Unidos desde junio de 2025, que ha reducido de forma significativa su actividad en uno de sus principales mercados.

Plan de viabilidad en el aire

En este contexto, el grupo mantiene sobre la mesa un plan de viabilidad basado en cuatro ejes: ajuste de la producción, renegociación de deuda, captación de financiación y búsqueda de socios.

Sin embargo, todos estos frentes siguen abiertos y, por ahora, sin avances concretos, lo que, según reconoce la propia empresa, podría obligar a tomar “medidas adicionales”.

En ese escenario, el concurso voluntario aparece ya como una opción real si no se desbloquea la situación.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS