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Aviso de Durex

El cierre del estrecho de Ormuz tiene consecuencias: el precio de los preservativos sube un 30%

La malasia Karex Berhad, líder mundial en la producción de preservativos, alerta de un fuerte aumento de costes por el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre la petroquímica y el transporte global

Imagen de un punto de venta de preservativos, un producto anticonceptivo que podría tener un incremento de hasta el 30% en su precio por la guerra en Irán

Imagen de un punto de venta de preservativos, un producto anticonceptivo que podría tener un incremento de hasta el 30% en su precio por la guerra en Irán / ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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El precio de los preservativos podría subir de forma significativa en los próximos meses. La compañía malasia Karex Berhad, el mayor fabricante mundial de lo que se conoce comunmente como condones, y proveedor de marcas de renombre como Durex, prevé incrementos de entre el 20% y el 30% –e incluso superiores– como consecuencia directa de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y su impacto en la industria petroquímica y las cadenas logísticas.

La advertencia, adelantada por Reuters a partir de declaraciones de la propia empresa, refleja cómo un conflicto con epicentro energético puede trasladarse rápidamente a productos de consumo cotidiano, incluidos aquellos vinculados a la salud pública.

Del petróleo al preservativo: el efecto dominó

El encarecimiento no responde a un único factor, sino a una cadena de impactos. La guerra en Irán está afectando a los flujos de energía y a la producción petroquímica, un sector clave para múltiples industrias.

En el caso de los preservativos, además del látex natural, intervienen derivados del petróleo como el caucho sintético, el nitrilo, algunos lubricantes a base de silicona y algunos materiales de envasado.

El aumento del precio de estas materias primas está presionando los márgenes de los fabricantes, que ahora se ven obligados a trasladar esos costes al consumidor final.

Problemas logísticos y retrasos en el suministro

A la subida de costes se suma un segundo factor: la disrupción del transporte global. Según la compañía, los tiempos de envío hacia mercados clave como Europa o Estados Unidos se han duplicado en algunos casos, pasando de aproximadamente un mes a cerca de dos.

Este retraso tiene un efecto directo sobre el mercado. Por un lado, más producto en tránsito y menos disponible. Luego, esto, podría causar una caída de inventarios en los distribuidores, haciendo que, por último, haya una mayor tensión en los precios.

El resultado es un escenario de oferta más limitada en el corto plazo, que coincide además con un repunte de la demanda.

Aumento de la demanda en plena tensión global

Lejos de caer, la demanda de preservativos está aumentando. Karex Berhad estima un crecimiento cercano al 30%, impulsado en parte por la reducción de inventarios y por cambios en los programas de distribución internacional.

Algunos recortes en la financiación de iniciativas de salud pública (especialmente en países en desarrollo) también están alterando los flujos habituales de suministro, contribuyendo a una mayor presión sobre el mercado.

En este sentido, el papel de Karex en esta industria amplifica el alcance del problema. La empresa produce más de 5.000 millones de preservativos al año y abastece tanto a grandes marcas comerciales como a organizaciones internacionales y sistemas públicos de salud.

Esto significa que cualquier ajuste en sus precios o en su capacidad de suministro tiene repercusiones a escala global, especialmente en regiones donde el acceso a anticonceptivos depende en gran medida de programas subvencionados.

Inflación y acceso

La evolución de los precios dependerá en gran medida de la duración e intensidad del conflicto en Oriente Medio. Si las tensiones persisten, el encarecimiento de materias primas y los problemas logísticos podrían prolongarse, consolidando subidas adicionales.

Más allá del impacto económico, el fenómeno plantea también un reto sanitario. Los preservativos no son solo un producto de consumo, sino una herramienta clave en la prevención de infecciones de transmisión sexual y en la planificación familiar.

Una subida sostenida de precios, combinada con problemas de acceso en determinados mercados, podría tener consecuencias que van más allá de la inflación y se adentran en el terreno de la salud pública global.

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