Apuesta máxima por el euro digital
Europa se acerca a lanzar su propio ‘Bizum público’ para competir con Visa, Apple Pay y las criptomonedas
El BCE firma acuerdos clave con la industria de pagos para allanar el despliegue del euro digital, un proyecto que entra en fase decisiva y que aspira a redefinir cómo pagan los europeos

Foto de archivo de la presidenta del BCE, Chistine Lagarde, una de las principales precursoras del euro digital / FRIEDEMANN VOGEL/ EFE/EPA/

El Banco Central Europeo (BCE) ha dado este viernes un paso más –y no menor– en su plan para crear un euro digital. La institución ha anunciado acuerdos con varias organizaciones europeas de estandarización de pagos para preparar el terreno técnico que permita usar esta nueva forma de dinero en toda la eurozona.
En concreto, el BCE trabajará con entidades como la European Card Payment Cooperation (ECPC), Nexo standards y el Berlin Group para desarrollar normas comunes que faciliten los pagos con el euro digital, reduzcan costes y amplíen su uso en toda Europa.

Ceremonia de firma del euro digital, 23 de abril de 2026. Philippe Kempeners, miembro del Consejo de Administración y tesorero de la ECPC; Juan Carlos Martín Guirado, miembro del Consejo de Administración de la ECPC; Evelien Witlox, directora del euro digital del BCE; Ana Grade, directora general de la ECPC; y Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE / ANGELA MORANT - BCE
Más allá del tecnicismo, el movimiento apunta a algo mucho más ambicioso. Europa está construyendo su propia infraestructura de pagos digital pública, una especie de ‘Bizum europeo’ respaldado por el banco central y pensado para competir con gigantes privados como Visa, Mastercard o Apple Pay.
El anuncio no introduce una funcionalidad nueva para el usuario final, pero sí aborda uno de los principales retos del proyecto que es cómo integrar el euro digital en el ecosistema real de pagos sin depender de soluciones fragmentadas o dominadas por actores privados. La fijación de estándares comunes permitirá que bancos, 'fintechs' y comercios operen sobre una misma base tecnológica en toda la eurozona, algo clave para su adopción.
El BCE insiste en que la futura regulación europea será determinante para dar seguridad jurídica al proyecto y facilitar que el sector financiero invierta en su desarrollo. En paralelo, la institución avanza en la construcción de la infraestructura necesaria para que el sistema pueda escalar cuando llegue el momento.
El euro digital será, en esencia, dinero público emitido por el BCE en formato digital. A diferencia de las tarjetas o aplicaciones actuales, no dependerá exclusivamente de intermediarios privados, y, a diferencia de las criptomonedas, contará con el respaldo del banco central. Podrá utilizarse en tiendas, pagos 'online' o transferencias entre particulares, y convivirá con el efectivo, no lo sustituirá.
Los estándares abiertos del euro digital ofrecerán una alternativa europea gratuita a los estándares propietarios actuales, facilitarán la entrada al mercado de nuevos proveedores europeos y brindarán a los proveedores de servicios de pago y a los comercios europeos la seguridad que necesitan para invertir, innovar y competir en toda la zona del euro
Detrás del proyecto hay también una dimensión estratégica. Europa depende en gran medida de redes de pago internacionales, especialmente estadounidenses, una situación que preocupa a las autoridades en un contexto de creciente digitalización del dinero. El euro digital, según el BCE, busca precisamente reforzar la autonomía europea en este ámbito y garantizar que los ciudadanos sigan teniendo acceso a dinero público en un entorno cada vez más dominado por plataformas privadas.
Fechas previstas
Aunque el euro digital aún no existe como producto comercial, el calendario empieza a definirse:
- 2026: posible aprobación de la regulación europea.
- 2027: fase piloto con pruebas reales.
- 2029: posible lanzamiento.
El BCE ya trabaja con este horizonte y prepara la infraestructura para que el sistema pueda desplegarse de forma escalable.
El proyecto, sin embargo, no está exento de dudas. La banca ha advertido del elevado coste de adaptación tecnológica y de su posible impacto en el modelo de negocio, mientras que expertos y legisladores debaten sobre cuestiones como la privacidad o el grado de aceptación que tendrá entre los ciudadanos.
Pese a ello, el mensaje del BCE es cada vez más claro: el euro digital ha dejado de ser un experimento teórico. Con iniciativas como la anunciada este 24 de abril, la institución da pasos concretos para convertirlo en una realidad. Europa no solo explora el dinero del futuro; empieza a construirlo para separarse económicamente de EEUU.
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