Relevo en la función pública
Catalunya busca 30.000 jóvenes para suplir la jubilación de funcionarios 'boomers': "En una empresa ganaría más, pero por conciliación y motivación me renta más la Administración"
La Generalitat beca a sus 400 primeros estudiantes en prácticas para dar a conocer los oficios en el sector público y preparar el progresivo retiro de la generación de empleados que levantaron el Estado del bienestar
Catalunya empieza a negociar cómo reducir la jornada de sus funcionarios a 35 horas

Estudiantes de la primera promoción de becas de la Generalitat / JORDI OTIX

"Si queréis ganar mucho dinero en poco tiempo este no es vuestro sitio, para eso haberos echo futbolistas. Os aviso, se trabaja más que en otros sitios, pero también se disfruta más”. Con esta advertencia y el semblante serio que le caracteriza ha recibido el president de la Generalitat, Salvador Illa, a la primera promoción de estudiantes becados para pasar unos meses en prácticas en el sector público. Desde instituciones penitenciarias, pasando por la escuela de formación de directivos, hasta la Agència de Salut Pública de Catalunya; la función pública catalana se prepara para el progresivo retiro –ya en curso- de los ‘boomers’ y tratar de pescar entre las nuevas generaciones candidatos para las más de 30.000 plazas que se liberarán hasta 2030.
“No nos aplaudirán por la calle, pero este es uno de los proyectos más importantes de la legislatura. Os queremos convencer para que os quedéis, os necesitamos”, les ha trasladado el president a los 400 estudiantes que están ya cursando sus prácticas curriculares en los distintos departamentos de la Generalitat.

Acto de entrega de becas para estudiantes en prácticas de la Generalitat presentado por el president, Salvador Illa. / Jordi Otix / EPC
Maria está haciendo prácticas en el centro penitenciario de Brians I. Durante dos meses acompañará a un jurista y conocerá cuál es su día a día, desde tareas más administrativas, hasta entrevistas con internos y valoración de sentencias, entre otros. Ella enfila la recta final de su carrera de criminóloga y se debate entre apostar por una plaza en centros penitenciarios o pasar las pruebas para ser Mosso d’Esquadra. "Todo el mundo te vende el estereotipo del funcionario que se pasa sellando papeles ocho horas al día, 40 años de su vida, y eso no es lo que estoy viendo en mis prácticas. Es verdad que una parte de la administración es así, pero no toda y esa es la parte que me gusta", explica.

Maria, estudiante de criminología que está realizando prácticas en Brians I. / Jordi Otix / EPC
El mercado laboral catalán está envejeciendo y la función pública no es una excepción. Los trabajadores jóvenes son un bien cada vez más escaso y la Administración compite con el sector privado para incorporarlos y garantizar los relevos que ya se están produciendo. Según cálculos del Govern, alrededor del 12% de su plantilla se jubilará antes de 2030.
El 12% de los más de 250.000 trabajadores de la Generalitat se jubilarán antes de 2030
Es por ello que la conselleria de Presidència ha puesto en marcha este año un programa para becar a estudiantes que cobran 10 euros la hora –el SMi está en 9,26 euros la hora- para cursar sus prácticas en algún departamento, con el objetivo de despertarles el ‘gusanillo’ y que acaben optando por una oposición. El objetivo del Govern es que hasta 2028 pasen por el programa ‘Noves vocacions’ un total de 2.000 alumnos.
Vocación y estabilidad
Gabriel está cursando en la UAB un doble grado de ciencias políticas y sociología, unos estudios muy enfocados ya a salidas profesionales vinculadas con la Administración, a lo que en su caso se suma una familia con varios funcionarios y una vocación personal. “Me motiva mucho comprender cómo funciona la administración y cómo se puede mejorar”, explica.

Gabriel, estudiante de ciencias políticas y sociología que está cursando prácticas en la Escola d’Administració Pública de Catalunya. / Jordi Otix / EPC
“La carrera de farmacia está muy enfocada a la salud individual de la población, no a la colectiva, como por ejemplo políticas públicas para mejorar la alimentación de la gente, y eso es algo que siempre me ha generado curiosidad”, explica Ona, estudiante de farmacia de la UB.
“Luego hay también una parte material que me atrae y es la estabilidad que ofrece. En un mundo tan inestable como el que nos pintan, la perspectiva de cambiar constantemente de trabajo y entrar y salir de los sitios me cuesta un poco. El sector público me ofrece una trayectoria estable… aunque sí es verdad que la idea de hacer lo mismo toda la vida me agobia un poco”, valora Gabriel.

Ona, estudiante de farmacia que está cursando prácticas en la Agència de Salut Pública de Catalunya. / Jordi Otix / EPC
Estos estudiantes sintetizan un sentir generalizado y destacan los dos valores que cotizan más al alza entre los aspirantes a la función pública: estabilidad y vocación. “Sí que es cierto que en el ámbito privado tienes unos salarios que serán un poco más altos, pero también el sector público te permite tener un trabajo para toda la vida y tienes que hacer un balance sobre qué te compensa más en el punto de la vida en el que estás. Puede que al principio me renta más un salario alto, pero más adelante a nivel de conciliación y motivación me renta más el sector público. Yo aún no lo tengo claro”, reflexiona Laura, estudiante de farmacia de la UB y actualmente en prácticas en la Agència de Salut Pública de Catalunya.
“Creo que en general los trabajos en la administración pública tienen poca visibilidad. Cuando la gente piensa en el sector público siempre le viene a la cabeza médicos, maestros y Mossos, pero hay muchos más perfiles. En la universidad, por ejemplo, todo lo relativo a la salud pública se toca más bien poco”, añade.

Laura, estudiante universitaria de farmacia que realiza prácticas en la Generalitat. / Jordi Otix / EPC
Esa estabilidad y vocación de servicio público chocan con los farragosos procesos de acceso al empleo público, con oposiciones memorísticas, exigentes a nivel de estudio y mucho menos ágiles que una entrevista de trabajo en una empresa. “Tengo la ventaja de que mis estudios tienen muchas salidas profesionales, tanto en el sector privado como en el público y puedo decidir. No sé si optaré por unas oposiciones, no he tomado una decisión aún. No me tira especialmente atrás seguir estudiando, aunque es verdad que tendría que combinarlo con un trabajo y se me puede hacer un poco de bola, pero no lo veo como un obstáculo insalvable”, opina Ona, compañera de grado de Laura. “Da pereza, porque vienes de cuatro años de la carrera, de estudiar muchas cosas y luego te metes a una oposición… Aunque te lo puedes plantear como la prueba final, ¿no?”, apunta Maria.
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