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AFME reclama una regulación más simple

La CNMV alerta de la pérdida de peso relativo de la Bolsa española por la falta de salidas a cotizar y de inversores minoristas

El presidente del regulador Carlos San Basilio sitúa como retos estructurales la escasez de debuts bursátiles, el limitado papel de los fondos de pensiones y la fragmentación de la liquidez

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Carlos San Basilio.

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Carlos San Basilio. / AFME

Pablo Gallén

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Madrid
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La Bolsa española está perdiendo “algo de peso relativo” frente al conjunto de la economía por un problema estructural en el que confluyen la escasez de salidas a Bolsa, la reducida participación de los inversores particulares en los mercados de valores, el papel limitado de los fondos de pensiones y una liquidez más fragmentada. Así lo advirtió este jueves el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, durante la apertura de la 17ª Conferencia Anual sobre los Mercados de Capitales españoles, organizada en Madrid por la Asociación de Mercados Financieros en Europa (AFME).

San Basilio enmarcó este diagnóstico en una reflexión de fondo sobre la capacidad del mercado español para ganar tamaño, profundidad y protagonismo en la financiación empresarial. A su juicio, el menor dinamismo bursátil no es un fenómeno coyuntural, sino un desafío que merece una atención especial porque afecta a la calidad y a la función económica de los mercados.

Durante su intervención, el presidente del supervisor insistió en que las Bolsas cumplen una función esencial más allá de la mera compraventa de valores, al proporcionar bienes públicos como la transparencia, las buenas prácticas y un marco ordenado para la formación de precios y la financiación. Por ello, consideró preocupante que el mercado español no consiga crecer con mayor intensidad en relación con el tamaño de la economía.

Entre los factores que explican esa situación, San Basilio citó la falta de nuevas incorporaciones al parqué, la limitada presencia del ahorro minorista en los mercados de valores, el escaso desarrollo de los fondos de pensiones como inversores institucionales de largo plazo y una liquidez fragmentada que resta eficiencia al sistema. Con todo, precisó que no se trata de un problema exclusivamente español, sino de una cuestión que afecta a Europa en su conjunto.

Pese a ese diagnóstico, el presidente de la CNMV recordó que la evolución de la Bolsa en 2026 está siendo positiva. En términos de capitalización, señaló que el mercado ha crecido de forma significativa este año y destacó especialmente el comportamiento del Ibex 35, que se ha situado entre los índices con mejor desempeño a nivel internacional, tanto por evolución general como por actividad en mercados secundarios.

Ante estas dificultades estructurales, San Basilio repasó algunas de las iniciativas ya puestas en marcha para tratar de mejorar el funcionamiento de los mercados de capitales en España. En este sentido, recordó que a finales de 2024 se publicaron una serie de recomendaciones elaboradas con el apoyo de la OCDE y del Ministerio de Economía, orientadas a reforzar la capacidad del mercado para canalizar ahorro hacia inversión productiva y facilitar la financiación de las empresas.

Entre las medidas identificadas tras el diálogo con el sector privado figura la mejora del tratamiento fiscal, una cuestión que, según indicó, está actualmente en negociación con el Ministerio y cuyo desarrollo requerirá tiempo. En paralelo, a escala europea siguen abiertas varias negociaciones clave entre el Consejo y el Parlamento, entre ellas las relativas a la Unión de Ahorros e Inversiones.

San Basilio defendió que el objetivo debe ser llevar la integración del mercado europeo “al siguiente nivel” y avanzar al mismo tiempo en una simplificación normativa que deje espacio a las empresas para competir e innovar. En su opinión, integración y simplificación deben ir de la mano si la Unión Europea quiere reforzar de verdad la competitividad de su economía.

A ese proceso se suma también el debate sobre una mayor centralización de la supervisión, una iniciativa que, según apuntó, podría resultar especialmente útil en ámbitos como el de los criptoactivos. Un esquema más coordinado permitiría a los supervisores tener una visión más completa de los riesgos asociados a nuevas compañías que entren en el mercado de capitales europeo.

Menos regulación

El mensaje de la CNMV coincidió en parte con el lanzado por April Day, directora de Mercados de Capitales de AFME, que reclamó para Europa un marco regulatorio y supervisor más claro, proporcionado y adaptado a su función central: financiar la economía real. Day advirtió de que los mercados se desenvuelven en un entorno de creciente incertidumbre geopolítica, condiciones monetarias cambiantes y mayores exigencias para sostener la inversión a largo plazo, la innovación y la resiliencia.

En ese contexto, defendió que la simplificación regulatoria se ha convertido en una cuestión de competitividad. A su juicio, el problema no radica solo en normas concretas, sino en el efecto acumulativo de la complejidad y de los requisitos solapados sobre la capacidad de las empresas para operar a escala, crecer y atraer inversión.

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