Estrés financiero y pesimismo general
La generación Z se aleja del sistema financiero tradicional: el 30% de los nuevos inversores en criptomonedas tiene entre 18 y 24 años
El crecimiento de los usuarios más jóvenes en el mercado cripto refleja un cambio de mentalidad marcado por la desconfianza en el ahorro a largo plazo, las dificultades económicas y las dudas sobre el sistema de pensiones
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Diferentes criptomonedas como Bitcoin con sus valores de mercado. / Pexels / Alesia Kozik

La inversión en criptomonedas ya no es solo terreno de perfiles tecnológicos o inversores experimentados. Cada vez más, son los más jóvenes quienes están impulsando su crecimiento. Según un análisis de la compañía española Bitnovo, el grupo de entre 18 y 24 años ha experimentado el mayor avance en los últimos años hasta representar ya el 30% de los nuevos inversores en criptoactivos, una cifra que confirma un cambio generacional en la forma de entender el dinero.
Este auge se produce en un contexto en el que la denominada generación Z –los nacidos a partir de finales de los noventa– muestra una relación distinta con el sistema financiero tradicional. Lejos de rechazarlo completamente, sí lo percibe como lento, rígido y, sobre todo, poco adaptado a sus necesidades. La experiencia acumulada tras años de crisis económicas, inflación y dificultades de acceso a la vivienda ha configurado una visión más escéptica sobre el ahorro y la planificación a largo plazo.
El estudio de Bitnovo dibuja un perfil de inversor joven, digital y con alta tolerancia al riesgo, que no limita su estrategia a un único tipo de activo. De hecho, el 72% de los usuarios declara estar dispuesto a asumir riesgos y combina criptomonedas con productos tradicionales como acciones o fondos de inversión. Esta diversificación refleja más una búsqueda de alternativas que un abandono total del sistema financiero convencional.
Sin embargo, detrás de esta tendencia hay factores estructurales. Diversos estudios internacionales coinciden en que la generación Z encara su futuro económico con un grado de incertidumbre superior al de generaciones anteriores. Informes recientes de consultoras y organismos especializados apuntan a que una parte significativa de estos jóvenes duda de su capacidad para alcanzar hitos financieros clásicos, como comprar un piso (ya ni contemplan una casa) o mantener un nivel de vida estable durante la jubilación.
La inestabilidad económica durante las crisis y la inflación ha llevado a esta generación hacia una desconfianza en el sistema financiero. Aunque no muestran un rechazo completo al sistema tradicional, sí lo perciben como lento, por lo que buscan otras opciones
En el ámbito de las pensiones, la preocupación es especialmente acusada. Investigaciones del sector señalan que muchos jóvenes consideran que el sistema público difícilmente podrá sostenerse en las próximas décadas, mientras que otros reconocen directamente no estar ahorrando para su retiro, en gran medida porque sus ingresos actuales no se lo permiten. Un estudio de McKinsey & Company de hace unos años, señala que cerca del 25% de la generación Z no espera jubilarse nunca, y solo un 41% cree que podrá tener vivienda propia. A ello se suma la creciente precariedad laboral, con carreras profesionales más fragmentadas y menor acceso a planes de pensiones empresariales.
Más que un activo especulativo
Este escenario ayuda a explicar por qué las criptomonedas se perciben como algo más que un activo especulativo. Para una parte de la generación Z, representan una herramienta de autonomía financiera en un entorno en el que las reglas tradicionales parecen menos fiables. La posibilidad de invertir sin intermediarios, operar en mercados globales y acceder a comunidades digitales especializadas refuerza su atractivo.
Pese a ello, el perfil predominante del inversor en criptomonedas en España sigue situándose entre los 25 y 39 años, que concentran el 37% del total, según el mismo análisis de Bitnovo. Se trata de usuarios con mayor nivel educativo que la media y un conocimiento financiero relativamente elevado. Además, el mercado mantiene una marcada brecha de género: más del 70% de los inversores son hombres.
Los jubilados también se suman
La entrada masiva de jóvenes, junto con el crecimiento –más moderado– de usuarios mayores de 65 años, que ya representan el 5% de los inversores, apunta a una progresiva normalización de los criptoactivos dentro del ecosistema financiero. Lejos de ser una moda pasajera, su adopción parece responder a cambios más profundos en la forma en que distintas generaciones se relacionan con el dinero, el riesgo y el futuro.
Estos datos no solo confirman que los nativos digitales son los más interesados en los criptoactivos, sino que el uso se consolida y se mantiene en el tiempo, demostrando que quien conoce esta tecnología, no deja de usarla
En este contexto, la expansión de la generación Z en el mercado cripto no solo refleja una tendencia de inversión, sino también una señal de fondo: la necesidad de encontrar nuevas vías de ahorro e inversión ante un sistema que muchos jóvenes sienten cada vez más lejano.
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